Jesús Casas, el gaditano que salió del barro para entrenar por el mundo: "Aquel chaval de 20 años no se creería dónde estoy"
El técnico, actualmente al frente del Lion City Sailors de Singapur, repasa una trayectoria que le ha llevado del fútbol provincial al FC Barcelona, la Premier, la Selección española, Irak y ahora Asia
Su padre se había criado entre Sevilla y Cádiz. Su madre es gaditana. Él, por temas laborales de su padre, nació en la capital de España, pero su acento le delata. “Nací en Madrid porque lo pone en mi DNI y poco más”, bromea. Jesús Casas, que pasó por numerosos clubes de la provincia a lo largo de su carrera como futbolista –Cádiz B, Sanluqueño, Jerez Industrial, Chiclana y Puerto Real– hace más de 20 años que colgó las botas para cumplir otro sueño, el de ser entrenador.
Ahora, a punto de cumplir 53 años, está lejos de su país, si bien las últimas semanas las ha pasado en España y, los últimos días, en el Hotel Barceló Montecastillo, en Jerez, donde el equipo que dirige, el Lion City Sailors, de la exótica liga de Singapur, ha realizado su stage de pretemporada. Este pasado martes jugó contra el Xerez FC un amistoso a puerta cerrada en uno de los campos de fútbol del hotel, empatando a uno. Días atrás se enfrentó al Atlético Madrileño, filial del Atlético de Madrid que dirige Fernando Torres, acabando el partido con el mismo resultado.
Jesús ha recibido durante su estancia en Jerez la visita de numerosos amigos y de familiares. Lleva años viviendo lejos de Cádiz, pero hay algo que no ha cambiado: la familia sigue siendo lo que más pesa cuando toca hacer las maletas. "El tema familiar y de amigos es lo que más cuesta", reconoce.
La distancia, sin embargo, también le ha permitido construir una carrera que probablemente ni él mismo habría imaginado cuando, siendo un niño, entró en la cantera del Cádiz.
El sueño inicial era el de cualquier niño que empieza a jugar al fútbol: convertirse en futbolista profesional. Le habría encantado lucir el número 3 del Real Betis, el club de su padre, con el que disfrutaba visitando el Benito Villamarín siempre que tenían ocasión. Pero también soñaba con enfundarse la camiseta amarilla del primer equipo del Cádiz, el otro club de su alma y el equipo de su admirado Pepe Mejías.
Y aunque siempre jugó en categorías modestas, retirándose además a la temprana edad de 29 años, el fútbol le tenía reservado otro camino. "Quizá estoy viviendo un poco lo que yo no pude hacer como futbolista", afirma.
Desde luego, la vocación ya la tenía mucho antes de colgar las botas. Con 16 años dirigía al equipo de fútbol sala de su barrio y, mientras jugaba, se fijaba especialmente en los entrenadores que tenía. Quería saber qué hacían, qué podía aprender de ellos y cómo podían mejorar sus equipos.
Con 26 años comenzó los cursos de entrenador y poco después llegó el momento de retirarse de los terrenos de juego. El siguiente paso sería el banquillo, pero antes apareció una oportunidad que cambiaría su carrera: el Fútbol Club Barcelona.
De hacer informes para el Eibar a trabajar con Luis Enrique
Casas comenzó realizando informes de rivales para el Eibar. Uno de ellos terminó llegando a Luis Enrique, entonces entrenador del Barcelona B en la época en la que el filial culé militaba en Segunda División. Lo cierto es que al técnico asturiano le gustó el formato de sus trabajos y comenzó una colaboración con Jesús que acabaría convirtiéndose en una relación profesional de muchos años.
Jesús Casas, durante la entrevista con lavozdelsur.es
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MANU GARCÍA
Casas pasó tres temporadas en Barcelona como analista. Su trabajo consistía fundamentalmente en estudiar a los rivales del Barça y aportar propuestas sobre cómo contrarrestarlos. Aquellos años fueron, según reconoce, una auténtica universidad táctica. En Barcelona también descubrió una estructura que le llamó especialmente la atención: la metodología desde la base.
En su opinión, aquella era una de las grandes diferencias del Barcelona y, en general, del fútbol español. "En España cualquier club de Primera o Segunda División tiene una metodología desde la base que hace que cuando el futbolista va subiendo escalones sea mucho más fácil trabajar con ellos", señala.
La experiencia también le enseñó una de las reglas que ha marcado su manera de entender el fútbol: aprender de todos, pero copiar a nadie. "Llamémoslo robar, llamémoslo mirar", dice entre risas cuando recuerda cómo absorbía ideas de Luis Enrique, hoy bicampeón de la Champions League con el PSG. Eso sí, matiza que el conocimiento solo sirve si acaba adaptándose a la personalidad de cada técnico. "Si solo copias, es difícil porque después en algún momento vas a tener que decidir tú y la copia no te hace probablemente decidir bien".
Del técnico asturiano se llevó conocimientos tácticos, pero también algo que considera fundamental: la gestión del vestuario: "Intento inspirarme en él en cuanto a su capacidad de liderazgo".
La Premier y la Selección Española
Su etapa como analista cambió cuando el entrenador Javi Gracia, a quien conocía de su etapa en el Cádiz, lo llamó para formar parte de su staff técnico en el Watford inglés. Llegaron en enero, con el equipo en una situación complicada, pero consiguieron salvarlo del descenso.
Aquella experiencia fue corta, pero intensa. Casas descubrió una Premier League muy física, de partidos abiertos y difícilmente controlables. Incluso cuando parecía que un encuentro estaba decidido, explica, "dos arreones podían cambiarlo todo".
De Inglaterra se quedó especialmente con una idea: la capacidad de "encender los partidos. Mover el avispero cuando aparentemente todo está controlado y provocar que el encuentro vuelva a cambiar de ritmo".
También se mostró impresionado por la organización y por la capacidad económica de la competición. La diferencia, sostiene, no está únicamente en los grandes clubes. "El decimocuarto de la Premier le quita un jugador al Villarreal", apunta para explicar la enorme brecha económica existente actualmente entre la competición británica y LaLiga.
Pero el gran salto de Jesús llega con la Selección Española, donde vuelve a coincidir con Luis Enrique para acabar formando parte de su cuerpo técnico. Vivió una etapa que recuerda como probablemente la mejor de su carrera. La Roja fue subcampeona de la Nations League y consigue clasificarse para el Mundial de Qatar.
Vestir el chándal de la Selección tiene para él otra dimensión diferente a la de un club. "Es el equipo de todos. Parece una frase manida, pero es la realidad". Y también había otra ventaja: la posibilidad de elegir entre una cantidad extraordinaria de futbolistas. "En una selección como la española puedes hacer dos, incluso tres convocatorias y no te vas a equivocar", afirma convencido.
Sin embargo, su relación con Luis Enrique acabaría enfriándose después de muchos años de trabajo conjunto, lo que le apartaría de su equipo técnico en la selección. Era el paso previo a otra nueva aventura, esta vez fuera de España.
Irak: del éxito al conflicto
Tras su paso por la Selección Española, en 2022 la Federación iraquí busca un entrenador español y la Federación Española pone el nombre de Casas encima de la mesa. Tras viajar al país y conocer el proyecto Jesús decide aceptar el reto de dirigir a la selección de Irak.
La experiencia no pudo comenzar mejor. Como bien dice, "caímos de pie", porque firma su contrato en noviembre y en enero gana la Copa del Golfo. Pero en Irak el gaditano descubre también una realidad futbolística diferente a la europea y en el que la paciencia escaseaba aún más que en el viejo continente.
Jesús Casas, en el banquillo del campo de entrenamiento del Hotel Barceló Montecastillo
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MANU GARCÍA
La exigencia era "inmediata" y explica que en Irak un empate puede empezar a poner en duda a un entrenador. Casas pone como ejemplo que "incluso el campeón de la liga iraquí suele cambiar dos o tres veces de entrenador durante una temporada".
De hecho, el desenlace con la selección de aquel país fue precisamente ese. Después de una trayectoria clasificatoria extraordinaria, una pequeña racha negativa —un empate y una derrota— termina con su destitución cuando Irak todavía tenía grandes opciones de clasificarse para el pasado Mundial de 2026, como así acabó siendo.
Jesús reconoce que esa espina de haber disputado un Mundial sigue ahí. Igualmente considera que tanto él como su equipo de trabajo transforman el fútbol iraquí. "La selección que encontramos era prácticamente amateur, con problemas de metodología, alimentación, todo...", reconoce. Durante su etapa, cuenta, captaron futbolistas de origen iraquí que estaban en otras selecciones de categorías inferiores para intentar construir un futuro más sólido para la absoluta.
Tras su cese, además, afirma que no cobró todo lo acordado y acabó recurriendo a los organismos internacionales. El procedimiento, de hecho, sigue prolongándose a pesar de haber ganado pleitos a la federación iraquí ante FIFA.
Singapur, el siguiente capítulo
Jesús ahora vive en Singapur, donde está al frente del Lion City Sailors. La liga de aquel país está muy lejos del nivel de las grandes de Europa y de hecho, aunque su club es el equipo puntero del país y parte como favorito para ganar la competición doméstica, reconoce que en España no pasaría de tener el nivel de un equipo de Primera Federación. Ahora, explica, el reto de su club es alcanzar las rondas finales en las competiciones internacionales asiáticas que disputa.
Casas se ha encontrado además con unas instalaciones de primer nivel. "Son top, son de cualquier equipo de Primera División de aquí", explica. El problema de Singapur, considera, "no es tanto la inversión como la falta de estructuras futbolísticas sólidas", algo que por otra parte dice que es común en el fútbol asiático.
Aun así, en Singapur ha vuelto a comprobar que el fútbol sigue siendo el deporte más universal incluso cuando no es el dominante en aquel país. Los estadios no se llenan, pero señala que "los aficionados que van son muy pasionales".
El fútbol gaditano desde la distancia
Aunque haya pasado los últimos años lejos de su tierra, Casas no ha perdido de vista el fútbol gaditano. Al contrario, reconoce que sigue con atención lo que ocurre en la provincia y lamenta que, salvo el Cádiz, muchos equipos hayan perdido peso en el panorama nacional, poniendo el ejemplo de Xerez CD, Balona, Algeciras o Racing Portuense.
En este sentido, considera que, aparte de la pérdida de capacidad económica, los clubes gaditanos sufren por su incapacidad de retener a los jugadores más talentosos de sus canteras, que acaban en clubes de superior categoría.
Preguntado por el Cádiz CF, Jesús es prudente. Considera que la temporada recién comenzada debe ser "de transición" y de "conseguir la permanencia de manera estable" para que "todos esos jugadores jóvenes que están subiendo acumulen experiencia".
Jesús Casas, en otro momento de la entrevista
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MANU GARCÍA
En cuanto al fútbol en Jerez, su opinión es más contundente. Casas, que jugó en el Industrial y mantiene vínculos familiares con la ciudad, considera que resulta difícil que puedan mantenerse dos proyectos como son los del CD y el FC. "Dos clubes en una ciudad con las dimensiones de Jerez se están restando aficionados, subvenciones, ingresos y potencial", sostiene.
Cazorla, Pedri, Lamine Yamal y De La Fuente
A lo largo de su carrera ha trabajado con grandes futbolistas, sobre todo tras su paso por la Selección, pero de entre todos los que ha tenido cerca se queda con Santi Cazorla, al que encuentra un paralelismo con Pedri. "Son dos jugadores capaces de conseguir que, simplemente por pasar el balón por sus pies, una jugada mejore".
Jesús habla también de uno de los grandes talentos actuales, Lamine Yamal, y de la personalidad necesaria para sobrevivir en la élite. "Ese tío se lo cree", afirma. "Para llegar a ese nivel –añade– hay que tener un ego y una fortaleza mental enormes. Yo en mi época en el Barça vi llegar a jugadores que en sus anteriores clubes eran top y luego el entorno se los comía".
Casas, de otro lado, se congratula del éxito de Luis de la Fuente, al que defendió públicamente cuando, al principio de su trayectoria con la selección absoluta, tuvo un par de malos resultados. El éxito del riojano se debe en buena parte "a que es un tío absolutamente normal", y, en ese sentido, lamenta la tendencia entre aficionados y la prensa de convertir muchas veces a los futbolistas en dioses. "Más allá de Rafael Gordillo o de Pepe Mejías no he tenido mitos, pero el ser humano es muy mitómano en general y ponemos en pedestales a personas que son normales. El futbolista simplemente tiene el valor añadido de saber jugar al fútbol, y el entrenador de saber entrenar, pero nada más. Y yo que me dedico a esto veo más importante a alguien que por ejemplo descubre una vacuna para una enfermedad".
Su vuelta a España, en el punto de mira
Jesús tiene contrato en Singapur hasta 2028, aunque sabe perfectamente que en el fútbol los contratos "duran lo que quieran los presidentes". Por eso, afirma que en el futuro "me gustaría probarme en España", pero señala que, a pesar de que en el pasado hubo "contactos", no se dieron las "circunstancias deportivas ni económicas" deseadas.
Así, afirma que, tras su trayectoria en los banquillos, regresar a España debe venir aparejado a un proyecto, mínimo de Segunda División "o de un equipo histórico que esté por circunstancias en Primera RFEF". "Para que nos vamos a engañar –añade–, el fútbol son experiencias, pero también contratos. Y evidentemente, venir a España cuando te ofrecen por otro lado equipos que compiten en la Champions de Asia con contratos sustanciosos… Es complicado rechazar todo eso".
También reconoce que no se ha sentido profeta en su tierra, si bien afirma que "tampoco necesito que nadie me valore. Yo sé el trabajo que estoy haciendo, evidentemente también sé que puedo mejorar, pero estoy muy satisfecho con la carrera que estoy teniendo, que no me la podía imaginar hace diez años. ¿Que me gustaría tener un poco más de reconocimiento a nivel regional? Sí, pero es algo que no me preocupa".
Para terminar, preguntamos a Jesús qué pensaría aquel joven canterano del Cádiz si pudiera mirar hoy dónde ha llegado. "No se lo creería. Ahora mismo se sentiría orgulloso de haber podido salir del barro y estar donde está. Por eso digo que, cuando miro atrás y veo lo que he pasado y lo que he tenido que sufrir, que los demás me lo reconozcan más o menos no me importa".
Su padre se había criado entre Sevilla y Cádiz. Su madre es gaditana. Él, por temas laborales de su padre, nació en la capital de España, pero su acento le delata. “Nací en Madrid porque lo pone en mi DNI y poco más”, bromea. Jesús Casas, que pasó por numerosos clubes de la provincia a lo largo de su carrera como futbolista –Cádiz B, Sanluqueño, Jerez Industrial, Chiclana y Puerto Real– hace más de 20 años que colgó las botas para cumplir otro sueño, el de ser entrenador.
Ahora, a punto de cumplir 53 años, está lejos de su país, si bien las últimas semanas las ha pasado en España y, los últimos días, en el Hotel Barceló Montecastillo, en Jerez, donde el equipo que dirige, el Lion City Sailors, de la exótica liga de Singapur, ha realizado su stage de pretemporada. Este pasado martes jugó contra el Xerez FC un amistoso a puerta cerrada en uno de los campos de fútbol del hotel, empatando a uno. Días atrás se enfrentó al Atlético Madrileño, filial del Atlético de Madrid que dirige Fernando Torres, acabando el partido con el mismo resultado.
Jesús ha recibido durante su estancia en Jerez la visita de numerosos amigos y de familiares. Lleva años viviendo lejos de Cádiz, pero hay algo que no ha cambiado: la familia sigue siendo lo que más pesa cuando toca hacer las maletas. "El tema familiar y de amigos es lo que más cuesta", reconoce.
La distancia, sin embargo, también le ha permitido construir una carrera que probablemente ni él mismo habría imaginado cuando, siendo un niño, entró en la cantera del Cádiz.
El sueño inicial era el de cualquier niño que empieza a jugar al fútbol: convertirse en futbolista profesional. Le habría encantado lucir el número 3 del Real Betis, el club de su padre, con el que disfrutaba visitando el Benito Villamarín siempre que tenían ocasión. Pero también soñaba con enfundarse la camiseta amarilla del primer equipo del Cádiz, el otro club de su alma y el equipo de su admirado Pepe Mejías.
Y aunque siempre jugó en categorías modestas, retirándose además a la temprana edad de 29 años, el fútbol le tenía reservado otro camino. "Quizá estoy viviendo un poco lo que yo no pude hacer como futbolista", afirma.
Desde luego, la vocación ya la tenía mucho antes de colgar las botas. Con 16 años dirigía al equipo de fútbol sala de su barrio y, mientras jugaba, se fijaba especialmente en los entrenadores que tenía. Quería saber qué hacían, qué podía aprender de ellos y cómo podían mejorar sus equipos.
Con 26 años comenzó los cursos de entrenador y poco después llegó el momento de retirarse de los terrenos de juego. El siguiente paso sería el banquillo, pero antes apareció una oportunidad que cambiaría su carrera: el Fútbol Club Barcelona.
De hacer informes para el Eibar a trabajar con Luis Enrique
Casas comenzó realizando informes de rivales para el Eibar. Uno de ellos terminó llegando a Luis Enrique, entonces entrenador del Barcelona B en la época en la que el filial culé militaba en Segunda División. Lo cierto es que al técnico asturiano le gustó el formato de sus trabajos y comenzó una colaboración con Jesús que acabaría convirtiéndose en una relación profesional de muchos años.
Jesús Casas, durante la entrevista con lavozdelsur.es
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MANU GARCÍA
Casas pasó tres temporadas en Barcelona como analista. Su trabajo consistía fundamentalmente en estudiar a los rivales del Barça y aportar propuestas sobre cómo contrarrestarlos. Aquellos años fueron, según reconoce, una auténtica universidad táctica. En Barcelona también descubrió una estructura que le llamó especialmente la atención: la metodología desde la base.
En su opinión, aquella era una de las grandes diferencias del Barcelona y, en general, del fútbol español. "En España cualquier club de Primera o Segunda División tiene una metodología desde la base que hace que cuando el futbolista va subiendo escalones sea mucho más fácil trabajar con ellos", señala.
La experiencia también le enseñó una de las reglas que ha marcado su manera de entender el fútbol: aprender de todos, pero copiar a nadie. "Llamémoslo robar, llamémoslo mirar", dice entre risas cuando recuerda cómo absorbía ideas de Luis Enrique, hoy bicampeón de la Champions League con el PSG. Eso sí, matiza que el conocimiento solo sirve si acaba adaptándose a la personalidad de cada técnico. "Si solo copias, es difícil porque después en algún momento vas a tener que decidir tú y la copia no te hace probablemente decidir bien".
Del técnico asturiano se llevó conocimientos tácticos, pero también algo que considera fundamental: la gestión del vestuario: "Intento inspirarme en él en cuanto a su capacidad de liderazgo".
La Premier y la Selección Española
Su etapa como analista cambió cuando el entrenador Javi Gracia, a quien conocía de su etapa en el Cádiz, lo llamó para formar parte de su staff técnico en el Watford inglés. Llegaron en enero, con el equipo en una situación complicada, pero consiguieron salvarlo del descenso.
Aquella experiencia fue corta, pero intensa. Casas descubrió una Premier League muy física, de partidos abiertos y difícilmente controlables. Incluso cuando parecía que un encuentro estaba decidido, explica, "dos arreones podían cambiarlo todo".
De Inglaterra se quedó especialmente con una idea: la capacidad de "encender los partidos. Mover el avispero cuando aparentemente todo está controlado y provocar que el encuentro vuelva a cambiar de ritmo".
También se mostró impresionado por la organización y por la capacidad económica de la competición. La diferencia, sostiene, no está únicamente en los grandes clubes. "El decimocuarto de la Premier le quita un jugador al Villarreal", apunta para explicar la enorme brecha económica existente actualmente entre la competición británica y LaLiga.
Pero el gran salto de Jesús llega con la Selección Española, donde vuelve a coincidir con Luis Enrique para acabar formando parte de su cuerpo técnico. Vivió una etapa que recuerda como probablemente la mejor de su carrera. La Roja fue subcampeona de la Nations League y consigue clasificarse para el Mundial de Qatar.
Vestir el chándal de la Selección tiene para él otra dimensión diferente a la de un club. "Es el equipo de todos. Parece una frase manida, pero es la realidad". Y también había otra ventaja: la posibilidad de elegir entre una cantidad extraordinaria de futbolistas. "En una selección como la española puedes hacer dos, incluso tres convocatorias y no te vas a equivocar", afirma convencido.
Sin embargo, su relación con Luis Enrique acabaría enfriándose después de muchos años de trabajo conjunto, lo que le apartaría de su equipo técnico en la selección. Era el paso previo a otra nueva aventura, esta vez fuera de España.
Irak: del éxito al conflicto
Tras su paso por la Selección Española, en 2022 la Federación iraquí busca un entrenador español y la Federación Española pone el nombre de Casas encima de la mesa. Tras viajar al país y conocer el proyecto Jesús decide aceptar el reto de dirigir a la selección de Irak.
La experiencia no pudo comenzar mejor. Como bien dice, "caímos de pie", porque firma su contrato en noviembre y en enero gana la Copa del Golfo. Pero en Irak el gaditano descubre también una realidad futbolística diferente a la europea y en el que la paciencia escaseaba aún más que en el viejo continente.
Jesús Casas, en el banquillo del campo de entrenamiento del Hotel Barceló Montecastillo
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MANU GARCÍA
La exigencia era "inmediata" y explica que en Irak un empate puede empezar a poner en duda a un entrenador. Casas pone como ejemplo que "incluso el campeón de la liga iraquí suele cambiar dos o tres veces de entrenador durante una temporada".
De hecho, el desenlace con la selección de aquel país fue precisamente ese. Después de una trayectoria clasificatoria extraordinaria, una pequeña racha negativa —un empate y una derrota— termina con su destitución cuando Irak todavía tenía grandes opciones de clasificarse para el pasado Mundial de 2026, como así acabó siendo.
Jesús reconoce que esa espina de haber disputado un Mundial sigue ahí. Igualmente considera que tanto él como su equipo de trabajo transforman el fútbol iraquí. "La selección que encontramos era prácticamente amateur, con problemas de metodología, alimentación, todo...", reconoce. Durante su etapa, cuenta, captaron futbolistas de origen iraquí que estaban en otras selecciones de categorías inferiores para intentar construir un futuro más sólido para la absoluta.
Tras su cese, además, afirma que no cobró todo lo acordado y acabó recurriendo a los organismos internacionales. El procedimiento, de hecho, sigue prolongándose a pesar de haber ganado pleitos a la federación iraquí ante FIFA.
Singapur, el siguiente capítulo
Jesús ahora vive en Singapur, donde está al frente del Lion City Sailors. La liga de aquel país está muy lejos del nivel de las grandes de Europa y de hecho, aunque su club es el equipo puntero del país y parte como favorito para ganar la competición doméstica, reconoce que en España no pasaría de tener el nivel de un equipo de Primera Federación. Ahora, explica, el reto de su club es alcanzar las rondas finales en las competiciones internacionales asiáticas que disputa.
Casas se ha encontrado además con unas instalaciones de primer nivel. "Son top, son de cualquier equipo de Primera División de aquí", explica. El problema de Singapur, considera, "no es tanto la inversión como la falta de estructuras futbolísticas sólidas", algo que por otra parte dice que es común en el fútbol asiático.
Aun así, en Singapur ha vuelto a comprobar que el fútbol sigue siendo el deporte más universal incluso cuando no es el dominante en aquel país. Los estadios no se llenan, pero señala que "los aficionados que van son muy pasionales".
El fútbol gaditano desde la distancia
Aunque haya pasado los últimos años lejos de su tierra, Casas no ha perdido de vista el fútbol gaditano. Al contrario, reconoce que sigue con atención lo que ocurre en la provincia y lamenta que, salvo el Cádiz, muchos equipos hayan perdido peso en el panorama nacional, poniendo el ejemplo de Xerez CD, Balona, Algeciras o Racing Portuense.
En este sentido, considera que, aparte de la pérdida de capacidad económica, los clubes gaditanos sufren por su incapacidad de retener a los jugadores más talentosos de sus canteras, que acaban en clubes de superior categoría.
Preguntado por el Cádiz CF, Jesús es prudente. Considera que la temporada recién comenzada debe ser "de transición" y de "conseguir la permanencia de manera estable" para que "todos esos jugadores jóvenes que están subiendo acumulen experiencia".
Jesús Casas, en otro momento de la entrevista
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MANU GARCÍA
En cuanto al fútbol en Jerez, su opinión es más contundente. Casas, que jugó en el Industrial y mantiene vínculos familiares con la ciudad, considera que resulta difícil que puedan mantenerse dos proyectos como son los del CD y el FC. "Dos clubes en una ciudad con las dimensiones de Jerez se están restando aficionados, subvenciones, ingresos y potencial", sostiene.
Cazorla, Pedri, Lamine Yamal y De La Fuente
A lo largo de su carrera ha trabajado con grandes futbolistas, sobre todo tras su paso por la Selección, pero de entre todos los que ha tenido cerca se queda con Santi Cazorla, al que encuentra un paralelismo con Pedri. "Son dos jugadores capaces de conseguir que, simplemente por pasar el balón por sus pies, una jugada mejore".
Jesús habla también de uno de los grandes talentos actuales, Lamine Yamal, y de la personalidad necesaria para sobrevivir en la élite. "Ese tío se lo cree", afirma. "Para llegar a ese nivel –añade– hay que tener un ego y una fortaleza mental enormes. Yo en mi época en el Barça vi llegar a jugadores que en sus anteriores clubes eran top y luego el entorno se los comía".
Casas, de otro lado, se congratula del éxito de Luis de la Fuente, al que defendió públicamente cuando, al principio de su trayectoria con la selección absoluta, tuvo un par de malos resultados. El éxito del riojano se debe en buena parte "a que es un tío absolutamente normal", y, en ese sentido, lamenta la tendencia entre aficionados y la prensa de convertir muchas veces a los futbolistas en dioses. "Más allá de Rafael Gordillo o de Pepe Mejías no he tenido mitos, pero el ser humano es muy mitómano en general y ponemos en pedestales a personas que son normales. El futbolista simplemente tiene el valor añadido de saber jugar al fútbol, y el entrenador de saber entrenar, pero nada más. Y yo que me dedico a esto veo más importante a alguien que por ejemplo descubre una vacuna para una enfermedad".
Su vuelta a España, en el punto de mira
Jesús tiene contrato en Singapur hasta 2028, aunque sabe perfectamente que en el fútbol los contratos "duran lo que quieran los presidentes". Por eso, afirma que en el futuro "me gustaría probarme en España", pero señala que, a pesar de que en el pasado hubo "contactos", no se dieron las "circunstancias deportivas ni económicas" deseadas.
Así, afirma que, tras su trayectoria en los banquillos, regresar a España debe venir aparejado a un proyecto, mínimo de Segunda División "o de un equipo histórico que esté por circunstancias en Primera RFEF". "Para que nos vamos a engañar –añade–, el fútbol son experiencias, pero también contratos. Y evidentemente, venir a España cuando te ofrecen por otro lado equipos que compiten en la Champions de Asia con contratos sustanciosos… Es complicado rechazar todo eso".
También reconoce que no se ha sentido profeta en su tierra, si bien afirma que "tampoco necesito que nadie me valore. Yo sé el trabajo que estoy haciendo, evidentemente también sé que puedo mejorar, pero estoy muy satisfecho con la carrera que estoy teniendo, que no me la podía imaginar hace diez años. ¿Que me gustaría tener un poco más de reconocimiento a nivel regional? Sí, pero es algo que no me preocupa".
Para terminar, preguntamos a Jesús qué pensaría aquel joven canterano del Cádiz si pudiera mirar hoy dónde ha llegado. "No se lo creería. Ahora mismo se sentiría orgulloso de haber podido salir del barro y estar donde está. Por eso digo que, cuando miro atrás y veo lo que he pasado y lo que he tenido que sufrir, que los demás me lo reconozcan más o menos no me importa".
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