El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha ofrecido a Marruecos la organización de la final del Mundial de 2030 a cambio de su apoyo político, dejando fuera de la ecuación al estadio Santiago Bernabéu. Así lo ha revelado 'The Times' en plena tormenta tras el fallido intento del dirigente de privatizar parte de la competición.
Infantino se encuentra inmerso en una intensa campaña para asegurarse la reelección el próximo mes de marzo. Y, según ha trascendido, esta oferta habría surgido de la reunión de urgencia que convocó este mismo miércoles en Rabat, ciudad donde permanece refugiado desde que estalló el escándalo.
Marruecos no es un socio cualquiera para el presidente de la FIFA: ha sido su aliado más fiel desde su elección en 2016. La organización conjunta del Mundial de 2030 junto a España y Portugal ya fue, en su día, una forma de agradecimiento. Ahora, según 'The Times', Infantino habría ido más allá, prometiendo que la gran final se dispute en Casablanca, concretamente en el nuevo estadio Hassan II, con capacidad para 115.000 espectadores y que se convertirá en el mayor recinto futbolístico del mundo una vez concluyan las obras.
El golpe resulta especialmente duro para España, ya que, según ha podido saber laSexta, se había trasladado a la Federación Española que el Bernabéu era el gran favorito para acoger la final. De hecho, el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, llegó a asegurar en enero, durante la gala de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid: "España será el país líder del Mundial de 2030 y la final de ese Mundial se jugará aquí".
Los críticos de Infantino advierten, eso sí, de que cualquier decisión sobre la sede de la final no sería vinculante y podría revocarse si pierde la presidencia en marzo.
Las críticas contra él no dejan de crecer. Tras el rechazo generalizado a su plan de privatización, la UEFA estudia presentar una moción de censura. El reglamento permite convocar un Consejo de urgencia con el respaldo de 19 de los 37 miembros, o bien un congreso extraordinario con la firma de 43 de las 211 federaciones, umbral que la UEFA podría alcanzar en solitario gracias a sus 55 asociaciones. Tanto la Concacaf como la Confederación Asiática han cuestionado ya su liderazgo.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha ofrecido a Marruecos la organización de la final del Mundial de 2030 a cambio de su apoyo político, dejando fuera de la ecuación al estadio Santiago Bernabéu. Así lo ha revelado 'The Times' en plena tormenta tras el fallido intento del dirigente de privatizar parte de la competición.
Infantino se encuentra inmerso en una intensa campaña para asegurarse la reelección el próximo mes de marzo. Y, según ha trascendido, esta oferta habría surgido de la reunión de urgencia que convocó este mismo miércoles en Rabat, ciudad donde permanece refugiado desde que estalló el escándalo.
Marruecos no es un socio cualquiera para el presidente de la FIFA: ha sido su aliado más fiel desde su elección en 2016. La organización conjunta del Mundial de 2030 junto a España y Portugal ya fue, en su día, una forma de agradecimiento. Ahora, según 'The Times', Infantino habría ido más allá, prometiendo que la gran final se dispute en Casablanca, concretamente en el nuevo estadio Hassan II, con capacidad para 115.000 espectadores y que se convertirá en el mayor recinto futbolístico del mundo una vez concluyan las obras.
El golpe resulta especialmente duro para España, ya que, según ha podido saber laSexta, se había trasladado a la Federación Española que el Bernabéu era el gran favorito para acoger la final. De hecho, el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, llegó a asegurar en enero, durante la gala de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid: "España será el país líder del Mundial de 2030 y la final de ese Mundial se jugará aquí".
Los críticos de Infantino advierten, eso sí, de que cualquier decisión sobre la sede de la final no sería vinculante y podría revocarse si pierde la presidencia en marzo.
Las críticas contra él no dejan de crecer. Tras el rechazo generalizado a su plan de privatización, la UEFA estudia presentar una moción de censura. El reglamento permite convocar un Consejo de urgencia con el respaldo de 19 de los 37 miembros, o bien un congreso extraordinario con la firma de 43 de las 211 federaciones, umbral que la UEFA podría alcanzar en solitario gracias a sus 55 asociaciones. Tanto la Concacaf como la Confederación Asiática han cuestionado ya su liderazgo.
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