Space Surimi: "A Nick Carter lo pondríamos a hacer dos o tres vendimias"

Coopermen y Carlboro forman un dúo de 'agrorap', como definen a su estilo, que sube como la espuma: "Los negratas dicen 'nigga'; nosotros, puretas"

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Vienen de un planeta lejano fruto de una noche de lujuria entre dos extraterrestres y Georgie Dann. Eso dice en su biografía oficiosa —hasta ahora es la única que tienen—, pero en realidad uno es del barrio de La Granja y el otro de San Telmo. Se llaman Carlos y Eduardo pero son más conocidos como Carlboro y Coopermen. Ambos forman el dúo jerezano Space Surimi, que empezó a dar sus primeros pasos a finales de 2012 con su primer tema, Shake your bacon, al que le han seguido al menos una veintena más. “Ya han llegado estos dos canallas… traemos el estilo que te va a hipnotizar”, decían en el que fue su estreno. Toda una declaración de intenciones.

Y es que aunque no vengan de Plutón, como se empeñan en asegurar, su música no parece de este planeta. Desde luego no hay muchos grupos parecidos. Ellos dicen que hacen rap surrealista electrónico, eso sí, “con un lenguaje agrario”, como señala Carlboro. “No me pises que llevo chanclas' hacían agropop y nosotros hacemos agrorap”, apunta Coopermen, que añade: “Los negratas dicen nigga y nosotros decimos puretas”. Tienen lenguaje propio. Así llaman a sus seguidores, que cada vez son más numerosos. Una de las claves son las redes sociales. Ahí interactúan con ellos, siempre con el humor como hilo conductor.

Son políticamente incorrectos, rozan la treintena, y en sus canciones hace alusiones a los 80 y los 90. Ellos, dicen, hacen “música de bingueo”. ¿Eso qué es? “Música para ir con tu abuela al bingo escuchándonos en el coche”, la define Coppermen, que dice que las señoras mayores de hoy en día “visten como Will Smith en los 90, muy fresh”. “El rap que hacemos es muy físico, a Coopermen se le pone la voz de Alf cuando acabamos los conciertos”, dice su compañero Carlboro. La imaginación se les dispara cuando se juntan.

Eduardo —Coopermen— es el vocalista. Él trabaja en la carnicería que sus padres tienen en el mercado de abastos de la zona Sur, para echarles una mano. Allí, dice, “veo a exyonkis, cuponeros… encuentro belleza en ese mundo”. Y así se inspira, en cosas cotidianas que ve todos los días. “Venimos de barriadas zoleteras”, asegura Carlboro, nacido en La Granja, donde recuerda su adolescencia “trapicheando con piezas de motos”. “Palomos y vespinos, la película”, dice entre risas Coopermen, que añade que se ha criado "entre el boom de las (Yamaha) Jog y los palomos". No paran de inventar. La idea de crear Space Surimi les vino hacia 2008 y quisieron distinguirse de todo lo que había. “Está feo que lo digamos, pero este estilo no lo hace nadie”, sostiene Coopermen.

Juntos aspiran a vivir de la música. Carlos —Carlboro— pone las bases. Su amor por la música electrónica, sobre todo de los 80 y 90, se ve reflejado en las canciones de Space Surimi. Escucha a Egyptian Lover, Juan Atkins, Mr. Oizo… “Aunque ahora mismo me llevo todo el día trabajando y no me da tiempo”, confiesa. Hasta hace un año estaba en una tienda de muebles, pero la dejó para dedicarse por entero a la música. Por eso, y porque según él, “ya tenía el lomo en carne viva”. Su compañero confiesa que escucha de vez en cuando a El Torta, Luis de la Pica o Fernando de la Morena, aunque no es un “picao del flamenco”, dice. “Pero lo respeto”, añade. Él es más de punk y blues y también de grupos de rap de los 80: “Beastie Boys, Fat Boys… todo lo que acabe en boys, hasta los Backstreet boys”. Lo dice y se echa a reír antes de añadir: “A Nick Carter lo pondríamos a hacer dos o tres vendimias”.

Desde hace un año, cuentan, no se pueden quejar. No paran de salirles actuaciones, alguna hasta en Madrid, y tienen la agenda de los próximos meses bastante apretada. Estarán en el Monkey Week —que este año cambia El Puerto por la sevillana Alameda de Hércules—, en el Motherfucking Sherry Fest, irán a Málaga, están cerrando actuaciones fuera de Andalucía… “Hoy en día la música pasa por Youtube”, señala Carlboro. “El único que vende es Chayanne”, dice. En sus canales de vídeo suben sus videoclip psicodélicos, algunos con la firma del realizador Jesús Gómez, que les echa una mano. “Él escucha los temas y hace lo que quiere, se identifica con nuestra música”, cuentan los Space Surimi. Ahora trabajan juntos en un nuevo vídeo, “de temática de kárate”, cuentan. En él Coopermen dice que se sintió actuando “como Mario Casas”. “Hago un papelón”, bromea entre risas, “Almodóvar porque no nos ha descubierto…” Así son, graciosos e irreverentes. Distintos.

Videoclip del tema Titanium love, que hicieron el pasado San Valentín:

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