Santiago Saborido, el jerezano que dirige el archivo histórico más viral de Andalucía

El director del Archivo Histórico Provincial de Cádiz lleva testamentos, protocolos notariales, planos o expedientes de represaliados por el franquismo a miles de seguidores en Facebook: “Con la obsolescencia y los soportes de hoy, nuestra documentación está condenada a desaparecer”

Santiago Saborido, en primer término, durante una visita a la torre mirador del Archivo Histórico Provincial de Cádiz.
Santiago Saborido, en primer término, durante una visita a la torre mirador del Archivo Histórico Provincial de Cádiz.

En el Facebook del Archivo Histórico Provincial de Cádiz los likes se cuentan a diario por decenas. Su director, Santiago Saborido (Jerez, 1970), lo sabe de primera mano. Fue él quien hace algo más de cinco años decidió abrir un perfil para hacer llegar a miles de personas los documentos que guarda la institución. "Tenemos alrededor de unos 13.000 seguidores y nos leen personas de todos sitios, también de América Latina", explica a lavozdelsur.es por teléfono. Desde el pasado mes de octubre es el máximo responsable de este archivo histórico al que llegó hace ocho años por un traslado a Cádiz tras haber trabajado durante años en la Administración andaluza en Sevilla. 

Una de las publicaciones habla de la libertad para un esclavo de veinte días en Vejer en el año 1625 a través de un protocolo notarial, otra habla de los inicios de la prensa feminista en España mediante una denuncia por parte del obispo de Cádiz a El Pensil de Iberia, una de las publicaciones pioneras. "Subimos a diario uno o dos post", reconoce el archivero, que cree en el poder de las redes sociales como "escaparate" para la divulgación científica. "Cuando llegué vi que no estábamos conectados, hay que saber utilizar plataformas como esta para exhibir los documentos más destacados del archivo", explica. Entre ellos está un gran fondo documental de protocolos notariales y hasta 220.000 registros de testamentos, que después de décadas o siglos siguen siendo de especial importancia para muchas personas.  

"A veces nos piden información sobre parcelas, con objeto de resolver problemas sobre el registro de la propiedad", dice al respecto del catastro histórico, otra de las joyas de este archivo histórico, con consultas telemáticas también en la era del coronavirus. "Estamos trabajando desde casa", dice en plena faena. En un programa llamado archivaweb están volcando registros del archivo. Cádiz tiene un cuarto de todos los registros de los archivos andaluces, que suman en total un millón. El objetivo es seguir digitalizando, para que el archivo pueda ser consultado desde cualquier lado y para siempre. "Para subir todos los documentos digitalizados hay que tener más servidores, pero no es tan fácil porque hace falta mucho espacio físico", advierte. 

El director del Archivo Histórico Provincial de Cádiz en una de las exposiciones.

Santiago, aficionado al deporte, a la naturaleza y orgulloso scout, hizo sus "primeros pinitos" en una de las cofradías con más historia de la ciudad, la del Santo Crucifijo de San Miguel. "Se me caía la baba con las reglas y los documentos de la Hermandad, allí me dejaron catalogar documentos, es donde hice mi primera incursión", recuerda. Una vez licenciado en Geografia e Historia por la Universidad de Cádiz decidió hacer prácticas en el Archivo Diocesano de Asidonia-Jerez, con el permiso del archivero de la institución Domingo Gil. Allí coincidió con Manolo Barea, quien dirigió también el Archivo Municipal de Jerez y ahora desde los Amigos del Archivo desempeña una importante labor divulgativa en la ciudad. 

"Nuestra documentación está condenada a desaparecer” 

Entre los documentos que conserva el Archivo Histórico Provincial de Cádiz está precisamente el fondo documental de la desaparecida La Voz del Sur. Asimismo, hay documentación sobre los Juzgados de Jerez en el siglo XIX, libros de sentencias de Cádiz, documentación del Gobierno Civil y hasta documentos de las empresas navieras y comerciales que trabajaron en Cádiz durante ese siglo. "Se trabajó mucho con la exportación de vinos de Jerez por la Bahía. De aquí se llevaban el vino y de vuelta traían en los barcos roble americano para las botas de jerez", explica el archivero.  

En 2020, inmersos en una cuarentena que parece que nunca se va a acabar, Santiago sabe que pese al empeño de muchos profesionales, el país no estaba preparado para esta situación. "Ha tenido que venir el dichoso virus para que las administraciones hagan suyos los procedimientos telemáticos, que estaban en el sueño de los justos", lamenta. A la informatización, a la que toda la red de archivos va con retraso, se le suma uno de los problemas futuros que parecen no estar en el debate público: “Con la obsolescencia y los soportes de hoy, nuestra documentación está condenada a desaparecer”. 

Santiago Saborido en un encuentro con jóvenes estudiantes en el Archivo Histórico Provincial.

Mientras que es posible acudir a instituciones como el Archivo Histórico Provincial para consultar un documento del siglo XVI, nadie sabe cuánto durarán los de hoy. "Aunque la tinta y el papel esté deteriorado puedes leerlo, no puedes pedirle más a algo que tiene 500 años", dice. Sin embargo, no parece que podamos decir lo mismo de lo que ahora se produce: "Solo hay que ver cómo ha evolucionado la informática desde hace 25 años". La Diplomática, ciencia que en su origen velaba por conocer la autenticidad de los documentos que se expiden, hoy debe apuntar hacia los metadatos técnicos, que guardan toda la información relativa a lo que se firma y se produce. "Los archiveros tenemos la función de custodiar los documentos", concluye el director de la institución. 

La crisis de la Covid-19 a Santiago Saborido no le ha quitado trabajo, más bien todo lo contrario. El archivero se ha apuntado voluntariamente a un grupo de funcionarios de la Junta que ayudan a tramitar ERTE ante la falta de medios humanos que tiene la Administración. "Si no se gestionan la gente no va a cobrar", explica. Cuando tiene ratos libres, se dedica a leer ensayos sobre archivística o literatura. "Ahora estoy con la última novela de Arturo Pérez-Reverte", comenta a este medio poco antes de concluir la entrevista. "En su estilo, algo soez, pero me gusta... es un tío que se documenta bien y es literatura abierta al gran público", dice sobre el escritor. Mucho tiempo no tiene sin embargo para dedicarle a la biblioteca de su casa. "En casa del herrero cuchara de palo", ríe. 

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