La entrada de migrantes por vía marítima se triplica en 2017, cobrándose la vida de 249 personas. La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía pide "vías seguras".

El mar es un gigante de ojos profundos y garganta de rocas que nunca sacia su hambre. Es un abismo infinito y líquido, un espejo sin reflejo que sólo entiende el idioma de las olas. Ellos se presentan a filas, atraviesan desiertos y forman el gran ejército negro de los mares. El mar trajo hasta España el pasado año a 22.419 inmigrantes, casi tres veces más que en 2016. La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía ha presentado el Balance Migratorio de 2017, en el que se evidencia el notable incremento de las entradas por vía marítima en nuestro país.

Este incremento se produce a la vez de un descenso muy significativo del resto de rutas hacia Europa. "El aumento de la represión, la persecución de las ONG y la situación infernal en Libia dan cuenta de ese descenso de migrantes en el Mediterráneo Central, que han buscado vías alternativas en el entorno del Estrecho", apuntan desde APDHA. En Cádiz las cifras se multiplican por cuatro. El año pasado llegaron a las costas gaditanas 6.289 personas, mientras que en 2016 fueron 1.543. Supone un aumento de más de un 300%. Un total de 405 embarcaciones alcanzaron nuestro litoral. La triste estampa que vivíamos hace 12 años se repite, con la llegada de pateras de madera de nuevo. Marruecos es el principal país de origen de los que llegan, en lo que sin duda "habrá influido la situación de crisis que vive este país desde hace más de un año", argumenta Rafael Lara, presidente de la APDHA Cádiz.

El año pasado llegaron a las costas gaditanas 6.289 personas, mientras que en 2016 fueron 1.543

También se ha constatado que en 2017 se redujo el número de mujeres que intentaba alcanzar la costa española, mientras que se ha registrado un incremento del 66% del número de menores de edad. "Están siendo maltratados esos menores, y aún son más maltratados en el sentido de que cuando cumplen los 18 los echan a la calle con una mano delante y la otra detrás", asegura Lara. Todo esto pone de manifiesto que no existen estructuras ni medios adecuados para atender dignamente a las personas llegadas tras un largo calvario y para que se respeten sus derechos. "La realidad es insoportable". El presidente ha criticado la carencia de recursos y medios para la atención a los inmigrantes en puntos como Barbate, donde "la llegada ha sido intensa y los medios insuficientes".  

En los últimos 20 años, el mar se ha cobrado la vida de más de 6.000 personas que intentaban alcanzar las costas andaluzas. Rafael Lara señala que esta es la cifra contrastada, pero que "por cada persona que se ha comprobado que falleció, de otras dos no se supo nunca nada, lo que llevaría a triplicar esta cifra". La APDHA ha contabilizado 249 personas que han perdido la vida en 2017 intentando alcanzar a España, entre ellos Samuel, el niño de 4 años cuyo cuerpo apareció en enero en las costas de Barbate y el de su madre, Véronique Nzazi descubierto en febrero en Argelia.

Mientras tanto, España observa con la mirada más insolidaria e ilegal. "Concertinas, alambradas, patrulleras, devoluciones, muerte y sufrimiento no pueden seguir siendo la respuesta de este país a las personas que huyen de la guerra o el hambre, la historia nos juzgará por la crueldad e inhumanidad que ejercen nuestros gobernantes y de la que son testigos nuestras fronteras", explican desde la asociación. "Estamos en una sociedad democrática y el trato a los inmigrantes, según el catedrático Javier de Lucas, es la prueba de la calidad democrática de nuestra sociedad, por lo que si en España tratamos a los inmigrantes con la punta del pie vemos que la calidad democrática de nuestro país se resiente", concluía Lara.

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