Bea Alejo tiene 21 años y es la primera mujer con martillo en un misterio majestuoso de Cádiz: "No ha habido que convencerme"

El paso del Descendimiento del Viernes Santo contará con esta joven gaditana como figura destacada dentro del equipo de capataces, liderado por su padre y respaldada por toda la cuadrilla

Bea Alejo, posando en la iglesia de San Lorenzo de Cádiz.
Bea Alejo, posando en la iglesia de San Lorenzo de Cádiz. REYNA
01 de abril de 2026 a las 20:56h

La Semana Santa de Cádiz volverá a dejar este año una imagen singular en sus calles. Bea Alejo, de 21 años, asumirá un papel destacado en el equipo de capataces del paso del Descendimiento, uno de los misterios más imponentes del Viernes Santo gaditano. Aunque no puede considerarse técnicamente la primera mujer capataz en la ciudad —un hito que ya protagonizó Elvira Almagro en el San Juan de la Hermandad de las Aguas—, sí representa un caso inédito por la relevancia y complejidad del paso en el que participa.

Desde la iglesia de San Lorenzo, cada Viernes Santo sale uno de los conjuntos más monumentales de la Semana Santa local. Al frente continúa su padre, David Alejo, pero Bea se abre paso dentro del equipo con el respaldo de la cuadrilla y de la hermandad. Su presencia no es simbólica: este año dará un paso más en responsabilidad y visibilidad, participando en maniobras durante el recorrido.

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David Alejo, capataz del Descendimiento, junto a su hija Bea. REYNA

"Para mí la Semana Santa ha sido una tradición en mi familia, siempre es mi semana favorita del año para estar con mi familia, con mi padre sobre todo", explica Bea Alejo. Su vínculo con la cofradía no es reciente ni circunstancial, sino fruto de una vivencia continuada desde la infancia. "No ha habido que convencerme para salir, eso ha salido de mí por lo que he visto siempre en casa", añade.

Su trayectoria dentro de la hermandad ha sido progresiva. Apenas recuerda su breve paso como penitente siendo muy pequeña. En 2017 se incorporó como acólita durante dos años, y en 2020 entró en el grupo de capataces, aunque la pandemia impidió su estreno. "En 2022 salí para verlo desde acercaaprender, en 2023 empecé a dar alguna levantá, en 2024 no salimos por la lluvia y en 2025 ya se me empezó a escuchar”, relata sobre su evolución bajo el paso.

El contexto gaditano, además, favorece una mayor presencia femenina en el mundo de la carga. "Aquí hay muchas mujeres maniguetas, cargadoras… las puertas están abiertas para ellas, porque igual que lo puede hacer un hombre, las mujeres también lo podemos hacer igual", afirma. 

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Bea, a sus 21 años, es muy respetada por la cuadrilla y por toda la hermandad. REYNA

David Alejo, capataz del Descendimiento, confirma que este año su hija asumirá mayor protagonismo, aunque de forma progresiva. "Quiero que se note que ella va cogiendo más entereza y soltura, y que haga algunas maniobras, pero siempre con el respaldo mío, del equipo y de la cuadrilla", explica. El propio capataz subraya el apoyo recibido: "Me ha sorprendido cómo una cuadrilla de hombres la respalda de la manera que la respaldan. Cuenta con el apoyo de toda la hermandad, que desde el primer momento la acogieron de maravilla".

El padre también deja claro que las decisiones más delicadas seguirán bajo su responsabilidad. "En calles complicadas, las maniobras difíciles las hago yo porque soy el responsable", señala. Aun así, insiste en que el crecimiento de Bea es evidente y planificado: "Le selecciono las maniobras para que vaya cogiendo experiencia en la calle".

Para David Alejo, la presencia de su hija tiene además un componente emocional. "Ver que mi hija está aquí conmigo, siendo capataz de un misterio de estas características… no puedo pedir más", reconoce. Incluso relata una anécdota que vincula directamente a Bea con su llegada al Descendimiento: "Ella es la culpable de que yo esté aquí", asegura, recordando cómo su hija se enamoró de la imagen del Cristo tras una jornada marcada por la lluvia.

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La joven gaditana tendrá este año un gran protagonismo al frente del Descendimiento. REYNA

La propia Bea vive la espera con intensidad. "Siempre estoy contando los días para que llegue el Viernes Santo. Lo disfruto como nunca", afirma. Su forma de entender la Semana Santa pasa por vivirla íntegramente en Cádiz, sin perderse ningún paso y recorriendo las calles junto a su familia. "Nos gusta ir a buscar a los pasos, no quedarnos quietos", explica.

Algunos momentos especiales

El recorrido del Descendimiento también tiene puntos especialmente significativos. Bea destaca la subida a la Catedral como uno de los momentos más emotivos, mientras que la salida de San Lorenzo supone uno de los tramos más exigentes. Por su parte, David señala enclaves como la calle Sacramento o el paso por Javier de Burgos, donde la dificultad se combina con una fuerte carga simbólica. "Esa calle es muy emotiva, muy complicada, pero ver el paso ahí es majestuoso", afirma.

La Semana Santa gaditana de este año, además, llega marcada por novedades en distintos puntos del recorrido y en varias hermandades. Para David Alejo, estos cambios aportan un valor añadido: "Se van a ver imágenes que no se han visto nunca y que no se volverán a ver igual". En ese contexto, la presencia de Bea Alejo al frente de un misterio como el del Descendimiento se suma como uno de los elementos más llamativos de un Viernes Santo que volverá a concentrar la atención en las calles de Cádiz.

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Francisco J. Jiménez

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