Las procesiones de Semana Santa suelen estar marcadas por la solemnidad y la devoción, pero también dejan momentos para el recuerdo y la emoción. En Huelva, este pasado Lunes Santo ha estado marcado por un homenaje que ha conmovido a cofrades y asistentes.
Antes de que el paso de misterio del Señor de las Tres Caídas cruzara el umbral de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, el capataz Fabián Tello quiso dedicar una levantá a las 46 víctimas del accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero en Adamuz.
"Hay familias que lo han pasado muy mal"
Durante su intervención, el capataz trasladó un mensaje, con la voz entrecortada, cargado de empatía y cercanía hacia las familias afectadas, afirmando: “Ay, la vida. La vida da muchos palos. Estás contento, estás feliz, vienes a tu casa y te quedas en el camino. Hay familias que lo han pasado muy mal, pero que muy mal. Además, algunas sabían ya lo que había pasado. A otras les costó mucho tiempo encontrar a su padre".
El capataz añadía: "Esta levantá va por todos los que se quedaron en Adamuz. Por Natividad de la Torre y por David Cordón. Están aquí sus familias. Ustedes le van a dar un tirón arriba sin miedo".
El recuerdo se dirigió de forma especial a Natividad de la Torre, una abuela que regresaba a Huelva en el momento del siniestro, y a David Cordón, exfutbolista con trayectoria en equipos como el Sevilla, el Recreativo de Huelva y el Atlético de Madrid B. La presencia de sus familiares en el templo añadió un componente aún más íntimo y sobrecogedor al momento.
El recuerdo de un padre en plena procesión
Entre quienes participaron activamente en ese instante se encontraba Davinchi, hijo de David Cordón y actual jugador del Getafe CF, que fue uno de los tres jóvenes encargados de darle al llamador del paso junto al capataz. El Lunes Santo adquirió así un significado especial para el futbolista. Su padre había mantenido durante años una profunda devoción al Cristo de las Penas, al que acompañaba con fervor en cada estación de penitencia hasta el trágico accidente.
En recuerdo de esa vinculación, el jugador siguió de cerca la procesión. La jornada dejó imágenes de respeto, silencio y emoción contenida, en las que la fe y el homenaje se entrelazaron.
