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Ferretería Xerez: el negocio que Salvador Ruiz abrió hace 40 años con "preparación cero" y hoy emplea a 80 personas

El fundador empezó con 23 años en un pequeño local de Jerez y hoy, con 71 años, sigue acudiendo a esta empresa familiar para no perder el contacto con un negocio que ha sido su vida

  • Salvador Ruiz, fundador de Ferretería Xerez, con sus hijas Miriam y Pilar. -

El 5 de mayo de 1982, cuando apenas tenía 23 años, con más ganas que conocimientos, Salvador Ruiz Tejada abrió su primera tienda. La llamó Ferretería Xerez, y el resto ya es historia. Porque dentro de unos meses cumplirá 40 años una empresa familiar que ahora cuenta con miles de metros cuadrados de superficie comercial y una plantilla que, contando también con Rutesa, se aproxima a los 80 empleados en Jerez.

La historia, como todas las de emprendedores, comenzó con muchas dificultades. Ruiz recuerda un primer año especialmente complicado, en una España marcada por el desempleo y con unas condiciones económicas que hacían muy difícil sacar adelante un negocio.

"Mi preparación era cero", reconoce Salvador Ruiz, de ahora 71 años, al recordar aquellos comienzos. Había trabajado desde los 16 años y tenía experiencia en la oficina de una ferretería, pero enfrentarse directamente a la gestión de su propio establecimiento era otra cosa.

La idea inicial había sido participar en una sociedad empresarial que finalmente no prosperó. Fue entonces cuando apareció la oportunidad de instalarse en un local en el centro comercial Merca80 de San Benito, donde comenzó todo. Y donde continúa abierto el negocio primigenio de Ferretería Xerez, que ha sido galardonado con el Premio Voces del Sur a la Trayectoria 2026 que entrega lavozdelsur.es.

Salvador recuerda que pagaba unas 130.000 pesetas mensuales, una cantidad considerable en una época en la que, según explica, un sueldo mensual podía situarse entre las 28.000 y las 30.000 pesetas.

El primer ejercicio fue caótico. Su mujer también trabajaba y los ingresos familiares ayudaban a sobrellevar una situación que no terminó de mejorar hasta el segundo y el tercer año. A partir del cuarto, el negocio comenzó a encontrar cierta estabilidad.

  • Salvador Ruiz, durante la entrevista con lavozdelsur.es.
  •  

De un pequeño local a una empresa de casi 80 trabajadores

El empresario recuerda jornadas que comenzaban por la mañana temprano y no terminaban hasta las diez o las once de la noche. La constancia se convirtió en su principal herramienta. También la necesidad de reinvertir lo que iba ganando.

Con el paso del tiempo comenzaron a abrir nuevos establecimientos. Ruiz explica que, en determinadas operaciones, adquiría locales que se pagaban parcialmente con dinero y parcialmente con materiales suministrados para las obras. Una manera de ir ampliando el patrimonio de la empresa mientras desarrollaba su actividad comercial.

Durante más de 20 años estuvo pagando el alquiler en Merca80 antes de poder comprar el local. Hoy, Ferretería Xerez cuenta con más de 3.000 metros cuadrados dedicados a venta al público. La empresa tiene actualmente alrededor de 43 trabajadores, aunque la cifra puede variar según las contrataciones. Sumando la actividad de Rutesa, la plantilla conjunta se sitúa cerca entre 75 y 80 empleados.

Y todavía hay proyectos pendientes. La compañía ha adquirido una nave próxima que prevé utilizar como almacén y contempla acondicionar una parcela situada enfrente para ampliar sus espacios de almacenamiento y trabajo.

  • Pilar y Miriam Ruiz, con su padre Salvador Ruiz Tejada, en una de las tiendas de Ferretería Xerez.
  •  

"No soy listo, lo que soy es constante", dice Salvador Ruiz

Cuando se le pregunta por el secreto de su trayectoria, Salvador Ruiz no habla de fórmulas empresariales sofisticadas. Insiste una y otra vez en el trabajo, la disciplina y la capacidad de soportar las dificultades.

"Yo por lo menos no soy un tío que digas qué listo es. No, no soy listo. Yo lo que soy es constante", afirma Ruiz, quien asegura que buena parte de lo que sabe lo ha aprendido cometiendo errores. No recibió una formación específica para dirigir una empresa ni para gestionar equipos humanos, por lo que tuvo que descubrir sobre la marcha cómo relacionarse con sus trabajadores. Muchos de ellos, ya son familia.

Esa experiencia también ha condicionado su manera de contratar. Explica que resulta difícil encontrar profesionales que ya conozcan todos los aspectos de una ferretería y que, por ese motivo, la empresa dedica tiempo a formar a quienes incorpora.

Entre los empleados hay profesionales que acumulan varias décadas en la compañía, algo que considera que es una de las principales fortalezas del negocio. Asegura que muchos trabajadores han desarrollado su carrera dentro de la empresa y conocen tanto los productos como la forma de atender a los clientes.

  • Salvador Ruiz, en su despacho.
  •  

La competencia de las grandes superficies y el cambio de los clientes

Durante estas décadas, Ferretería Xerez ha tenido que adaptarse a una transformación profunda del comercio. Las grandes superficies especializadas, los nuevos hábitos de consumo y el desarrollo del bricolaje han modificado el sector.

Salvador Ruiz no considera necesario competir directamente con esos establecimientos. Su apuesta es otra: la especialización y la atención personalizada. "Aquí se conoce por su nombre al cliente", explica al referirse a los habituales, entre los que hay numerosos profesionales.

  • Salvador Ruiz posa con Pilar y Miriam.
  •  

Su establecimiento introdujo desde sus primeros años un modelo que define como semiasistido, en el que el público podía acceder directamente a determinados artículos y, al mismo tiempo, contar con el asesoramiento del personal.

Desde entonces, la oferta se ha ampliado considerablemente. La electrónica, la maquinaria, los sistemas de riego o los productos de jardinería han adquirido una importancia que décadas atrás resultaba difícil de imaginar.

Una empresa familiar en la que trabajan sus tres hijas

Pese al crecimiento experimentado, Ferretería Xerez sigue conservando su carácter familiar. Ruiz explica que sus tres hijas (Pilar, Miriam y Angustias) trabajan en las empresas de la familia, dos de ellas en la ferretería y otra en Rutesa. Su mujer, Pilar Domínguez, actualmente jubilada, también dedicó buena parte de su vida al negocio. 

El fundador reconoce que mantener una compañía de estas dimensiones implica una responsabilidad considerable, especialmente cuando tantas familias dependen de su funcionamiento. Por eso insiste en que el compromiso con los empleados no puede desaparecer en cuanto llegan las dificultades.

También habla del vínculo que la empresa mantiene con Jerez. Asegura que desde hace años colabora con distintas iniciativas sociales de la ciudad, aunque prefiere no convertir esas aportaciones en campañas publicitarias. En su opinión, participar en una actividad solidaria no debería utilizarse necesariamente como una oportunidad para obtener reconocimiento público.

El 5 de mayo de 1982, cuando apenas tenía 23 años, con más ganas que conocimientos, Salvador Ruiz Tejada abrió su primera tienda. La llamó Ferretería Xerez, y el resto ya es historia. Porque dentro de unos meses cumplirá 40 años una empresa familiar que ahora cuenta con miles de metros cuadrados de superficie comercial y una plantilla que, contando también con Rutesa, se aproxima a los 80 empleados en Jerez.

La historia, como todas las de emprendedores, comenzó con muchas dificultades. Ruiz recuerda un primer año especialmente complicado, en una España marcada por el desempleo y con unas condiciones económicas que hacían muy difícil sacar adelante un negocio.

"Mi preparación era cero", reconoce Salvador Ruiz, de ahora 71 años, al recordar aquellos comienzos. Había trabajado desde los 16 años y tenía experiencia en la oficina de una ferretería, pero enfrentarse directamente a la gestión de su propio establecimiento era otra cosa.

La idea inicial había sido participar en una sociedad empresarial que finalmente no prosperó. Fue entonces cuando apareció la oportunidad de instalarse en un local en el centro comercial Merca80 de San Benito, donde comenzó todo. Y donde continúa abierto el negocio primigenio de Ferretería Xerez, que ha sido galardonado con el Premio Voces del Sur a la Trayectoria 2026 que entrega lavozdelsur.es.

Salvador recuerda que pagaba unas 130.000 pesetas mensuales, una cantidad considerable en una época en la que, según explica, un sueldo mensual podía situarse entre las 28.000 y las 30.000 pesetas.

El primer ejercicio fue caótico. Su mujer también trabajaba y los ingresos familiares ayudaban a sobrellevar una situación que no terminó de mejorar hasta el segundo y el tercer año. A partir del cuarto, el negocio comenzó a encontrar cierta estabilidad.

  • Salvador Ruiz, durante la entrevista con lavozdelsur.es.
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De un pequeño local a una empresa de casi 80 trabajadores

El empresario recuerda jornadas que comenzaban por la mañana temprano y no terminaban hasta las diez o las once de la noche. La constancia se convirtió en su principal herramienta. También la necesidad de reinvertir lo que iba ganando.

Con el paso del tiempo comenzaron a abrir nuevos establecimientos. Ruiz explica que, en determinadas operaciones, adquiría locales que se pagaban parcialmente con dinero y parcialmente con materiales suministrados para las obras. Una manera de ir ampliando el patrimonio de la empresa mientras desarrollaba su actividad comercial.

Durante más de 20 años estuvo pagando el alquiler en Merca80 antes de poder comprar el local. Hoy, Ferretería Xerez cuenta con más de 3.000 metros cuadrados dedicados a venta al público. La empresa tiene actualmente alrededor de 43 trabajadores, aunque la cifra puede variar según las contrataciones. Sumando la actividad de Rutesa, la plantilla conjunta se sitúa cerca entre 75 y 80 empleados.

Y todavía hay proyectos pendientes. La compañía ha adquirido una nave próxima que prevé utilizar como almacén y contempla acondicionar una parcela situada enfrente para ampliar sus espacios de almacenamiento y trabajo.

  • Pilar y Miriam Ruiz, con su padre Salvador Ruiz Tejada, en una de las tiendas de Ferretería Xerez.
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"No soy listo, lo que soy es constante", dice Salvador Ruiz

Cuando se le pregunta por el secreto de su trayectoria, Salvador Ruiz no habla de fórmulas empresariales sofisticadas. Insiste una y otra vez en el trabajo, la disciplina y la capacidad de soportar las dificultades.

"Yo por lo menos no soy un tío que digas qué listo es. No, no soy listo. Yo lo que soy es constante", afirma Ruiz, quien asegura que buena parte de lo que sabe lo ha aprendido cometiendo errores. No recibió una formación específica para dirigir una empresa ni para gestionar equipos humanos, por lo que tuvo que descubrir sobre la marcha cómo relacionarse con sus trabajadores. Muchos de ellos, ya son familia.

Esa experiencia también ha condicionado su manera de contratar. Explica que resulta difícil encontrar profesionales que ya conozcan todos los aspectos de una ferretería y que, por ese motivo, la empresa dedica tiempo a formar a quienes incorpora.

Entre los empleados hay profesionales que acumulan varias décadas en la compañía, algo que considera que es una de las principales fortalezas del negocio. Asegura que muchos trabajadores han desarrollado su carrera dentro de la empresa y conocen tanto los productos como la forma de atender a los clientes.

  • Salvador Ruiz, en su despacho.
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La competencia de las grandes superficies y el cambio de los clientes

Durante estas décadas, Ferretería Xerez ha tenido que adaptarse a una transformación profunda del comercio. Las grandes superficies especializadas, los nuevos hábitos de consumo y el desarrollo del bricolaje han modificado el sector.

Salvador Ruiz no considera necesario competir directamente con esos establecimientos. Su apuesta es otra: la especialización y la atención personalizada. "Aquí se conoce por su nombre al cliente", explica al referirse a los habituales, entre los que hay numerosos profesionales.

  • Salvador Ruiz posa con Pilar y Miriam.
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Su establecimiento introdujo desde sus primeros años un modelo que define como semiasistido, en el que el público podía acceder directamente a determinados artículos y, al mismo tiempo, contar con el asesoramiento del personal.

Desde entonces, la oferta se ha ampliado considerablemente. La electrónica, la maquinaria, los sistemas de riego o los productos de jardinería han adquirido una importancia que décadas atrás resultaba difícil de imaginar.

Una empresa familiar en la que trabajan sus tres hijas

Pese al crecimiento experimentado, Ferretería Xerez sigue conservando su carácter familiar. Ruiz explica que sus tres hijas (Pilar, Miriam y Angustias) trabajan en las empresas de la familia, dos de ellas en la ferretería y otra en Rutesa. Su mujer, Pilar Domínguez, actualmente jubilada, también dedicó buena parte de su vida al negocio. 

El fundador reconoce que mantener una compañía de estas dimensiones implica una responsabilidad considerable, especialmente cuando tantas familias dependen de su funcionamiento. Por eso insiste en que el compromiso con los empleados no puede desaparecer en cuanto llegan las dificultades.

También habla del vínculo que la empresa mantiene con Jerez. Asegura que desde hace años colabora con distintas iniciativas sociales de la ciudad, aunque prefiere no convertir esas aportaciones en campañas publicitarias. En su opinión, participar en una actividad solidaria no debería utilizarse necesariamente como una oportunidad para obtener reconocimiento público.

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