La mañana de este lunes no distaba de ser muy diferente a la de cualquier otra si no fuera por la persistente lluvia. No habían dado las ocho y Juanma Contreras ya llevaba un buen rato al volante de su taxi, el número 12, cuando desde la emisora dan parte de un servicio: “Un compañero a la calle Santa Jesusa, por favor”. Juanma toma dirección a la barriada de San José Obrero. A esa hora, a punto de dar menos cuarto, el tráfico todavía no es intenso y se circula relativamente cómodo a pesar de la lluvia. Sin embargo, pronto descubriría que su jornada iba a tomar unos derroteros insospechados.

Calle Santa Jesusa. Un hombre avisa de que se detenga. Es la persona que hace unos minutos había pedido el servicio de teletaxi. Sujeta con sus manos lo que parece un bebé recién nacido. Y en efecto lo es. La criatura todavía está unida a la madre por el cordón umbilical. “¡Mi hija! ¡Acaba de dar a luz!” grita. Para entonces Juanma ya se ha dado cuenta de que el día para nada sería uno más.

“Salía de cuentas mañana”, comenta la coprotagonista de la historia, Leticia, de 24 años, que no se imaginaba que su hija quisiera llegar al mundo de manera tan precipitada. Cuando avisó a su padre de que llamara a un taxi ya era demasiado tarde: Cayetana ya había nacido.

Juanma sale de su vehículo y ayuda a Leticia a entrar. Junto a ella su padre, que trae una manta para cubrir los asientos y tapar a la recién nacida, y Casandra, de siete años y nueva hermana de Cayetana. Inmediatamente toma la radio, da parte de la situación y pide una ambulancia, pero entonces recapacita. “No se si estuve cinco, diez o quince segundos pensando, pero me di cuenta de que perdía mucha sangre y de que podíamos perder dos vidas. Arranqué y nos fuimos directos al hospital”.Una pareja de la Policía Local, avisada también de la situación, localiza el vehículo y lo escolta hasta el centro hospitalario. “Tardaríamos unos cuatro o cinco minutos. Ni sé a la velocidad que iba, pero el pie del acelerador me temblaba”, recuerda Juanma, que no duda de que tomó la decisión correcta.

El viaje no se le hace eterno a Juanma, pero afirma que era presa del nerviosismo. Leticia piensa que el taxista “lo pasó peor que yo”. Ella, incluso, llama durante el trayecto a Carlos, su hermano, para darle la buena noticia. El padre de la criatura, fuera de Jerez por motivos de trabajo, también se enteraría de la noticia de manera tan precipitada.

Cuando llegaron al materno infantil ya había médicos esperando. Lo primero que preguntan es si el bebé había llorado y piden a Juanma que encienda las luces del vehículo para proceder a cortar el cordón umbilical. Una vez hecho, madre y recién nacida son ingresadas en el hospital. Juanma, entonces, respira. El sufrimiento ha merecido la pena. "Con eso es con lo que me quedo, que he salvado dos vidas".

Horas después, Juanma, Leticia y su familia se reencuentran en el hospital. Carlos, el nuevo tío de Cayetana, hace las funciones de portavoz y no para de atender las llamadas de los diferentes medios de comunicación que se hacen eco de la noticia. Juanma, ídem de ídem, se ha convertido en un héroe inesperado en apenas unas horas. La foto se toma a las puertas del centro. Leticia, acompañada de Casandra, sonríe feliz junto al artífice de que la historia haya tenido final feliz.

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