Detalle de la portada del libro Desierto sonoro.
Detalle de la portada del libro Desierto sonoro.

Hay días en los que pienso que se publica demasiado y hay otros en los que creo que es insuficiente, sobre todo cuando no doy con una novela o un ensayo que me apasionen. La avalancha de novedades literarias es inabarcable desde hace muchas décadas. Ni los críticos ni los libreros dan abasto. Sin embargo, uno siempre encuentra nuevos textos que le alegran el día. Por ellos, por esas joyas, quizá merezca la pena esa cantidad sobrehumana de publicaciones. A los lectores, que tampoco damos abasto, nos corresponde disfrutar con esos libros y compartir la experiencia, si merece la pena.

Javier Gomá Lanzón analiza el concepto de dignidad a través de seis capítulos. No solo se centra en la dimensión ética. Conecta la dignidad con la noción de cultura y el estilo elevado en literatura. Dedica un capítulo a exponer cómo surgió esta prosa castellana con Fray Luis de León. En la modernidad no está bien visto escribir siguiendo las reglas del arte. Se prefiere el estilo llano, coloquial, sin artificios. La dignidad es el hilo conductor para pensar la vida, la muerte, la cultura, el estilo literario, la esfera pública y la amistad. El lector va a disfrutar con estos ensayos de carácter humanista. En la línea de Aristóteles, Epicuro y Montaigne, nos propone la creación de algo semejante a una república de la amistad. Dignidad (Galaxia Gutenberg, 2019).

Luis Mateo Díez sigue depurando ese estilo tan personal que caracteriza a todos sus relatos. En su nueva novela, la narradora es una mujer, Mina. Todo transcurre en el territorio de Celama, que más que un espacio físico es un ámbito lingüístico. Mina ayuda a sus amigos, como una enfermera en las trincheras. Son seres que habitan en una ciudad donde el cine lo tiñe todo de cierta nostalgia, quizás la única forma de sobrevivir al aburrimiento de unas existencias grises. Lo que cuenta Mateo Díez siempre es tan extraordinario, tan real, que además de entretener sirve para desvelar la esencia de una forma de vida. Lápidas que resumen fracasos, suicidios anunciados, insinuaciones descabelladas, una liebre… Juventud de cristal (Alfaguara, 2019).     

Forges (1942-2018) inició su carrera profesional en la televisión, con catorce años. A comienzos de los setenta se convirtió en humorista gráfico. Desde entonces estuvo publicando un chiste diario en El País. Forges inédito (Espasa, 2019) reúne más de 300 viñetas que no habían visto la luz, dibujadas entre 1990 y 2018. En el prólogo, escrito por sus familiares, se habla del proceso creativo, cómo y cuándo dibujaba, de las herramientas empleadas, de su concepto de humor y de por qué hay tantos trabajos inéditos. En esa introducción también hay garabatos de Forges, plantillas con bocetos, anotaciones, pruebas y algunas fotos. El pensamiento crítico de Forges sigue aportando un soplo de aire fresco, de libertad. Sus viñetas serán siempre actuales.

La editorial Renacimiento nos ofrece una recopilación de aforismos de doce escritores vascos. La edición, la selección y el prólogo son de Aitor Francos. Los aforistas son: Patxi Andión, Beñat Arginzoniz, Ramón Eder, Ángel Gabilondo, Gabriel Insausti, Tere Irastortza, Karmelo C. Iribarren, Juan Kruz Igerabide, Karlos Linazasoro, Ander Mayora, Juan Manuel Uría y Ana Urkiza. Hay una pequeña nota biográfica sobre cada autor. El prólogo de Aitor Francos explica de forma magistral qué es un aforismo. Como podrá comprobar el lector, hay muchas formas de escribir pensamientos breves. “La melancolía se enciende con la madera que queda del naufragio”, dice Patxi Andión. “En la feria de las vanidades el discreto parece un impostor”, dice Ramón Eder. “La realidad es muy torpe, se le rompen todos los sueños”, dice Ana Urkiza. Marcas en la piedra. Doce aforistas vascos (Renacimiento, 2029).

La tercera novela de Valeria Luiselli  habla del viaje de una familia desde Nueva York hasta Arizona. Los padres son documentalistas, graban sonidos. Atraviesan malos momentos como pareja. El objetivo del viaje es documentar los rastros de la última banda apache, por parte del padre, y las historias de los niños que atraviesan la frontera sur del país, por parte de la madre. Sonidos familiares, archivo de ecos, apachería, huellas… Las técnicas narrativas que utiliza Valeria no dejan de sorprender al lector en ningún momento. En las cajas que llevan en el maletero hay documentos, libros, cuadernos… Las referencias literarias sirven para comprender lo que la protagonista nos cuenta. Y la mirada de los hijos, una niña y un niño, enriquecen la narración. El libro no sólo es un diario de viaje, de carretera. Es una escucha crítica. Desierto sonoro (Sexto Piso, 2019)

Dicen los críticos literarios que hay que saber dosificar bien el diálogo en las novelas. El diálogo ha de ser significativo, esencial en el hilo narrativo que el escritor ha iniciado. Mariano Peyrou escribe las conversaciones entre tres amigos: un novelista, un director de cine y un trabajador de un ministerio. Las utiliza para contarnos tanto las relaciones de amistad y amor como la forma que tienen de ver el mundo. Y vemos la realidad a través del lenguaje. Por eso hay ironía, reflexión, conexión de ideas y recuerdos. El diálogo natural, con intervenciones breves, entrecortado, a veces incompleto e imprevisible, es una forma de subvertir la lógica. La conversación es creación y pensamiento en acción. El lenguaje, que es el medio, implica clasificación. Si das la vuelta al lenguaje o lo cuestionas, también pones patas arriba el mundo y las relaciones sociales. Los capítulos son cortos. Hablan de arte, teatro, de política, del amor, seducción, muerte, películas, en fin, de todo lo que les interesa. Los nombres de las cosas (Sexto Piso, 2019).

La luz del sol es siempre diferente. Si uno es buen observador, comprobará que esa luz no es igual al amanecer que una hora más tarde. Y cambia según los días del año. Cada hora exige una mirada. Desde la claridad de la mañana hasta el crepúsculo de la tarde… Desde la hora primera a la hora duodécima… El arquitecto, pensador y artista Álvaro Galmés Cerezo acude a los grandes artistas de nuestra cultura para describir esa luz del sol. Captar la luz es definir el espacio y el tiempo. La poesía, la pintura, la arquitectura, la música, la ciencia y la filosofía nos ofrecen valiosas herramientas para interpretar todos los matices de la luz a lo largo del día. Las miradas de la tradición alimentan la nuestra. El autor comenta cuadros, edificios y poemas. Se sirve de las reflexiones que han realizado los mismos creadores o los filósofos. Además, aporta su propia mirada, sincera y apasionada. El libro es una verdadera invitación a la contemplación estética. La luz del sol (Pre-Textos, 2019).

  Árdora Ediciones (2019) publica la primera traducción al castellano de Dar a ver, del poeta francés Paul Eluard. Eugenio Castro ha sido el encargado del volcarlo al castellano. Publicado en 1939, “es uno de los grandes libros de un gran poeta francés, que mezcla en él verso y prosa, y además no vacila en incorporar, mediante la técnica del collage, no pocos textos ajenos”, dice Juan Manuel Bonet en el prólogo. Paul Eluard mantuvo estrechas relaciones con los vanguardistas. Su interés por la creación artística le llevó a conectar las formas de trabajar del poeta y del pintor. Conoció a muchos artistas, coleccionó sus obras y colaboró con ellos realizando ediciones de bibliofilia. Vivió cerca del dadaísmo, el surrealismo y la resistencia política. Y sintió pasión por Ernst y Picasso, algo que se refleja en los textos recogidos en este volumen. El lector se va a encontrar con poemas, prosas breves, aforismos, textos ajenos, reflexiones sobre la poesía y la pintura, escritos sobre Baudelaire, fragmentos de una conferencia…

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