La novela negra reverdece en Cádiz: la parte oscura del ser humano en Los Toruños o Cortadura

Carmen Moreno, editora de Cazador, dialoga en la Fundación Caballero Bonald con tres autores de novela negra gaditana: Paco de Paula, Manuel Martín-Arroyo y Alex Medina R.

Paco de Paula, Álex Medina R., Carmen Moreno y Manuel Martín-Arroyo, en una presentación en enero pasado en la Fundación Caballero Bonald. FOTO: MANU GARCÍA.
Paco de Paula, Álex Medina R., Carmen Moreno y Manuel Martín-Arroyo, en una presentación en enero pasado en la Fundación Caballero Bonald. FOTO: MANU GARCÍA.

La novela negra ha resurgido en los últimos años. Hasta ahora estábamos acostumbrados a leer libros de autores nórdicos, italianos, norteamericanos… Lo llamativo es que ese florecimiento se esté dando también en la provincia de Cádiz, “es algo que da mucho que pensar, algo que hay que celebrar y analizar”, subrayó Josefa Parra en el prólogo de la mesa redonda. No solo se escribe desde aquí, sino que además las tramas (no todas) se sitúan en esta zona. Hay novelas negras ambientadas en la ciudad de Cádiz, en Jerez, en San Fernando, El Puerto…

Carmen Moreno, escritora y editora, fue la encargada de conducir el diálogo. La editorial gaditana Cazador de Ratas tiene una colección llamada Thompson, en honor a Jim Thompson, autor de la novela 1.280 almas. Carmen resaltó el sarcasmo, el humor negro y la crueldad de sus personajes. Nadie ha reflejado como él la miseria del ser humano. Por eso la colección es un homenaje a ese escritor. A lo largo de la noche se habló de cuatro novelas. Hugo Andrés Castro (Cádiz), que ha escrito Los crímenes del parque, no pudo asistir. Manuel Martín-Arroyo (Rota) es autor de Los pasos en el vacío, Paco de Paula (Cádiz) de Bajo la piel del alacrán y Álex Medina R. (San Fernando) de Desaparecida muerta viva. Son novelas escritas de forma muy diferente. La de Álex transcurre en Maine (USA). Las otras están ambientadas en lugares de nuestra provincia, como los Toruños o la playa de Cortadura. Y todas desvelan la parte oscura del ser humano: crímenes, violaciones, traiciones, venganzas, intereses económicos…

Un momento de la mesa redonda. FOTO: MANU GARCÍA

La novela negra suele situarse en contextos urbanos. En España son Madrid y Barcelona las ciudades elegidas por los escritores. Sin embargo, ahora, como lo demuestran estas cuatro novelas, los narradores trasladan sus historias a las provincias. Manuel Martín-Arroyo nos explicó que llegó a la novela negra de casualidad, sin querer. Su trabajo transcurre en la atmósfera asfixiante de una prisión. Por eso, Los pasos en el vacío salió una novela negra. La cárcel es como una ciudad o un pueblo. Ahí encontró el denso laberinto de personas y relaciones que nutre sus relato.

A Paco de Paula le interesa la maldad humana: hasta qué punto el ser humano puede llegar a la violencia más terrible. Y eso puede ocurrir en cualquier lugar, una gran ciudad o un pueblo pequeño. No somos localistas por escribir desde el lugar en el que vivimos, que es el que mejor conocemos. Álex Medina R. aclaró que uno de los ingredientes esenciales de la novela negra, además de los asesinatos, la maldad y las investigaciones policiales, es la ambientación. Gracias a los novelistas nórdicos encontramos narraciones negras fuera de las grandes urbes, en paisajes inhóspitos. Tan terrorífico puede ser un callejón a la cinco de la mañana como un bosque perdido a 20 bajo cero. “Ya el propio Jim Thompson llevó su historia a un pueblo perdido de Texas… La ambientación es un personaje tan importante como el protagonista en una novela negra.”

La novela negra en la provincia de Cádiz. FOTO: MANU GARCÍA.

La novela de Hugo está situada en los Toruños. “Los árboles, las sombras que se retuercen y los caminos se convierten en una presencia más dentro de la novela”, señaló Carmen Moreno. Las cuatro novelas poseen una atmósfera bastante asfixiante. La cárcel que describe Manuel es el prototipo de lugar reducido, pero también lo puede ser el campo de fútbol que sirve a Paco de escenario. Manuel resaltó el ambiente cerrado y estático de las prisiones. “Esa quietud hay veces que ahoga”. La percepción del tiempo y del espacio es muy diferente para los presos… Álex comparó la novela de Hugo con la película Tiburón. En un ambiente festivo, en verano, hay una amenaza latente que te puede matar en cualquier momento. “La naturaleza puede convertirse en algo monstruoso”. De repente todo se da la vuelta… En la novela de Paco, ambientada en el mundo del deporte, se sabe quién es el asesino desde el principio, lo que importa es conocer por qué lo hizo. Es esa ignorancia, esa incertidumbre y esa búsqueda lo que genera una angustia asfixiante.

Según Carmen, las novelas negras suelen resurgir cuando las sociedades entran en crisis. Algo así ha sucedido en España con el boom de los últimos años. En estas novelas situadas en la provincia de Cádiz aparece reflejada esa crisis social en su sentido ético, más que económico. En el caso de Paco, uno de los objetivos de su novela era reflejar la insensatez de las cantidades de dinero que mueve el fútbol. Y hasta dónde se puede llegar por ese dinero… Para Manuel la ética es un componente fundamental de su relato. Las condiciones de la prisión anulan a la persona. Además de esa mirada crítica sobre lo que ocurre en las prisiones, sobre la idea de justicia, Manolo también ha descrito la fuerza interior que habita en todo ser humano y que nos permite salir adelante en las circunstancias más adversas. Según Álex, en la novela encontramos la atracción del mal, nos fascinan los asesinos en serie… Por otro lado, aunque en la novela pueda haber malos puros, no hay buenos puros, ya que todos tienen un trauma, un pecado, o un secreto inconfesable. No existe la bondad absoluta.

A veces tenemos muchos complejos. Tendemos a pensar que la buena novela negra se escribe en las grandes ciudades norteamericanas o europeas, no en una provincia como Cádiz. Sin embargo, todos los autores coincidieron en que puede haber buenas historias en cualquier lugar. “Basta con abrir el periódico cualquier día para encontrar una trama con maldad humana”, remarcó Manuel. También es cierto que vivir en los márgenes, en provincias, conlleva una falta de consideración, un cierto desprecio, como ocurre en muchas otras actividades, añadió Paco. En los últimos años están surgiendo en Cádiz y en otras provincias autores de novela negra que no tienen reparos en centrar las historias en sus ciudades. Álex mencionó a escritores gaditanos como Benito Olmo o David Monthiel.

A lo largo de la conversación también se habló del uso del habla de Cádiz en estas cuatro novelas. Carmen Moreno señaló que estos escritores no han utilizado ese recurso localista. No han tenido necesidad de marcar ese acento en los personajes. Para Paco la razón es clara: por facilidad comunicativa, para proporcionar una lectura fluida. Y Manolo ha querido reflejar el ambiente carcelario de cualquier lugar del país. Para Álex, un uso desmedido del acento o la jerga puede ser contraproducente para el desarrollo de la trama y los personajes. También hablaron de cómo usar los diálogos en la narración. Y ahí coincidieron todos. Deben ser significativos y creíbles, aunque nunca pueden ser un fiel reflejo de los diálogos reales, siempre incompletos, dispersos… El cine es un buen modelo en ese aspecto. Y hablaron del mal, de cómo puede surgir en cada uno de nosotros, de cómo reaccionaríamos en ciertas circunstancias…

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