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Marta, Belén, Pepa, Llibertat y Sandra son cinco jóvenes profesoras de música de cinco lugares dispares de la geografía nacional que fueron a caer en esta zona y formaron, por pura inercia artística, The New Costellas. Dos violines —Sandra y Belén, la única jerezana—, un violoncelo —Llibertat— y una viola —Marta— forman el cuarteto de cuerda al que da voz Pepa.

Los cinco currículums dan idea de la integridad musical que son capaces de construir. Su armonía contrasta con la puesta en marcha de su proyecto actual, más arriesgado, Cartas a Julieta, pues es una construcción valiente “sin rima fácil ni melodía sencilla”, cuenta Pepa, pero con “momentazos musicales”, añade Marta.

Cartas a Julieta son, supuestamente, misivas dirigidas a la protagonista de la obra inmortal de Shakespeare, que Elvis Costello musicó junto al Cuarteto Brodsky, presentadas cada pieza como una carta. “Temas escabrosos y románticos, amor, desamor, infidelidad, consumismo… En un inglés muy culto, cercano a la literatura. Y es canción de autor, pero con teatro, y música instrumental de cámara”. Es por eso algo diferente que suena fresco. Para quien no conoce a fondo la música clásica, una aproximación que ayuda a ir abriéndose; y para quien ya esté habituado a lo clásico, una apuesta ecléctica y pasional en la figura de Costello.

Sobre sus primeras andanzas cuentan que, hasta ahora, no se pueden quejar. “Nos ha resultado fácil encontrar lugares donde tocar”, incluso en zonas sin un público tan amplio como tienen en grandes capitales de la música como Madrid o Barcelona. “Hace poco tocamos en Sevilla, en un zoco de artesanía, y tuvimos muy buena acogida aunque aquel día teníamos todo en contra”, cuentan. “Hasta ahora hemos tocado bastante porque hemos ido cambiando el repertorio, eso nos ha ayudado”, lo cual, por otro lado, les ha impedido sentarse en serio a hablar sobre posible disco.

Son optimistas pero reconocen que hay problemas para arriesgarse a distribuir, no saben si lo harían con un sello discográfico o por su propia cuenta. En esta disyuntiva está presente también que no se dedican en exclusiva al grupo. Pepa es la más tajante de todas al explicar que si bien las clases a alumnos son un colchón, preferiría “no tenerlo y tener tiempo para dedicarme a mi música. ¿Cómo puedes brillar cuando no tienes tiempo?“, explica.

Por ahora, “lo principal es disfrutar. Hay gente que se pone una meta al empezar el proyecto, y nosotras lo hemos hecho al revés. Somos cinco personas con cinco formas de pensar y es el destino el que te pone a caminar juntos. Parece que tenemos eso a favor, porque hemos empezado con muchas ganas, y que venga lo que venga”, resume, de nuevo, la cantante.

Y, de todas formas, para The New Costellas “la música nunca ha tenido una época buena. Los que se han aprovechado siempre han sido los intermediarios. Eso sí, te puede sonar la flauta e irte a dar conciertos con alguien como, por decir, David Bustamante, para hacer dinero, pero a la vez tienes que dejar tu propio proyecto a medias”. Medias victorias, entonces. Aunque “el mercado está cambiando, si quieres eliminar intermediarios, tienes que trabajar más, pero ganar menos, porque no te dedicas sólo a tocar sino a promocionar, distribuir…”. En ese sentido, al menos, “tocas lo que tú quieras, no te lo imponen”, dice Marta.

De intermediarios entre el cantante y el público, el que pone el CD en última instancia a la venta es el que trata peor al artista. Por ejemplo, si quieres tener tu obra en El Corte Inglés o la Fnac, negocias con una discográfica y al final “el dueño de tu trabajo es una multinacional, ya no lo eres tú”. Tiene la ventaja de que “si una persona quiere comprar tu disco, lo puede hacer en cualquier tienda que haya en cualquier ciudad”, pero existen condiciones abusivas como que “si tú gastas ese porcentaje de los discos editados que te dan para que los vendas en conciertos o los regales a quien te interese, los siguientes discos se los tengas que comprar a la discográfica… ¡Estás pagándoles por tu propio trabajo!“, afirman. Y si esos discos que se ponen a la venta no se venden, para las tiendas es más rentable “destruirlos que ni siquiera preguntarte si te los devuelven para que tú los tengas, ni aunque tú les extiendas lo que puede costar el transporte”, denuncia.

Jesús Mendez y la Macanita, en La Catedral

De su trabajo anterior, por la repercusión en la escena local, destaca el trabajo realizado con villancicos jerezanos. Se trató de arreglos para cuerda que “no versionaban, eran flamenco” con instrumentos poco comunes. La voz corrió a cargo de Jesús Méndez y la Macanita, de quienes cuentan que “se dejaban llevar y nuestro trabajo es diferente”, cuentan, pero “salió bastante bien”, siendo en directo en La Catedral, y posiblemente vuelvan a realizar trabajos flamencos que no terminan de desvelar.

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