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Pérez Padilla presenta hoy su libro en Los Claustros.

El río Támesis es el más caudaloso de Reino Unido además de ser el más importante del país británico al conectar Londres con el Mar del Norte. Para José Manuel Pérez Padilla (Jerez, 1975), este río junto a la oscuridad, los suburbios de la ciudad de Londres y sus noches, son los elementos de su segunda novela titulada Támesis.

La Traición fue la primera novela que publicó y con la que se estrenó en la ficción literaria. Un trabajo que le abrió las puertas del mundo literario en lo que concierne a editoriales, lectores o críticos pero que le otorgó el mayor premio que puede tener cualquier escritor, no perder la ilusión por escribir.

Támesis es el segundo libro de este jerezano y con el que se sumerge en la novela negra. Aunque en un principio no pensara el título, a medida que iba finiquitando el trabajo, se dio cuenta de que el famoso río era la línea que unía todo. “El río tiene mucha importancia en la novela. Pensé en dejar la incógnita abierta al lector y que fuera el propio lector el que se dejara llevar por el título”, asegura José Manuel.

Al tratarse de una novela de ficción, no hay ningún elemento autobiográfico afortunadamente en este libro aunque sí que se dan factores que tristemente ocurren en la sociedad. “Al igual que muchas otros trabajos, esta novela toma muchos elementos basados en la realidad. Decía John Ford que todo es ficción pero todo es real. El argumento es de relativa actualidad porque todo sucede a raíz de la desaparición de una adolescente. Todo el drama que supone para los padres empezar la búsqueda de esta chica sin terminar de encontrar un resultado a la investigación policial. Se mezcla con la actitud adolescente de la chica que se puede pensar que se marchó por voluntad propia aquel día. Cuando me puse a escribirla tenía varias maneras de encararla. Estábamos en pleno bombardeo mediático de algunos casos de este tipo y me parecía interesante contar desde el punto de vista de un padre esta historia. Me he documentado mucho sobre los diferentes casos a la vez que sacaba conclusiones de todo lo que leía”.

Pese a tratarse de su primera novela negra, es un género que a José Manuel le ha ido gustando a medida que lo leía más. “Creo que actualmente es un género que la sociedad exige más. El lector pide libros que se lean rápido y no se enfrasquen por ejemplo en veinte páginas dándole vueltas a la situación. Una novela negra requiere ritmo, un libro entendido en el siglo XIX está más adaptado a leer tramas más lentas sin tener tanta prisa”.

A la hora de tomar algún referente, a este devorador de libros le gusta ir cambiando de género aunque destaca la labor de Cormac Mccarthy. “Me encantaron The Road y No es país para viejos. Tiene un estilo seco pero muy rico. Me ha sorprendido mucho este autor y a la hora de escribir ha sido un autor que he estudiado bastante”.

Cuando uno tiene una historia, el entorno es un elemento más que sirve de potenciar la trama. En este sentido, Londres fue la ciudad que escogió el autor para dar rienda suelta y con más realidad para el argumento. “Si por ejemplo situaba la trama en Sevilla quizás se hubiera perdido ese ambiente oscuro o frío que buscaba. Conocía Londres y considero que es un escenario magnífico, no ha sido un capricho”.

La literatura ha crecido mucho en todas sus vertientes. Se pueden encontrar libros de diferentes gustos para todo tipo de lectores. Quizás se han perdido los miedos a la hora de escribir pero desde luego para José Manuel lo más complicado es sorprender. “Encontrar una historia que realmente sorprenda es difícil. La industria del cine o las series de televisión pueden hacer tramas sorprendentes pero siempre se busca un toque diferente. Cuando te pones a escribir pasa lo mismo porque el tema siempre es complicado de elegir. Hay que informarse sobre que autor ha tocado el tema antes y estudiarlo”.

Aquel niño que leía desde pequeño, tras su estreno literario, sigue encontrando el placer tanto en leer como en escribir, una ilusión que espera que encuentren los lectores en este libro. “Cuando me senté a escribir por primera vez pensaba que poder generar esa ilusión en el que leyera lo que escribo. Evidentemente no me lancé a escribir a lo loco, hice pruebas para ver el tono que podía darle a las cosas. Vi que funcionaba y con constancia pude comprobar que se podía sacar algo. Escribir personalmente no me cuesta y es un proceso que si se hace por placer es muy divertido. Requiere un trabajo y quitarte de determinadas cosas pero otorga placer”.

Cuando Segismundo se preguntaba en La Vida es Sueño que era la vida, si un frenesí o ilusión, o una sombra y ficción, para José Manuel Pérez Padilla esta segunda novela es el paso a una madurez literaria mucho más profesional. “Después de haber publicado La Traición sé más o menos como funciona escribir. Con este libro he pretendido escribir de una manera más profesional y aquel que haya leído mi primer trabajo, vea que en este hay más madurez. Ojalá pueda romper el círculo de lectores de la gente que me conoce y este libro llegue más lejos, que te lleguen comentarios de otros lugares es una sensación preciosa”.

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