La publicación de una imagen de la reportera Arancha Pérez Tirado, del programa Y ahora, Sonsoles, ha generado una oleada de críticas en redes sociales tras aparecer posando ante uno de los trenes, el Iryo, descarrilados en Adamuz, accidente que deja un trágico balance provisional de 43 víctimas. La fotografía iba acompañada del mensaje "La zona cero del dolor", una frase que desató una fuerte reacción por parte de usuarios que consideraron la imagen una falta de respeto hacia las personas afectadas por la tragedia.
La escena ha sido interpretada como una instrumentalización del dolor en un contexto de máxima sensibilidad, lo que ha provocado una rápida viralización del contenido y una cascada de mensajes críticos. La publicación ha recordado otros episodios similares, como el selfi que en su día se tomó Carlos Herrera en París frente a la sala Bataclán, donde fallecieron 89 personas, un precedente que volvió a ponerse sobre la mesa como ejemplo de comportamiento inapropiado.
Además, usuarios recordaron otras imágenes de la reportera en escenarios de catástrofes, entre ellos la dana de Valencia, donde también aparecía posando. Este historial ha sido comentado para apuntar a una conducta reiterada, más allá de un error puntual.
Reacciones y presión sobre el programa
Entre los comentarios que están circulando se encuentran mensajes como "ya empezamos, les ha faltado tiempo", "es demencial, inhumano y carroñero" o "menuda falta de respeto", reflejo de un rechazo generalizado.
Algunos usuarios han ido más allá y han reclamado al programa que prescindiera de la reportera tras su imagen ante los trenes del accidente. Las críticas no solo apuntan a la fotografía, que ya ha sido borrada por la reportera, sino también al modelo de exposición en redes que, según denuncian, prioriza la visibilidad sobre la empatía.
Un usuario ha resumido ese malestar afirmando: "No sabemos si Arancha obtendrá muchos más likes por irse a hacer fotos al escenario de una tragedia. Lo que sí sabemos es que el narcisismo en redes sociales lleva a muchas personas a mear sobre cualquier indicio de moralidad". Otra voz se pregunta: "¿Es necesaria esa foto?", mientras se repiten calificativos como "qué falta de escrúpulos" o "cero empatía".


