Antes de que terminara la inspección judicial del trágico accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) del pasado 18 de enero, en el que perdieron la vida 46 personas, Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) se llevó piezas y materiales de los trenes que la Guardia Civill localizó posteriormente e incorporó a la investigación

Como ha detallado El Mundo, durante la fase de inspección ocular y recogida de muestras por parte de la Guardia Civil, el personal de Adif evacuó piezas de los trenes siniestrados, el Alvia de Renfe que circulaba en dirección Sevilla con destino final en Huelva y el Iryo 6189 que iba dirección Madrid

Sobre este traslado de material, un empleado de la compañía manifestó, como apunta ABC, haber recibido la orden verbal de trasladar de madrugada los cupones de los raíles con las soldaduras –uno de los elementos considerados clave en el análisis técnico del accidente– hasta la base de mantenimiento de Hornachuelos, en la provincia de Córdoba.

La incidencia quedó reflejada en un oficio redactado el 7 de febrero por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Córdoba y remitido dos días después al juzgado competente. En ese documento se trasladaba a la magistrada la situación considerada anómala detectada por los investigadores en relación con la actuación de responsables de Adif. Al no existir autorización judicial para la retirada del material, los agentes solicitaron información sobre su paradero, lograron localizarlo y ordenaron su devolución al escenario del siniestro para proseguir con las diligencias técnicas.

Todas las hipótesis siguen abiertas mientras se esperan pruebas clave

La causa está siendo instruida por el Juzgado de Montoro, cuya titular recibió comunicación formal de estos hechos. En paralelo, la Guardia Civil ha remitido un informe en el que sostiene que todas las hipótesis continúan abiertas, desde un fallo en la infraestructura o un posible déficit de mantenimiento hasta escenarios más graves como un sabotaje, una actuación terrorista o un error humano.

El Instituto Armado considera que todavía faltan pruebas determinantes para esclarecer qué provocó el descarrilamiento del tren de Iryo en Adamuz y su posterior colisión con el convoy Alvia. En el documento judicial, los investigadores explican que la cuestión de las causas "sigue sin resolverse" debido a diligencias pendientes de practicar, entre ellas el análisis de las cajas negras de ambos trenes.

Estos dispositivos permanecen bajo custodia judicial y no han podido ser examinados ni por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios ni por los propios agentes encargados del caso. La falta de acceso a esos registros técnicos mantiene en suspenso conclusiones definitivas sobre uno de los accidentes ferroviarios más graves registrados en la provincia en los últimos años.

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Rubén Guerrero.

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