Antes de que suene cualquier otra música, en las playas de Cádiz ya hay una banda sonora propia. Se compone de rimas improvisadas, golpes de humor y pregones que se repiten cada verano desde hace generaciones. La Victoria, Santa María del Mar y Cortadura son algunos de los escenarios donde esa melodía particular acompaña cada jornada de sol.
Detrás de ese sonido hay personas con nombre propio, y una nueva iniciativa ha querido ponerlas en el centro. El reconocimiento se dirige a los lateros, los vendedores ambulantes que recorren la arena ofreciendo sus productos a golpe de ingenio y con un estilo que cada uno cultiva como si fuera una marca personal.
Entre los protagonistas de esta campaña en la capital gaditana están José Manuel y Patricia López Candón, hermanos que representan ya la tercera generación de una familia volcada en este oficio. Ambos aprendieron el negocio de su abuelo y han heredado también la forma de entenderlo: cada pregón es único y no se repite igual en dos bocas distintas.
Un pregón que es firma propia
"Cada uno tiene su forma de anunciarse y eso no se copia, porque es nuestra firma", explica José Manuel, en una frase que resume la filosofía de todo un gremio. Para los hermanos López Candón, esa particularidad es precisamente lo que ha mantenido viva la tradición durante tantos años.
La iniciativa no se ha quedado solo en visibilizar sus historias personales. 14 lateros con licencia han recibido un nuevo carro adaptado a las exigencias del trabajo diario, además de un uniforme renovado. En el caso de la capital, la vestimenta es de color blanco, tal y como obliga la normativa municipal vigente.
Presencia más allá de la arena
El proyecto también tendrá recorrido fuera de las playas, con una lona de gran formato y soportes publicitarios repartidos por la ciudad. Las propias voces de los lateros serán además las protagonistas de piezas de audio y contenidos digitales pensados para reivindicar su oficio.
Con este impulso, una profesión que muchos veraneantes dan por hecho, recupera parte del reconocimiento que merece. Los pregones seguirán sonando este verano y los próximos, con la misma espontaneidad de siempre, pero ahora también con un foco que recuerda quién está detrás de cada uno de ellos.
Antes de que suene cualquier otra música, en las playas de Cádiz ya hay una banda sonora propia. Se compone de rimas improvisadas, golpes de humor y pregones que se repiten cada verano desde hace generaciones. La Victoria, Santa María del Mar y Cortadura son algunos de los escenarios donde esa melodía particular acompaña cada jornada de sol.
Detrás de ese sonido hay personas con nombre propio, y una nueva iniciativa ha querido ponerlas en el centro. El reconocimiento se dirige a los lateros, los vendedores ambulantes que recorren la arena ofreciendo sus productos a golpe de ingenio y con un estilo que cada uno cultiva como si fuera una marca personal.
Entre los protagonistas de esta campaña en la capital gaditana están José Manuel y Patricia López Candón, hermanos que representan ya la tercera generación de una familia volcada en este oficio. Ambos aprendieron el negocio de su abuelo y han heredado también la forma de entenderlo: cada pregón es único y no se repite igual en dos bocas distintas.
Un pregón que es firma propia
"Cada uno tiene su forma de anunciarse y eso no se copia, porque es nuestra firma", explica José Manuel, en una frase que resume la filosofía de todo un gremio. Para los hermanos López Candón, esa particularidad es precisamente lo que ha mantenido viva la tradición durante tantos años.
La iniciativa no se ha quedado solo en visibilizar sus historias personales. 14 lateros con licencia han recibido un nuevo carro adaptado a las exigencias del trabajo diario, además de un uniforme renovado. En el caso de la capital, la vestimenta es de color blanco, tal y como obliga la normativa municipal vigente.
Presencia más allá de la arena
El proyecto también tendrá recorrido fuera de las playas, con una lona de gran formato y soportes publicitarios repartidos por la ciudad. Las propias voces de los lateros serán además las protagonistas de piezas de audio y contenidos digitales pensados para reivindicar su oficio.
Con este impulso, una profesión que muchos veraneantes dan por hecho, recupera parte del reconocimiento que merece. Los pregones seguirán sonando este verano y los próximos, con la misma espontaneidad de siempre, pero ahora también con un foco que recuerda quién está detrás de cada uno de ellos.
COMENTARIOS