El director de cine 'amateur' jerezano Pablo More logra varios reconocimientos internacionales por 'Vajyian', su primer cortometraje de suspense.

"¿La vida? ¿Qué es la vida?", se pregunta en su ópera prima. Más, diría hoy, cinco años después del estreno de su primer cortometraje, El Sol de Mombasa. Más, porque Pablo More, como su propio nombre artístico indica, siempre quiere más. Se presenta como tal, no da su nombre de pila, ni su fecha de nacimiento. "Me gusta diferenciar a la persona del artista", expresa mientras se atusa una gorra desgastada. La lleva prácticamente incrustada a la cabeza desde que empezara a fraguar su sueño de ser director de cine en 2013. Confiesa que no se la quita desde entonces y que a primera vista, es su seña de identidad. "Ojo, que yo la lavo. Está despintada de tantas horas de rodaje", ríe. Más allá de la tela vaquera con visera, una barba espesa y una trenza fina que cae por su nuca. "Intento buscar mi estilo personal. El día que lo encuentre, iré por el buen camino", señala. Pero esta vez no habla de su aspecto, habla de sus producciones audiovisuales. 

Este joven jerezano se crio en Princi Jerez sin la pretensión de ser director de cine. Su afición llegó tarde, mientras cursaba un ciclo superior de Realización Audiovisual en La Granja, en 2011. Aprendió como muchos otros, "a base de práctica y error", como él mismo detalla. "Porque si lo que quieres es hacer cine, lo que tienes que hacer es grabar". Pero no supo que quería ser director de cine hasta que lanzó El Sol de Mombasa en 2013. Este cortometraje de menos de cinco minutos, donde trata el paso de la vida y las oportunidades perdidas, le valió para hacerse un nombre dentro del complejo mercado audiovisual. Gracias a la gran aceptación que tuvo su primera producción, le llovieron ofertas. "Al ver los resultados dije: Quiero dedicarme a esto". Hasta el momento, es guionista y director de tres cortometrajes, varios videoclips y algún que otro documental, como Tío Carlos, una pieza audiovisual que le encargó la Hermandad de la Yedra, o Un Jardín de Retales, una radiografía musical y visceral del cantante Sergio Tudela. En el mundillo creativo es necesario aceptar trabajos con los que quizá uno no pueda explayar su yo más íntimo.

Cuando puede, deja que su imaginación vuele y se desenvuelva por el cielo. "Una de mis aficiones es mirar las nubes", apunta. "Normalmente las grabo y las suelo meter en mi cortos", añade More, que guarda un alma de poeta. Es uno de sus toques personales y le gusta que sus obras tengan una carga filosófica, al igual que social. "Colaboré con Cruz Roja haciendo un corto para dar voz a los necesitados y también realicé otro donde trataba el autismo y el TDAH. Pero todo desde un punto de vista humano, para sensibilizar al espectador y dignificar a los protagonistas", comparte. "El cine debería mostrar la verdadera cara de la sociedad, de la vida".
No obstante, sus gustos no acaban ahí. Pablo More, además de llevar a cabo una labor divulgativa y solidaria a través del cine, prefiere, ante todo, proyectar miedo, suspense. "Me encantaría dedicarme al cine de terror, pero a la gente le he gustado más cuando he conectado con el drama", admite. Ha cosechado varios premios locales y ahora, gracias a Vajyian, su último cortometraje, ha conseguido sobrepasar las fronteras. "Como es habitual, sueles escribir sobre lo que conoces y este corto nace de una pesadilla". Con un presupuesto de cero euros y siete amigos, este jerezano consiguió crear un cortometraje de terror con el que está logrando grandes resultados. Con este thriller 100% jerezano ha ganado el premio del público al mejor I-Corto, es decir, de menos de cinco minutos, en el Festival Iberoamericano de Cortometrajes de ABC (FIBABC), el segundo premio del jurado en el 12 Months Film Festival de Rumanía y ha sido finalista en el Miami Film Festival. 

"Como es habitual, sueles escribir sobre lo que conoces y este corto nace de una pesadilla"

"Vajyian es un vampiro que se dedica a absorber la energía de las personas. El nombre, como el ser, es totalmente ficticio. Versa sobre un miedo básico". No tiene diálogos y carece de aparatos tecnológicos o referencias culturales. "Porque queríamos hacerlo atemporal", desvela More. ¿El porqué? Para moverlo por los festivales internacionales, sobre todo por Estados Unidos, porque "allí el cine low cost, de serie B, es el que le gusta a los adolescentes". "Los sonidos, el atrezzo... todo está pensado. Es un thriller como los que se hacían antes, en los años 80", agrega. La música y el sonido ambiente, ingrediente esencial en las escenas de terror, está compuesta y producida por el jerezano David Barea. La habitación y el vestuario es obra de Natalia Merino. Manuel J. Céspedes es el protagonista y Patricio Saborido es quien encarna al demonio Vajyian, ambos, sin ninguna experiencia previa ante la cámara. More no cesa a la hora imaginar películas, y es que ya ha hablado con el equipo de Vajyian para hacer otro "más profesional" de terror y acción durante este verano. "Me gustaría hacer acción como la de antes, que no sea tan digital, sin tantos efectos", anuncia. Esta vez tienen un propósito: llegar al Festival de Sitges. "Tengo en mente hacerle un guiño a El Mariachi de Robert Rodríguez", uno de sus directores favoritos por cómo empezó. "Hace cine independiente y con muy poco presupuesto. Considero que me parezco a él". Cuenta que el objetivo de todo director  es realizar un largometraje, a pesar de que ahora los cortos estén de moda. Pero este joven jerezano ansía, antes, otra cosa... "Mi sueño es hacerle un videoclip a Enrique Bunbury". Y no bromea. Rompe a carcajadas al momento que lo confiesa, pero lo dice muy en serio. "Me encanta el rock y me encantaría hacerlo", continúa. Y es que el cantante zaragozano está el primero en su lista de prioridades. Más abajo aparece el género de terror y gatos. Muchos gatos. 

"La cosa está muy cruda y sé, que si solo trabajara en Jerez tendría que dedicarme a otra cosa", comenta, al tiempo que concluye: "En más de una vez he pensado en dejarlo todo e irme al campo. Esto se paga muy mal y no se valora el arte. La sociedad está anticuada en base a este concepto". Con menos de cinco años en la industria cinematográfica, este "director amateur" busca, de alguna manera, sellar su propia identidad, su mirada personal... "Porque el día que lo tenga, la gente me va a buscar". 

Sobre el autor:

Claudia González Romero

Periodista.

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