'El sueño de la sardina': la imaginación desatada de día y de noche

Evaristo Montaño Corral presenta su segundo libro de relatos en la Fundación Caballero Bonald. Ha estado acompañado por los escritores Mauricio Gil Cano y Josefa Parra

Evaristo Montaño a la puerta de la FundacIón Caballero Bonald, para presentar su nuevo libro de relatos, 'El sueño de la sardina'.
Evaristo Montaño a la puerta de la FundacIón Caballero Bonald, para presentar su nuevo libro de relatos, 'El sueño de la sardina'. MANU GARCÍA

Una serie de catastróficas desdichas convirtieron la presentación literaria del lunes pasado en algo parecido a un cuento, quizás de Kafka, de Borges… o de Evaristo Montaño. Con estas palabras abrió el acto Josefa Parra. Y es que la historia de El sueño de la sardina (Torrejoyanca Ideas Creativas, 2020) ha estado rodeada de aplazamientos, debidos a la pandemia,  y algunos “percances en las piernas” de las sucesivas personas que iban a presentarlo. Hay un relato en el lbro que parece anunciar tales accidentes.

El relato premonitorio se titula Diletantes, domingueros, paseantes. Elucubraciones playeras. Así que las circunstancias obligaron a cambiar el guion, y Josefa Parra tuvo que hacerse cargo de la presentación. La escritora nos aclaró que tenía pensado leer un excelente texto ya publicado por Mauricio Gil Cano sobre el libro de Evaristo, pero al verlo entrar en la sala pensó que muchísimo mejor si lo leía él mismo…

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Mauricio Gil Cano con Evaristo Montaño y Josefa Parra.   MANU GARCÍA

“Asombro, perplejidad, lágrimas de risa y adicción son algunos de los efectos que depara la lectura de ‘El sueño de la sardina’, la segunda entrega de narrativa breve de Evaristo Montaño Corral”, remarcó Mauricio al iniciar su intervención. Ya en ‘Cuentos de un inconsciente’ (Canto y Cuento, 2014) Evaristo daba muestras de la imaginación desatada y el humor absurdo que brotaban de su mundo onírico. Según Mauricio, El sueño de la sardina continúa por la misma senda. El autor demuestra un gran “dominio de las distancias cortas” y un uso de los arcaísmos y el léxico en desuso que “parece provenir directamente de los clásicos castellanos”, sin pecar en ningún momento de “farragosa petulancia”. Nos recuerda a todos aquellos literatos que “cultivaron la ironía y el disparate”: el Lazarillo, Cervantes, Quevedo, Jardiel Poncela…

Y la culpa de toda esta creatividad la tienen las sardinas, que le inducen “a vivir otra vida, disparatada y a veces disoluta que contrasta vivamente con la, digamos, real, tan comedida y casta”. El volumen se divide en dos partes: 'Sueños de día' y 'Sueños de noche'. Las diferencias pueden ser tan sutiles como entre soñar dormido y soñar despierto, explicó Mauricio Gil Cano. El lector podrá “sumergirse en páginas tan insólitas como divertidas, tan sarcásticas como regocijantes, donde no faltan las perspicaces dotes de observación ni la calidad de lo poético”. En cada microrrelato, Evaristo exhibe una gran pericia en el manejo de los recursos para alcanzar la brevedad" que se constata en la "reescritura de temas clásicos y mitológicos o en sus guiños metaliterarios”. Mauricio Gil Cano no escatimó elogios a la hora de hablar del libro: “Desde la primera página hasta la última, el lector descubrirá en El sueño de la sardina la coherencia alquímica y la maravillosa autenticidad que nos hacen rodar como en una bicicleta por los senderos fabulosos de la fantasía.”

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Evaristo Montaño con El sueño de la sardina, editado por Torrejoyanca Ideas Creativas.   MANU GARCÍA

Evaristo Montaño explicó el origen de la estructura del libro, con dos partes: 'Sueños de día' y 'Sueños de noche'. Cuando presentó su anterior libro en la Fundación Carlos Edmundo de Ory, hablando con la mujer del escritor gaditano sobre los métodos para crear las historias, descubrió que tenían formas de trabajar similares. Tanto Carlos Edmundo como Evaristo utilizaban una libreta que colocaban en la mesilla de noche, “porque nos despertábamos y apuntábamos los sueños”, y otra libreta para llevar por la calle para anotar lo que se les ocurría en cualquier momento. De ahí vienen los nombres de las dos partes, ya que Ory decía que tenía una libreta para los sueños de día y otra para los sueños de noche.

En cuanto a su creatividad, Evaristo nos explicó que es un soñador lúcido. Es consciente de que está soñando y es capaz de intervenir en lo que le ocurre y cambiarlo si no le gusta. “Y cuando estoy escribiendo un cuento, no sé qué resorte se me dispara que empiezo a escribir una barbaridad o algo que no tiene mucho sentido… Supongo que es el subconsciente el que ahora entra dentro de mi parte consciente y es el me hace escribir cosas poco normales.” Así que los cuentos están impregnados de realismo mágico, surrealismo y otros rasgos de carácter onírico. Para construir sus relatos, recurre a frases, palabras, escenas o impresiones que aparecen en los sueños.  Algunos incluso son pesadillas… Mencionó a muchos otros escritores que también se inspiran en lo que sueñan.

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Portada con ilustración creada por Evaristo Montaño.   MANU GARCÍA

En el libro hay homenajes a muchos escritores, pero el que quizá tenga más importancia para Evaristo sea Quevedo. También están Kafka y Caballero Bonald. No solo escritores, porque en el libro están presentes Goya y Dalí. Evaristo reconoció ser logófilo. Ama las palabras y su sonoridad, por eso utiliza términos que quizás ya no se usen pero que nos deslumbran: majagranzas, fulastre, zaquizamí, taheño, baldagras, rabdomante, carantamaula…  En algunos casos, los lectores pueden llegar a pensar que se trata de erratas ortográficas, pero no es así. Son palabras en desuso, totalmente correctas, como por ejemplo venéfico, que significa venenoso.

Sobre el autor:

juan carlos gonzalez

Juan Carlos González

Filósofo

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