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Amenaza de bomba en un vuelo que aterrizaba en Gran Canaria

El aviso afectó a un vuelo procedente de Barcelona cuando estaba a punto de aterrizar; pasajeros, equipajes y aeronave fueron revisados antes de recuperar la normalidad

  • Imagen compartida por los controladores.

Una posible amenaza de bomba en un vuelo procedente de Barcelona obligó a suspender temporalmente las operaciones en el aeropuerto de Gran Canaria durante la noche, según ha informado el colectivo de controladores aéreos. El avión estaba en corta final, a punto de aterrizar, cuando Operaciones comunicó a los controladores un aviso de la Guardia Civil. La aeronave fue enviada entonces a un apartadero destinado a situaciones relacionadas con la seguridad física, hasta donde se desplazaron inmediatamente las fuerzas de seguridad y los bomberos.

Durante los primeros momentos, el aeropuerto continuó funcionando con normalidad. Los controladores coordinaron además con los militares la posibilidad de utilizar parte de su rodadura para mantener otras aeronaves alejadas del lugar donde había quedado estacionado el avión afectado.

La situación cambió después. Según el relato de los controladores, la categoría de los servicios de extinción quedó momentáneamente degradada a cero y Aena decidió suspender temporalmente todas las operaciones. Ningún avión podía aterrizar ni despegar, por lo que las llegadas fueron acumulándose en espera y los aparatos preparados para salir permanecieron detenidos en tierra.

Pasajeros desalojados y revisión del avión

El pasaje fue desembarcado con sus equipajes de mano para proceder a su revisión, mientras se dejaron abiertos los compartimentos de equipaje. Los TEDAX revisaron la aeronave antes de autorizar posteriormente su traslado a la zona de estacionamiento.

Una vez desalojados los pasajeros, se confirmó que las pistas podían volver a utilizarse. Primero se optó por operar preferentemente con la pista 03R y posteriormente quedaron disponibles ambas pistas.

La acumulación de tráfico provocó demoras. Algunos aviones llevaban ya bastante tiempo esperando y uno de ellos tuvo que desviarse a Tenerife Sur por cuestiones relacionadas con el combustible.

La operativa fue recuperándose progresivamente hasta volver a la normalidad. Según el colectivo de controladores, las investigaciones continuaron para determinar qué había detrás de la falsa alarma.

Una posible amenaza de bomba en un vuelo procedente de Barcelona obligó a suspender temporalmente las operaciones en el aeropuerto de Gran Canaria durante la noche, según ha informado el colectivo de controladores aéreos. El avión estaba en corta final, a punto de aterrizar, cuando Operaciones comunicó a los controladores un aviso de la Guardia Civil. La aeronave fue enviada entonces a un apartadero destinado a situaciones relacionadas con la seguridad física, hasta donde se desplazaron inmediatamente las fuerzas de seguridad y los bomberos.

Durante los primeros momentos, el aeropuerto continuó funcionando con normalidad. Los controladores coordinaron además con los militares la posibilidad de utilizar parte de su rodadura para mantener otras aeronaves alejadas del lugar donde había quedado estacionado el avión afectado.

La situación cambió después. Según el relato de los controladores, la categoría de los servicios de extinción quedó momentáneamente degradada a cero y Aena decidió suspender temporalmente todas las operaciones. Ningún avión podía aterrizar ni despegar, por lo que las llegadas fueron acumulándose en espera y los aparatos preparados para salir permanecieron detenidos en tierra.

Pasajeros desalojados y revisión del avión

El pasaje fue desembarcado con sus equipajes de mano para proceder a su revisión, mientras se dejaron abiertos los compartimentos de equipaje. Los TEDAX revisaron la aeronave antes de autorizar posteriormente su traslado a la zona de estacionamiento.

Una vez desalojados los pasajeros, se confirmó que las pistas podían volver a utilizarse. Primero se optó por operar preferentemente con la pista 03R y posteriormente quedaron disponibles ambas pistas.

La acumulación de tráfico provocó demoras. Algunos aviones llevaban ya bastante tiempo esperando y uno de ellos tuvo que desviarse a Tenerife Sur por cuestiones relacionadas con el combustible.

La operativa fue recuperándose progresivamente hasta volver a la normalidad. Según el colectivo de controladores, las investigaciones continuaron para determinar qué había detrás de la falsa alarma.

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