cultura

Vanesa Benítez reconstruye la vida de Paco Rabal a partir de sus memorias: "He pasado casi conviviendo con él un año y medio"

La directora sevillana se adentra en la trayectoria del actor a través de unas 90 cintas de casete, películas de Super 8 y material de archivo descubierto en Águilas para el documental '200 vidas Paco Rabal', que se estrena el 25 de septiembre en el Festival de San Sebastián

  • Vanesa Benítez, cineasta sevillana nominada al Goya.

Paco Rabal será quien cuente su propia historia en 200 vidas. Paco Rabal, el documental dirigido por la cineasta sevillana nominada al Goya Vanesa Benítez que clausurará la sección Made in Spain del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. El estreno mundial, previsto para el 25 de septiembre, coincide con el centenario del nacimiento del actor y los 25 años de su fallecimiento. La película recorre una trayectoria que llevó a Rabal desde sus orígenes en Águilas hasta trabajar con algunos de los grandes nombres del cine internacional, pero lo hace a partir de su propia voz y de imágenes que permiten acercarse también a la persona que existía detrás del actor.

El proyecto nació a propuesta de las productoras españolas MLK, de Málaga, y Horizon Media, de Murcia, dentro de una coproducción con Francia y México. Querían preparar un documental con motivo del centenario de Rabal y contactaron con Benítez para que planteara una historia sobre el intérprete. "Me hizo mucha ilusión, también mucho respeto porque grandes de la cultura de este país", recuerda la directora en una entrevista concedida a lavozdelsur.es. Desde el primer momento tuvo claro que quería trabajar con archivo y que el propio Rabal fuera quien narrara su vida: "Lo primero que pregunté era por si había material de archivo, porque me gusta muchísimo trabajar con archivo por mis proyectos y demás. Y entonces también con la idea de que fuera Paco también el que contara su propia historia".

  • Cartel del documental sobre la carrera de Paco Rabal.
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La investigación llevó a Benítez hasta Águilas, donde la familia había donado el material que Rabal y Asunción Balaguer habían recopilado a lo largo de sus vidas. Allí había películas, fotografías y artículos de prensa, pero también apareció una caja que acabaría convirtiéndose en una pieza fundamental del documental. "Encontramos una caja donde había alrededor de 85 90 cintas de casete y había escrito a mano memorias Paco Rabal", relata. En aquellas grabaciones encontró reflexiones sobre la vida cotidiana, recuerdos de su carrera cinematográfica, impresiones, sentimientos y poemas escritos a modo de diario. "Ha sido un largo proceso de escucha. Digamos que yo he pasado conviviendo casi con Paco Rabal un año y medio, escuchando cada día escuchaba la cinta", explica.

Junto a las cintas aparecieron también las películas de Super 8 que Rabal acostumbraba a llevar consigo durante sus viajes y rodajes. El material permitió recuperar imágenes de muchas de las películas en las que participó y momentos íntimos junto a figuras como Antonioni, Mónica Vitti o Buñuel. "Hay recogida registrada muchísimas de las películas en las que participó y escenas como muy íntimas, así de descansos de rodaje con Antonioni, con Mónica Vitti, con Buñuel, es material impagable", afirma Benítez. Pero esas grabaciones no solo mostraban al actor en contacto con las grandes figuras de la cinematografía internacional. También revelaban una constante en su vida: después de los rodajes, Rabal regresaba a Águilas para reencontrarse con su familia y con el lugar del que había salido.

El lugar al que siempre volvía Rabal

Ese contraste entre el cine internacional y las imágenes familiares terminó marcando la mirada de la directora. "Paco siempre que volvía de un rodaje, él necesitaba ir a ver a su familia, ir a Águilas e ir a su pueblo de origen, a su aldea", cuenta. En las películas aparecen escenas junto a niños, sobrinos, tíos y otros familiares, personas vinculadas al campo y a un entorno humilde. Para Benítez, aquellas imágenes transmitían "una nostalgia a volver siempre a la infancia, como un paraíso del que ya no quedaba nada". De ese material surge la idea de presentar la película como un viaje de regreso al origen de Rabal, al lugar desde el que comenzó una trayectoria que posteriormente lo llevaría por numerosos países y rodajes.

  • La directora sevillana Vanesa Benítez.
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La propia directora explica que comenzó a imaginar a Rabal regresando a su pueblo después de haber recorrido el mundo y contando allí todo lo que había vivido. "Me lo imagino como en la barra de un bar, allí en Águilas, con la gente del pueblo, contándole todo lo que ha vivido, trabajando con Visconti, con Antonioni, con los más grandes del cine mundial", señala. Esa imagen se convirtió en una de las claves del documental, que Benítez define como "un viaje de vuelta a casa de Paco, a su origen, al sitio donde nació". Para construirlo necesitaba además acercarse al hombre y no solo al intérprete: "Necesitaba conectar, digamos, no ya con el gran actor, sino con la persona, con Francisco Rabal, un señor de Águilas de Murcia".

La película incorpora también la relación de Rabal con los sueños, las premoniciones y algunas coincidencias entre su vida y los personajes que interpretó. Una de las más llamativas tiene que ver con "Goya en Burdeos": el actor murió en un avión sobrevolando Burdeos, después de haber interpretado al pintor. "Parece que murió con las botas puestas, como interpretando, parecía que interpretó al propio Goya", explica Benítez. Esa dimensión está presente en la estructura de la película. "La película no es un documental, por así decirlo, al uso, él narra la historia, pero es como un sueño, como un último sueño que tiene antes de volver a casa", afirma. El título responde a la extensión de su trayectoria y a la cantidad de personajes que interpretó: "Vivió muchísimas vidas".

  • Fotograma de la película, con un Paco Rabal joven.
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Conocer a Rabal "a través de la película"

El proceso también permitió a Benítez descubrir de otra manera la dimensión de la carrera de Rabal. "Yo he conocido a Paco Rabal a través de esta película, he aprendido muchísimo del cine gracias a él", reconoce. Su primer recuerdo del actor estaba ligado a "Juncal", pero posteriormente conoció sus trabajos con Buñuel y otros grandes directores. "Nunca había trazado como una línea, como si no pareciera el mismo actor, no era consciente de esa trayectoria tan brutal que había tenido", admite. La directora destaca que Rabal atravesó buena parte de la cinematografía del siglo XX y que en su carrera convivieron personajes muy diferentes y trabajos en distintas cinematografías. También considera que su dimensión internacional no siempre es tan conocida como su imagen en España. "Paco Rabal ya había estado trabajando en todo el mundo y en España también se le tenía muy relacionado como el galán del cine", señala.

200 vidas. Paco Rabal aborda asimismo el compromiso político del actor y la forma en que, según explica Benítez a partir de lo que cuenta Rabal en la película, sus posiciones influyeron en su trayectoria. "Él nunca se olvidó de dónde venía, de cuáles eran sus orígenes y tenía, no sé, tenía algo que por encima estaba la humanidad, la humanidad y la justicia", sostiene. La directora relata que sus primeros trabajos estuvieron vinculados a directores afines al régimen franquista, mientras que posteriormente trabajó en Italia con cineastas afines al régimen comunista y, según cuenta, eso tuvo consecuencias en España: "Por trabajar fuera, sobre todo en Italia, con directores que eran afines al régimen comunista, en España se le castiga y en España lo que hacen es no llamarlo más para trabajar". El documental llegará a San Sebastián en un festival estrechamente ligado a la trayectoria de Rabal, que recibió allí su primer premio como actor en 1953 y el Premio Donostia en 2001. "Este año son el centenario de su nacimiento, el 25 de su muerte. Es como un gran círculo que parece que se cierra", afirma Benítez. Tras su estreno mundial, la película llegará a las salas comerciales antes de que termine el año y también tendrá recorrido en televisión y plataformas, con participación de Movistar, Televisión Española, Canal Sur y La 7 de Murcia.

Paco Rabal será quien cuente su propia historia en 200 vidas. Paco Rabal, el documental dirigido por la cineasta sevillana nominada al Goya Vanesa Benítez que clausurará la sección Made in Spain del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. El estreno mundial, previsto para el 25 de septiembre, coincide con el centenario del nacimiento del actor y los 25 años de su fallecimiento. La película recorre una trayectoria que llevó a Rabal desde sus orígenes en Águilas hasta trabajar con algunos de los grandes nombres del cine internacional, pero lo hace a partir de su propia voz y de imágenes que permiten acercarse también a la persona que existía detrás del actor.

El proyecto nació a propuesta de las productoras españolas MLK, de Málaga, y Horizon Media, de Murcia, dentro de una coproducción con Francia y México. Querían preparar un documental con motivo del centenario de Rabal y contactaron con Benítez para que planteara una historia sobre el intérprete. "Me hizo mucha ilusión, también mucho respeto porque grandes de la cultura de este país", recuerda la directora en una entrevista concedida a lavozdelsur.es. Desde el primer momento tuvo claro que quería trabajar con archivo y que el propio Rabal fuera quien narrara su vida: "Lo primero que pregunté era por si había material de archivo, porque me gusta muchísimo trabajar con archivo por mis proyectos y demás. Y entonces también con la idea de que fuera Paco también el que contara su propia historia".

  • Cartel del documental sobre la carrera de Paco Rabal.
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La investigación llevó a Benítez hasta Águilas, donde la familia había donado el material que Rabal y Asunción Balaguer habían recopilado a lo largo de sus vidas. Allí había películas, fotografías y artículos de prensa, pero también apareció una caja que acabaría convirtiéndose en una pieza fundamental del documental. "Encontramos una caja donde había alrededor de 85 90 cintas de casete y había escrito a mano memorias Paco Rabal", relata. En aquellas grabaciones encontró reflexiones sobre la vida cotidiana, recuerdos de su carrera cinematográfica, impresiones, sentimientos y poemas escritos a modo de diario. "Ha sido un largo proceso de escucha. Digamos que yo he pasado conviviendo casi con Paco Rabal un año y medio, escuchando cada día escuchaba la cinta", explica.

Junto a las cintas aparecieron también las películas de Super 8 que Rabal acostumbraba a llevar consigo durante sus viajes y rodajes. El material permitió recuperar imágenes de muchas de las películas en las que participó y momentos íntimos junto a figuras como Antonioni, Mónica Vitti o Buñuel. "Hay recogida registrada muchísimas de las películas en las que participó y escenas como muy íntimas, así de descansos de rodaje con Antonioni, con Mónica Vitti, con Buñuel, es material impagable", afirma Benítez. Pero esas grabaciones no solo mostraban al actor en contacto con las grandes figuras de la cinematografía internacional. También revelaban una constante en su vida: después de los rodajes, Rabal regresaba a Águilas para reencontrarse con su familia y con el lugar del que había salido.

El lugar al que siempre volvía Rabal

Ese contraste entre el cine internacional y las imágenes familiares terminó marcando la mirada de la directora. "Paco siempre que volvía de un rodaje, él necesitaba ir a ver a su familia, ir a Águilas e ir a su pueblo de origen, a su aldea", cuenta. En las películas aparecen escenas junto a niños, sobrinos, tíos y otros familiares, personas vinculadas al campo y a un entorno humilde. Para Benítez, aquellas imágenes transmitían "una nostalgia a volver siempre a la infancia, como un paraíso del que ya no quedaba nada". De ese material surge la idea de presentar la película como un viaje de regreso al origen de Rabal, al lugar desde el que comenzó una trayectoria que posteriormente lo llevaría por numerosos países y rodajes.

  • La directora sevillana Vanesa Benítez.
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La propia directora explica que comenzó a imaginar a Rabal regresando a su pueblo después de haber recorrido el mundo y contando allí todo lo que había vivido. "Me lo imagino como en la barra de un bar, allí en Águilas, con la gente del pueblo, contándole todo lo que ha vivido, trabajando con Visconti, con Antonioni, con los más grandes del cine mundial", señala. Esa imagen se convirtió en una de las claves del documental, que Benítez define como "un viaje de vuelta a casa de Paco, a su origen, al sitio donde nació". Para construirlo necesitaba además acercarse al hombre y no solo al intérprete: "Necesitaba conectar, digamos, no ya con el gran actor, sino con la persona, con Francisco Rabal, un señor de Águilas de Murcia".

La película incorpora también la relación de Rabal con los sueños, las premoniciones y algunas coincidencias entre su vida y los personajes que interpretó. Una de las más llamativas tiene que ver con "Goya en Burdeos": el actor murió en un avión sobrevolando Burdeos, después de haber interpretado al pintor. "Parece que murió con las botas puestas, como interpretando, parecía que interpretó al propio Goya", explica Benítez. Esa dimensión está presente en la estructura de la película. "La película no es un documental, por así decirlo, al uso, él narra la historia, pero es como un sueño, como un último sueño que tiene antes de volver a casa", afirma. El título responde a la extensión de su trayectoria y a la cantidad de personajes que interpretó: "Vivió muchísimas vidas".

  • Fotograma de la película, con un Paco Rabal joven.
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Conocer a Rabal "a través de la película"

El proceso también permitió a Benítez descubrir de otra manera la dimensión de la carrera de Rabal. "Yo he conocido a Paco Rabal a través de esta película, he aprendido muchísimo del cine gracias a él", reconoce. Su primer recuerdo del actor estaba ligado a "Juncal", pero posteriormente conoció sus trabajos con Buñuel y otros grandes directores. "Nunca había trazado como una línea, como si no pareciera el mismo actor, no era consciente de esa trayectoria tan brutal que había tenido", admite. La directora destaca que Rabal atravesó buena parte de la cinematografía del siglo XX y que en su carrera convivieron personajes muy diferentes y trabajos en distintas cinematografías. También considera que su dimensión internacional no siempre es tan conocida como su imagen en España. "Paco Rabal ya había estado trabajando en todo el mundo y en España también se le tenía muy relacionado como el galán del cine", señala.

200 vidas. Paco Rabal aborda asimismo el compromiso político del actor y la forma en que, según explica Benítez a partir de lo que cuenta Rabal en la película, sus posiciones influyeron en su trayectoria. "Él nunca se olvidó de dónde venía, de cuáles eran sus orígenes y tenía, no sé, tenía algo que por encima estaba la humanidad, la humanidad y la justicia", sostiene. La directora relata que sus primeros trabajos estuvieron vinculados a directores afines al régimen franquista, mientras que posteriormente trabajó en Italia con cineastas afines al régimen comunista y, según cuenta, eso tuvo consecuencias en España: "Por trabajar fuera, sobre todo en Italia, con directores que eran afines al régimen comunista, en España se le castiga y en España lo que hacen es no llamarlo más para trabajar". El documental llegará a San Sebastián en un festival estrechamente ligado a la trayectoria de Rabal, que recibió allí su primer premio como actor en 1953 y el Premio Donostia en 2001. "Este año son el centenario de su nacimiento, el 25 de su muerte. Es como un gran círculo que parece que se cierra", afirma Benítez. Tras su estreno mundial, la película llegará a las salas comerciales antes de que termine el año y también tendrá recorrido en televisión y plataformas, con participación de Movistar, Televisión Española, Canal Sur y La 7 de Murcia.

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