La reaparición de la droga en el barrio de Santa María, en Cádiz, ha reavivado la preocupación entre sus vecinos, que denuncian un aumento del menudeo y de la inseguridad en la zona. La situación, según relatan, les remite a los años más duros marcados por la heroína en las décadas de los 80 y 90, un escenario que rechazan volver a vivir y que ha impulsado una rápida respuesta vecinal.
En este contexto, el barrio fue escenario de una manifestación este viernes organizada por la Asociación Tres Torres en la que se escucharon consignas como “no a la droga” y el lema “no permitiremos que el barrio toque fondo”. La protesta reunió a numerosos residentes decididos a visibilizar su malestar y exigir medidas urgentes para frenar el deterioro de la convivencia. "Ni drogas ni violencia, convivencia", "el barrio unido jamás será vencido" o "los camellos al desierto" fueron algunos de los gritos más oídos.
Y es que las madres del barrio saben que sus hijos tienen miedo cuando salen a comprar el pan y se han puesto manos a la obra para no revivir las pesadillas de generaciones anteriores. Madres y abuelas que han portado las pancartas y los megáfonos para dejar claro que no van a permitir que sus hijos y nietos corran la misma suerte que esos gaditanos que cayeron en la droga a finales del siglo pasado.
Entre los asistentes se encontraba el alcalde de la ciudad, Bruno García, quien mostró su respaldo a las reivindicaciones vecinales. También estaban presentes los representantes del resto de las fuerzas políticas de la ciudad, así como hermanos mayores de cofradías del barrio. Durante la movilización, el regidor compartió con los vecinos su preocupación por la situación y defendió la legitimidad de sus demandas ante un problema que calificó de grave.
Uno de los momentos más emotivos se han vivido cuando un vecino ha leído un comunicado agradeciendo el apoyo de todo el barrio, en especial "a nuestro padre Rafael Fernández Aguilar (párroco de la Merced), que el hombre ha tenido la dignidad de hoy no dar la misa por estar con nosotros. También a nuestra chirigota del barrio, pero sobre todo por su apoyo moral para que nuestro barrio siga vivo y que no nos abandonen".
El alcalde trasladó que el Ayuntamiento se va a movilizar para denunciar la existencia de droga en el barrio y reforzar la seguridad, subrayando que el regreso de esta problemática resulta inadmisible. En este sentido, explicó que en los últimos días ha estado presente de forma continuada en Santa María, en contacto directo con los residentes, y que el Consistorio se sitúa del lado de los vecinos para contribuir a revertir la situación.
Como parte de las medidas adoptadas, el Ayuntamiento ha actuado sobre un inmueble situado en la calle Botica, señalado por el vecindario como foco de conflictividad. La intervención se saldó con el desalojo de dos familias que residían de forma irregular en la finca, en una operación en la que participaron Policía Local, técnicos de Urbanismo y servicios sociales.
Medidas en manos del Ayuntamiento
El desalojo responde a motivos urbanísticos y de seguridad, después de que en 2024 ya se hubiera advertido de posibles riesgos estructurales en el edificio. Además, en una parte del inmueble existía un espacio donde, presuntamente, se desarrollaban actividades vinculadas al tráfico de drogas, por lo que su cierre permite clausurar uno de los puntos señalados por los vecinos.
El alcalde defendió que las reivindicaciones vecinales son "absolutamente justas" y reiteró que el Ayuntamiento actuará dentro de sus competencias, incluyendo medidas urbanísticas y el refuerzo de la presencia policial. En este sentido, señaló que se ha incrementado la actividad de la Policía Local en el barrio y que se continuará en esa línea en las próximas semanas.
No obstante, el regidor recordó que la lucha contra el tráfico de drogas y la seguridad ciudadana corresponden principalmente a la Policía Nacional, por lo que apeló a la colaboración institucional y a un refuerzo de medios por parte del Gobierno. Mientras tanto, el vecindario, que incluso ha comenzado a organizar patrullas para vigilar las calles, insiste en que no permitirá que Santa María vuelva a caer en una situación que consideran ya "insostenible".
