cádiz

Natalia, la gaditana de 17 años que bucea con tiburones y acumula 30.000 apoyos para proteger a los cetáceos del Estrecho

La joven divulgadora ambiental presenta 'Sin aletas no hay paraíso', un libro patrocinado por Diputación de Cádiz que combina ciencia, acuarelas y experiencias personales

  • Natalia Rodríguez y Javier Vidal, vicepresidente de Diputación.

Con solo 17 años, Natalia Rodríguez ya ha buceado con tiburones, impulsado campañas para proteger a los cetáceos del Estrecho de Gibraltar y recibido varios reconocimientos por su compromiso ambiental. Ahora, esta joven gaditana da un nuevo paso con la publicación de su primer libro, Sin aletas no hay paraíso, una obra con la que pretende desmontar los prejuicios sobre los escualos y acercar al público su importancia para los ecosistemas marinos.

El libro, editado por Q Book y patrocinado por la Diputación de Cádiz, ha sido presentado en un acto en el que han participado el vicepresidente segundo de la institución provincial, Javier Vidal, y la profesora de la Universidad de Cádiz Remedios Cabrera. "Apunten este nombre en sus libretas, si no lo tienen ya, porque Natalia Rodríguez ya forma parte del presente y el futuro de la divulgación ambiental en este país", ha afirmado Vidal durante la presentación.

Un libro con acuarelas y 45 especies de tiburones

Natalia estudia Acuicultura y mantiene desde pequeña una estrecha relación con el mar. Su experiencia buceando junto a tiburones despertó un interés especial por estos animales, cuya imagen de peligrosidad quiere combatir mediante la divulgación científica.

Sin aletas no hay paraíso combina experiencias personales, información científica e ilustraciones realizadas con acuarela. A través de unas 45 especies, la autora muestra la diversidad de los tiburones y explica su función en el equilibrio de los océanos.

La publicación cuenta con un prólogo de la buceadora Gádor Muntaner. Una de las cuestiones que más influyó en el compromiso ambiental de Natalia fue conocer el finning, la práctica consistente en cortar las aletas de los tiburones y desechar el resto del cuerpo.

A partir de ahí comenzó a investigar las amenazas que afectan a estas especies y a desarrollar iniciativas para concienciar sobre su conservación.

Una campaña con 30.000 apoyos para proteger a los cetáceos del Estrecho

La actividad de Natalia no se limita a los tiburones. También ha impulsado la campaña 132 decibelios, destinada a denunciar los efectos del ruido submarino generado por el tráfico marítimo sobre los cetáceos del Estrecho de Gibraltar.

La iniciativa ha conseguido cerca de 30.000 adhesiones y su petición se encuentra en fase de estudio por la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, según la información facilitada por la Diputación.

Su trayectoria ha recibido además varios reconocimientos. En 2026 obtuvo el Premio al Liderazgo e Innovación de WITH Mujeres Líderes, entregado en el Real Alcázar de Sevilla, y fue distinguida en los premios Gente de 10 de elDiario.es por su proyecto piloto de protección de los cetáceos. También ha sido nombrada Embajadora del Pacto Climático Europeo.

Del arte a la radio para defender los océanos

Además de su actividad divulgativa, Natalia utiliza el arte como herramienta para transmitir sus mensajes ambientales. Trabaja con técnicas como la acuarela, el óleo y la arcilla, y algunas de sus creaciones han llegado a países como Suecia y Canadá.

Participa igualmente en el programa radiofónico Al otro lado del espejo, donde entrevista a biólogos marinos y oceanógrafos. Su labor se completa con charlas educativas en espacios como la Casa de las Ciencias y el Acuario de Sevilla, la Fundación Aula del Mar Mediterráneo de Málaga y el espacio Quiñones de La Caleta, en Cádiz.

Un proyecto que también tiene una vertiente solidaria

La publicación del libro incorpora una iniciativa de financiación colectiva a través de Verkami, cuyos fondos recaudados se destinan íntegramente a la Fundación Oceana, dedicada a la conservación de los océanos. Durante la presentación, Javier Vidal defendió la participación de las instituciones públicas en este tipo de iniciativas.

"Las instituciones públicas no podemos ser meras observadoras del cambio climático. Tenemos que mojarnos, nunca mejor dicho", señaló. El vicepresidente segundo de la Diputación destacó el valor de unir ciencia, juventud y creación artística para promover la protección del litoral gaditano.

 

Con solo 17 años, Natalia Rodríguez ya ha buceado con tiburones, impulsado campañas para proteger a los cetáceos del Estrecho de Gibraltar y recibido varios reconocimientos por su compromiso ambiental. Ahora, esta joven gaditana da un nuevo paso con la publicación de su primer libro, Sin aletas no hay paraíso, una obra con la que pretende desmontar los prejuicios sobre los escualos y acercar al público su importancia para los ecosistemas marinos.

El libro, editado por Q Book y patrocinado por la Diputación de Cádiz, ha sido presentado en un acto en el que han participado el vicepresidente segundo de la institución provincial, Javier Vidal, y la profesora de la Universidad de Cádiz Remedios Cabrera. "Apunten este nombre en sus libretas, si no lo tienen ya, porque Natalia Rodríguez ya forma parte del presente y el futuro de la divulgación ambiental en este país", ha afirmado Vidal durante la presentación.

Un libro con acuarelas y 45 especies de tiburones

Natalia estudia Acuicultura y mantiene desde pequeña una estrecha relación con el mar. Su experiencia buceando junto a tiburones despertó un interés especial por estos animales, cuya imagen de peligrosidad quiere combatir mediante la divulgación científica.

Sin aletas no hay paraíso combina experiencias personales, información científica e ilustraciones realizadas con acuarela. A través de unas 45 especies, la autora muestra la diversidad de los tiburones y explica su función en el equilibrio de los océanos.

La publicación cuenta con un prólogo de la buceadora Gádor Muntaner. Una de las cuestiones que más influyó en el compromiso ambiental de Natalia fue conocer el finning, la práctica consistente en cortar las aletas de los tiburones y desechar el resto del cuerpo.

A partir de ahí comenzó a investigar las amenazas que afectan a estas especies y a desarrollar iniciativas para concienciar sobre su conservación.

Una campaña con 30.000 apoyos para proteger a los cetáceos del Estrecho

La actividad de Natalia no se limita a los tiburones. También ha impulsado la campaña 132 decibelios, destinada a denunciar los efectos del ruido submarino generado por el tráfico marítimo sobre los cetáceos del Estrecho de Gibraltar.

La iniciativa ha conseguido cerca de 30.000 adhesiones y su petición se encuentra en fase de estudio por la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, según la información facilitada por la Diputación.

Su trayectoria ha recibido además varios reconocimientos. En 2026 obtuvo el Premio al Liderazgo e Innovación de WITH Mujeres Líderes, entregado en el Real Alcázar de Sevilla, y fue distinguida en los premios Gente de 10 de elDiario.es por su proyecto piloto de protección de los cetáceos. También ha sido nombrada Embajadora del Pacto Climático Europeo.

Del arte a la radio para defender los océanos

Además de su actividad divulgativa, Natalia utiliza el arte como herramienta para transmitir sus mensajes ambientales. Trabaja con técnicas como la acuarela, el óleo y la arcilla, y algunas de sus creaciones han llegado a países como Suecia y Canadá.

Participa igualmente en el programa radiofónico Al otro lado del espejo, donde entrevista a biólogos marinos y oceanógrafos. Su labor se completa con charlas educativas en espacios como la Casa de las Ciencias y el Acuario de Sevilla, la Fundación Aula del Mar Mediterráneo de Málaga y el espacio Quiñones de La Caleta, en Cádiz.

Un proyecto que también tiene una vertiente solidaria

La publicación del libro incorpora una iniciativa de financiación colectiva a través de Verkami, cuyos fondos recaudados se destinan íntegramente a la Fundación Oceana, dedicada a la conservación de los océanos. Durante la presentación, Javier Vidal defendió la participación de las instituciones públicas en este tipo de iniciativas.

"Las instituciones públicas no podemos ser meras observadoras del cambio climático. Tenemos que mojarnos, nunca mejor dicho", señaló. El vicepresidente segundo de la Diputación destacó el valor de unir ciencia, juventud y creación artística para promover la protección del litoral gaditano.

 
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