Varios animales figuran también entre las víctimas colaterales del accidente ferroviario de Adamuz, una tragedia que sigue sumando consecuencias más allá del balance humano. Entre ellos se encuentra Boro, un perro que viajaba con su familia en uno de los vagones descarrilados y que permanece desaparecido desde el siniestro. Su familia ha iniciado una búsqueda desesperada y ha difundido un cartel en el que se pide colaboración ciudadana con un mensaje claro: “No intentar perseguir. Muy tranquilo, pero asustadizo. Responde a su nombre”, junto a varios teléfonos de contacto (606 141 379, 691 197 973 y 691 779 432).
Un rescate pendiente de autorización oficial
Según la información recabada por su entorno, el animal ha sido visto con vida en las inmediaciones de la zona del accidente, un área actualmente perimetrada por motivos de seguridad. Boro deambula por un entorno considerado de alto riesgo, tanto por los restos del siniestro como por la maquinaria pesada que continúa operando en el lugar. Mientras tanto, su familia sigue buscándolo sin descanso, en una situación especialmente delicada, ya que uno de sus miembros permanece ingresado en la UCI.
Ante esta situación, desde Palma se ha elevado una petición formal al Ministerio del Interior para solicitar un permiso excepcional que permita intervenir en la zona con el objetivo de rescatar al animal. La solicitud se dirige también a la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba, responsable del control del perímetro de seguridad establecido tras el accidente.
La intervención solicitada por Pacma
El presidente nacional de Pacma, Javier Luna, ha remitido una petición urgente para que se autorice el acceso de un equipo especializado en rescate animal, con el fin de intentar salvar la vida de Boro. La formación animalista advierte de que la falta de autorización está impidiendo una intervención que consideran crucial y potencialmente decisiva.
Pacma ha solicitado de forma expresa que se permita el acceso al entorno del siniestro a profesionales de Rescate Animal del Sur, junto a un rescatista especializado, para llevar a cabo una operación de localización, captura segura y rescate, utilizando medios técnicos adecuados y específicos para este tipo de situaciones.
Desde el partido animalista subrayan que se trataría de una actuación estrictamente humanitaria, profesional y coordinada, que no interferiría en ningún caso con las labores de emergencia, investigación o recuperación que siguen desarrollándose en el lugar del accidente ferroviario.
