En 2009 comenzaron las obras de las instalaciones de Valle I y Valle II, ubicadas a 20 kilómetros de Jerez, lo que supuso una gran revolución en la zona.

Tras doce años viviendo del turismo y la costa de Lanzarote a miles de kilómetros de su tierra, Antonio retornó a San José del Valle para vivir del campo, del innovador cultivo solar. Después de la experiencia acumulada como jefe de mantenimiento de un gran hotel del archipiélago canario regresó. Ahora es uno de los operadores de panel del campo solar Valle I y Valle II, de Torresol Energy, ubicado a diez minutos de su casa en San José del Valle y a unos 20 kilómetros de Jerez. Cuando comenzó la construcción de la planta “hubo una revolución bastante grande en el pueblo, yo era el habitante cuatro mil ciento y algo y la última vez que pregunté creo que eran cinco mil y algo”, recuerda este trabajador vallense.

Torresol Energy acababa de parir una criatura generadora de energía eléctrica a partir de los rayos de sol en Sevilla, a cuya inauguración asistió el entonces Monarca Juan Carlos I, en 2102. La construcción de las gemelas gaditanas, ubicadas a las afueras de San José del Valle, entre Arcos y Jerez, comenzó en diciembre de 2009 y finalizó en diciembre de 2011. En los albores de la crisis, en la que las personas del sector de la construcción ya notaban las consecuencias del ocaso del sector, esta iniciativa llegó a la zona como agua de mayo. Las obras dieron empleo a cerca de 4.500 trabajadores y se superaron las 2.700.000 horas de trabajo. Todo ello, dio lugar a la creación de empleos directos e indirectos. El Ayuntamiento vallense y la promotora de la planta solar suscribieron un convenio que a día de hoy continúa vigente. “Siempre que podemos los trabajadores son de San José del Valle, salvo cuando hacen falta unos perfiles de carácter técnico que no haya y entonces hay que buscarlos fuera. Pero el convenio se está cumpliendo a rajatabla. No es una exigencia, simplemente nos parecía de buena vecindad”, explica el director regional de Andalucía de Torresol Energy, Ignacio Grimaldi.

El entonces alcalde popular, Antonio García Ortega, anunciaba ante las cámaras de televisión la creación de 1.000 puestos de trabajo. “Ese fue el efecto llamada”, rememora el operador de panel. A partir de ahí hubo colas en el Ayuntamiento, encargado de filtrar y preseleccionar a los candidatos, para entregar los currículums. El padrón aumentó considerablemente. Entonces Antonio vivía de alquiler y no había casas por menos de 400 – 450 euros y “ahora las hay a 200, 230… el pueblo estaba ocupado casi entero”.

Dos kilómetros de la planta se encuentran orientados del Sur al Norte y rozan los tres de Este a Oeste. En total, 500 hectáreas de instalación, equivalentes a 600 campos de fútbol. Las hileras de parábolas —cuyo diseño está preparado para soportar vientos de más de 100 kilómetros por hora— suman un millón de metros cuadrados de espejos que concentran el calor en el tubo que pasa por ellas. Entre ellas, comenzó su trayectoria en la empresa Antonio como operador de campo, no sin antes formarse para ello. “Los primeros cuatro meses estuvimos encerrados en un container desde por la mañana hasta por la noche recibiendo clases sobre espejos, calderas…”. Durante la jornada desempeñaba su trabajo y luego además se formaba, se subía a control aprovechando los tiempos muertos y al final se le ha reconocido el esfuerzo. “Con sus ganas de trabajar y de aprender, Antonio ascendió a operador de panel que implica un trabajo mucho más especializado, con mucha más responsabilidad”, señala el director de la planta, Álvaro Gutiérrez Bucero.

Cada una de las parábolas, de 50 MWe de potencia, es capaz de suministrar 160 GWh al año, energía limpia y segura capaz de abastecer a 40.000 hogares. Toda la energía generada va directa a a la Red General Eléctrica de España que gestiona el consumo en el país y la envía a una zona u otra. “Se inyecta en sangre”, afirma Grimaldi. Un total de 64 personas contratados de forma indefinida —técnicos de operación, de mantenimiento, y de administración— se encargan del funcionamiento diario de la planta. El resto son de la provincia, de la zona de Algeciras y Puerto Real, principalmente. Además cuentan con unas 40 personas que prestan servicio a partir de subcontratas encargadas del mantenimiento eléctrico, mecánico, instrumentación y control, de la limpieza del campo solar y el deshierbe de las 550 hectáreas.

En verano la planta apenas duerme, la actividad no cesa. En tono a las 7:30 arrancan la turbina y la sincronizan. El exceso de calor se almacena gracias a un sistema de sales y cuando el sol se va, es extraído y pasa a la turbina que se mueve con el vapor que se ha generado con ese calor y agua. De esta manera, la planta produce electricidad 23 horas seguidas hasta las siete de la mañana del día siguiente. En verano predomina la producción (entre los meses de mayo y agosto), el 70 por ciento de energía eléctrica presupuestada se consigue en este periodo. Durante el invierno, por el contrario, aprovechan para planificar las labores de mantenimiento de la instalación, “si sale el sol se produce y si no pues estamos parados”, aclara el director de la planta. La función de los empleados de panel, como Antonio, es cuidar de que todo vaya bien en el campo solar, “de que tenga la temperatura idónea y hacer una buena carga de sales para que se esté generando energía toda la noche”.

Si bien es cierto que el mayor impacto económico tuvo lugar durante la construcción de la planta, aún hoy se mantiene en menor medida. "No es solo la gente que hay trabajando sino los que van a comer a los bares y restaurantes, quienes viven de alquiler... hay padres de compañeros míos que se han comprado su casa en el Valle para estar cerca de sus hijos", explica Antonio, trabajador de Torresol Energy y vecino de El Valle.

Desde su puesta en marcha los responsables de la planta se han percatado de la mejora de los currículums de la gente que apuesta por trabajar en el campo solar. En la actualidad unas 200 personas del pueblo se encuentran en posesión del título de operador de caldera, “hace cinco años no había nadie”. “Hemos recibido una formación importante y ahora mismo tendría muchas puertas abiertas que no tenía antes”. La asignatura pendiente es la presencia de mujeres en la plantilla, ya que es un sector en el que resulta muy difícil recibir candidaturas de mujeres, especialmente en el área de mantenimiento. Su director reconoce que aunque no le gusta la discriminación positiva, ellas tienen más posibilidades de ser contratadas. Cristina, vallense de 27 años, fue contratada hace seis como auxiliar administrativo. Es una de las pocas mujeres empleadas en la planta. Se siente afortunada con respecto a sus compañeras de estudios, algunas de las cuales trabajan como dependientas en comercios o continúan estudiando. "Después de haber estado un tiempo formándote y no poder dedicarte a lo que te has preparado... Y yo lo hago cerca de mi casa”, dice la joven.

El director regional de Andalucía de Torresol Energy, Ignacio Grimaldi, como no puede ser de otro modo, defiende el futuro y la competitividad de esta energía al igual que anteriormente sucedió con la eólica. “España fue pionera en el desarrollo de esta energía recibiendo ayudas importantes que año a año se iban reduciendo y se hacía más eficiente. Gracias a eso la energía eólica hoy es rentable, porque ha ido desarrollando y aumentando la eficiencia, reduciendo los costos de producción”.

En el 2020, un 20% de la energía eléctrica española ha de ser renovable, con lo cual España está obligada a promoverlas. “Tenemos muchas esperanzas de instalar aquí otra planta. Este emplazamiento es de manual. Necesitamos sol, superficie plana; el viento no viene bien, pero al estar en la sierra la planta se encuentra relativamente protegida; tenemos un nudo de la Red Eléctrica a 700 metros, cuando se considera un buen emplazamiento si está a diez o doce kilómetros. También hace falta agua y estamos asentados sobre el mayor acuífero de la provincia". En el caso de poder levantar un nuevo campo de cultivo de energía solar, el director regional de Andalucía de Torresol Energy, Ignacio Grimaldi, asegura que lo harían junto a Valle I y Valle II. "Contaríamos con un equipo de operación y mantenimiento para tres plantas. Pero ya no estaría en San José del Valle porque al cruzar la carretera es Jerez”.

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