Patricia Ramírez, madre de Gabriel Cruz, ha denunciado públicamente la aparición de un perfil de Instagram que utiliza la identidad de Ana Julia Quezada, autora del asesinato de su hijo en 2018, y que muestra imágenes del menor. A través de sus redes sociales, Ramírez ha hecho un llamamiento urgente para alertar sobre la existencia de esta cuenta, que considera especialmente dolorosa y ofensiva para la familia.
La madre ha calificado de “barbaridad” que exista un perfil bajo el nombre “anajulia_quezada”, donde se difunden fotografías del niño junto a la imagen de la condenada. En su mensaje, acompañó la denuncia con capturas del perfil y pidió a sus seguidores que colaboren en reportarlo para lograr su eliminación. Según explicó, ver este contenido resulta “terriblemente doloroso”.
Aunque Ramírez reconoce que entiende “que será falso” y que la persona que gestiona la cuenta probablemente no sea la reclusa, lamenta la crueldad de exponer públicamente imágenes de un menor asesinado. En su publicación reprocha la falta de humanidad de quienes generan este tipo de contenidos, asegurando que hay quienes no muestran “ni corazón, ni alma, ni empatía”.
La madre del niño, conocido como el ‘Pescaíto’, señala que se ve obligada a hacer pública la situación pese al sufrimiento que le genera, y sostiene que callar solo permitiría que estas prácticas continúen sin consecuencias. Por ello, defiende la necesidad de actuar y pide apoyo social para frenar lo que considera actos especialmente dañinos para la memoria del menor.
Que no se normalice el comportamiento
Ramírez subraya que su intención al difundir este caso es evitar que se normalice un comportamiento que, en su opinión, atenta contra el respeto debido a las víctimas. Asegura que hacerlo público busca promover una reacción colectiva que impida que estos perfiles puedan operar con impunidad y reclama sensibilización ante la gravedad de estas acciones.
Para facilitar el proceso de denuncia, ha compartido con sus seguidores los argumentos legales que, a su juicio, justifican la retirada de la cuenta. Entre ellos menciona la vulneración del derecho al honor, la intimidad y la propia imagen, así como la revictimización de un menor y la posible existencia de un delito de suplantación de identidad.


