El futbolista jerezano David Bonilla Díaz, conocido en el mundo del fútbol como Daviti, ha anunciado un punto y seguido en su carrera deportiva para centrarse en su recuperación personal tras reconocer públicamente que atraviesa un problema de adicción. El defensa, de 24 años, ha compartido una sincera y valiente publicación en redes sociales en la que explica el proceso que ha vivido en silencio durante los últimos años y la necesidad de detenerse para recuperar su estabilidad emocional y mental.
A lo largo de su trayectoria, Daviti ha vestido las camisetas del Xerez CD, Xerez DFC, UCAM Murcia CF, Polideportivo El Ejido 1969, CD Inter Sevilla, Real Balompédica Linense y Racing Portuense. Además, llegó a ser internacional con las selecciones de fútbol sub-16 y sub-17 de España.
Un relato sincero sobre ansiedad, miedo y pérdida personal
En su testimonio, el futbolista explicó que la adicción fue creciendo de manera silenciosa mientras intentaba mantener una apariencia de normalidad. "Hay adicciones que se ven y otras que se esconden detrás de una sonrisa, detrás de una vida que desde fuera parece normal. La mía fue así. Nadie imaginaba lo que estaba pasando por dentro mientras yo seguía intentando aparentar que todo estaba bien", relató el jugador, que recordó cómo el fútbol había sido desde niño su refugio emocional y el motor de su vida.
Daviti confesó que el problema fue avanzando poco a poco hasta afectar a su bienestar psicológico y a su manera de relacionarse con los demás. "La adicción no llega de repente. No aparece un día y te destruye de golpe. Llega en silencio. Empieza ocupando un pequeño espacio en tu cabeza hasta convertirse en algo que controla cómo piensas, cómo actúas y cómo te sientes", explicó. Según reconoció, dejó de disfrutar de aquello que amaba y comenzó a convivir con ansiedad, miedo y una sensación constante de vacío. "Lo peor de una adicción no es solo lo que haces. Lo peor es en quién te conviertes mientras intentas esconderla. Empiezas a mentir, a alejarte de la gente que te quiere, a encerrarte en ti mismo", añadió.
"Pedir ayuda no me hizo débil. Me salvó"
El defensa jerezano admitió que hubo momentos en los que sintió que estaba perdiéndolo todo, desde sus sueños deportivos hasta su tranquilidad personal. "Hubo momentos en los que sentí que estaba perdiéndolo todo: mis sueños, mi tranquilidad, mi confianza y hasta a mí mismo. Y aun así seguía callado. Porque cuando estás atrapado en una adicción, pedir ayuda parece más difícil que seguir sufriendo", afirmó en su mensaje. El futbolista aseguró que el cambio comenzó cuando decidió dejar de esconderse y hablar abiertamente sobre lo que le ocurría. "Pedir ayuda no me hizo débil. Me salvó", sostuvo.
Daviti subrayó que esta pausa no supone una retirada definitiva del fútbol, sino una decisión necesaria para recuperarse antes de pensar en volver a competir. "Hoy entiendo que esto no es un adiós al fútbol. No es rendirme ni abandonar el sueño que tuve desde niño. Es un paso atrás para volver a encontrarme", señaló. También defendió que la prioridad ahora es reconstruirse personalmente: "Porque antes que futbolista, soy persona. Y si quiero volver a disfrutar del fútbol de verdad, primero necesito estar bien conmigo mismo". En el tramo final de su reflexión, quiso enviar un mensaje a quienes atraviesan situaciones similares. "No hace falta tocar fondo para empezar a salvarte. A veces, parar no significa perder. A veces, parar es la única manera de volver más fuerte. Hablar salva. Callar destruye", concluyó.
El futbolista jerezano David Bonilla Díaz, conocido en el mundo del fútbol como Daviti, ha anunciado un punto y seguido en su carrera deportiva para centrarse en su recuperación personal tras reconocer públicamente que atraviesa un problema de adicción. El defensa, de 24 años, ha compartido una sincera y valiente publicación en redes sociales en la que explica el proceso que ha vivido en silencio durante los últimos años y la necesidad de detenerse para recuperar su estabilidad emocional y mental.
A lo largo de su trayectoria, Daviti ha vestido las camisetas del Xerez CD, Xerez DFC, UCAM Murcia CF, Polideportivo El Ejido 1969, CD Inter Sevilla, Real Balompédica Linense y Racing Portuense. Además, llegó a ser internacional con las selecciones de fútbol sub-16 y sub-17 de España.
Un relato sincero sobre ansiedad, miedo y pérdida personal
En su testimonio, el futbolista explicó que la adicción fue creciendo de manera silenciosa mientras intentaba mantener una apariencia de normalidad. "Hay adicciones que se ven y otras que se esconden detrás de una sonrisa, detrás de una vida que desde fuera parece normal. La mía fue así. Nadie imaginaba lo que estaba pasando por dentro mientras yo seguía intentando aparentar que todo estaba bien", relató el jugador, que recordó cómo el fútbol había sido desde niño su refugio emocional y el motor de su vida.
Daviti confesó que el problema fue avanzando poco a poco hasta afectar a su bienestar psicológico y a su manera de relacionarse con los demás. "La adicción no llega de repente. No aparece un día y te destruye de golpe. Llega en silencio. Empieza ocupando un pequeño espacio en tu cabeza hasta convertirse en algo que controla cómo piensas, cómo actúas y cómo te sientes", explicó. Según reconoció, dejó de disfrutar de aquello que amaba y comenzó a convivir con ansiedad, miedo y una sensación constante de vacío. "Lo peor de una adicción no es solo lo que haces. Lo peor es en quién te conviertes mientras intentas esconderla. Empiezas a mentir, a alejarte de la gente que te quiere, a encerrarte en ti mismo", añadió.
"Pedir ayuda no me hizo débil. Me salvó"
El defensa jerezano admitió que hubo momentos en los que sintió que estaba perdiéndolo todo, desde sus sueños deportivos hasta su tranquilidad personal. "Hubo momentos en los que sentí que estaba perdiéndolo todo: mis sueños, mi tranquilidad, mi confianza y hasta a mí mismo. Y aun así seguía callado. Porque cuando estás atrapado en una adicción, pedir ayuda parece más difícil que seguir sufriendo", afirmó en su mensaje. El futbolista aseguró que el cambio comenzó cuando decidió dejar de esconderse y hablar abiertamente sobre lo que le ocurría. "Pedir ayuda no me hizo débil. Me salvó", sostuvo.
Daviti subrayó que esta pausa no supone una retirada definitiva del fútbol, sino una decisión necesaria para recuperarse antes de pensar en volver a competir. "Hoy entiendo que esto no es un adiós al fútbol. No es rendirme ni abandonar el sueño que tuve desde niño. Es un paso atrás para volver a encontrarme", señaló. También defendió que la prioridad ahora es reconstruirse personalmente: "Porque antes que futbolista, soy persona. Y si quiero volver a disfrutar del fútbol de verdad, primero necesito estar bien conmigo mismo". En el tramo final de su reflexión, quiso enviar un mensaje a quienes atraviesan situaciones similares. "No hace falta tocar fondo para empezar a salvarte. A veces, parar no significa perder. A veces, parar es la única manera de volver más fuerte. Hablar salva. Callar destruye", concluyó.
COMENTARIOS