El régimen de Irán intensificó este miércoles sus acciones tras los ataques contra su infraestructura energética, al advertir de posibles “consecuencias incontrolables” con impacto global. La respuesta llegó acompañada de una confirmación sensible: la muerte de su ministro de Inteligencia. Teherán amenazó con extender sus represalias a instalaciones de gas y petróleo en países clave del Golfo como Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
El presidente Masud Pezeshkian fue el primero en elevar el tono al señalar, en un mensaje publicado en X, que ese tipo de “acciones agresivas no supondrán ningún beneficio para el enemigo sionista estadounidense ni para sus aliados” y advirtió de que “podrían desencadenar consecuencias incontrolables que acabarían afectando a todo el mundo”. Sus declaraciones se produjeron pocas horas después de los ataques de Israel y Estados Unidos contra instalaciones de procesamiento de gas en la estratégica zona de Pars Sur, en Asaluye.
"Cometieron un grave error"
Desde el ámbito militar, el almirante Alireza Tangsiri, jefe de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica, endureció aún más el mensaje al advertir que las instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos en el Golfo Pérsico pasarían a ser consideradas objetivos militares. En la misma línea, la Guardia Revolucionaria afirmó que respondería con contundencia si se repetían ataques contra su sector energético, subrayando en un comunicado difundido por medios iraníes que “les advertimos una vez más que cometieron un grave error al atacar la infraestructura energética de la República Islámica, y ya estamos respondiendo a ello”.
La amenaza se materializó horas después. Misiles iraníes impactaron en la Ciudad Industrial de Ras Laffan, en Qatar, considerada el mayor complejo exportador de gas natural licuado del mundo y responsable de cerca del 20% del suministro global de este recurso. Según la empresa energética qatarí, el ataque provocó “daños considerables” en el principal centro de distribución de gas a escala internacional, lo que incrementa la preocupación por posibles efectos en los mercados energéticos.
Los países vecinos aliados de Washington se han convertido en el principal foco de los ataques iraníes, en lo que se interpreta como una respuesta directa a los bombardeos de Estados Unidos e Israel que han alimentado la escalada en Oriente Medio. Qatar reaccionó con firmeza y su Ministerio de Asuntos Exteriores condenó lo que calificó de “brutal ataque iraní contra Ras Laffan”, al tiempo que alertó de que supone una “amenaza directa para su seguridad nacional”.



