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Paco Cabezas rueda varios episodios de la serie 'Penny Dreadful'.

Desde la ventana de su ciudad natal, Paco Cabezas (Sevilla, 1978), comenzó a observar las historias de los transeúntes que caminaban a diario. Un pequeño cuaderno era su fiel compañero desde joven, en él escribía las historias que se le ocurrían, diálogos o incluso daba forma a los personajes que se le venían a la cabeza. En el videoclub sevillano donde trabajaba, su pasión por el cine fue a más, un enamoramiento por el séptimo arte que le llevó a la necesidad de contar sus propias historias.

Siempre quiso ser director de cine, aunque el camino de guionista era una vía que tomó para conseguir su sueño. Aparecidos fue su ópera prima, un trabajo que ya colocó su nombre en el sector cinematográfico español. “Con Aparecidos sufrimos mucho, los actores estuvieron geniales pero fue un rodaje con mucha noche y las noches eran frías. También, al ser la primera, te sientes más inseguro, con lo cual te despiertas todas las noches sonámbulo y te pones a dirigir en sueños y cosas así", asegura Cabezas.

Con Carne de Neón el nombre de Paco Cabezas ya encontró su propio estilo. Era el primer guión que hizo, con un toque muy personal además de ser la película que siempre quiso hacer. “Aunque sea una comedia y trate temas tan extremos, para mí es una peli que define un poco mi carácter. Yo soy un poco así, oscuro y divertido a la vez, un poco cínico pero tierno, y creo que los actores hicieron un trabajo fantástico, estoy muy orgulloso de aquel trabajo”.

Luego, en Hollywood, llevó a la gran pantalla Tokarev, una cinta de acción protagonizada por Nicolas Cage. Durante la edición del Festival de Sitges de este año, el cineasta sevillano ha presentado en nuestro país su último trabajo Mr. Right, un proyecto en el que ha contado con actores de la talla de Tim Roth y Sam Rockwell además de la actriz Anna Kendrick. Las críticas han aplaudido este trabajo, en el que muestra una vez más su estilo personal mezclando las escenas de acción como si fueran fragmentos de un baile. Actualmente se encuentra rodando varios capítulos de la exitosa serie internacional Penny Dreadful, de la que se declara fan. Después de horas intensas de rodaje, lavozdelsur.es consigue hablar con el cineasta sobre su último trabajo además del futuro, un lugar en el que solo espera dar rienda suelta a sus historias.

Ha arrancado aplausos, además de buenas críticas en el Festival de Sitges, ¿orgulloso del trabajo que ha realizado?

Por supuesto, aunque creo que en Sitges me tienen mucho cariño, yo creo que en parte es por eso, he estado con cada una de mis pelis y es como ver nacer a tus hijos en el auditorio del Meliá, si tus hijos fueran una panda de niños violentos y con mucha mala uva. Es una película que ha costado mucho, he disfrutado tanto como he sufrido, hemos rodado muy rápido pero las piezas parecían encajar a la perfección, así que lo más difícil estaba hecho, encontrar un guión como el de Max Landis y unos actores como Sam y Anna era la parte más compleja.

Después de Tokarev ha cambiado el registro con Mr. Right ¿ha sido complicado pasar de un estilo a otro?

Para nada, estaba deseando volver a mi sentido del humor, una película es tan difícil de rodar, cuesta tanto trabajo que me cuesta mucho trabajar sin humor. Tokarev fue de las películas donde me costó más retener mi sentido del humor porque no encajaba y a veces lo pasé mal, porque sentía que la película era demasiado seria y no encontraba la manera de encajar el humor, para mí es algo esencial en la vida. Creo ciegamente que el humor es signo de inteligencia y que el cine tiene que ser una experiencia disfrutable, puedes llorar y sufrir, por supuesto, pero no lo considero una experiencia completa si no te ríes.

Aun así la acción está presente en Mr.Right pero con el estilo Paco Cabezas, ¿cómo surge la idea de llevarla a cabo?

Me costó mucho encontrar un guión tan original y poderoso como el de Mr. Right, tengo una obsesión con hacer películas que no haya visto antes y aunque se puede decir que Mr. Right coge prestados elementos de películas como La Jungla de Cristal o El Rey pescador y Cantando bajo la lluvia, para mí es la conjunción de esos elementos lo que la hace especial. Después empieza el trabajo de reescritura con Max, que está igual o más loco que yo por el cine y nos lo pasamos muy bien afinando la acción y los personajes. El concepto de Mr. Right estaba ahí desde un principio y eso es lo que le daba vida a la historia.

Primero Nicholas Cage con Tokarev y ahora Sam Rockwell con Anna Kendrick, ¿qué tal ha sido la experiencia de trabajar con las dos estrellas?

Son un encanto e increíblemente talentosas. Es muy fácil trabajar con actores así porque solo tienes que dejarles hacer, por supuesto en las escenas de acción confían ciegamente en mí, ya que tengo la peli montada en la cabeza y sé cada pequeño movimiento que tienen que reproducir. En el caso de las escenas de diálogo mi principal función era darles espacio y tiempo para que jugaran, para que se sintieran cómodos y probaran cosas, así es como ocurre la magia, que es al fin y al cabo para lo que estamos aquí. No somos cineastas, ni mucho menos artistas, somos ladrones de magia. Suena un poco cursi pero es cierto.

Imagino que Tim Roth merece una mención aparte. ¿No pensó: qué hecho para que me pase algo tan hermoso?

Pues sí, desde que vi Reservoir Dogs y le vi desangrarse tan bien en un coche y en una nave industrial, pensé: Tengo que trabajar con este actor. Nací cabezota y no he parado hasta conseguirlo, lo mismo se puede decir de Sam o de Anna pero con Tim es verdad que he cumplido un sueño. Tim Roth tiene una mirada y un tempo admirables, es de estos actores que como dicen los yankies, owns the space, sabe utilizar los silencios y la mirada para hipnotizarte y luego tienen un sentido del humor muy british que encaja bien con la peli.

En Mr. Right hay varias escenas memorables, ¿cuál ha sido con la que más ha disfrutado?

Pues todas y cada una de las escenas de acción, fue muy divertido diseñarlas y luego ver a Sam aportar su granito de arena con su manera de moverse. Al rodarlas notabas que era algo especial, que tenía vida y ritmo y creo que pocos actores como Sam Rockwell sirven para hacer eso creíble, su manera de moverse y de bailar es espectacular. Soy un poco masoquista, así que mientras más grande y compleja sea una escena más disfruto desmotándola y volviéndola a montar por piezas, es un gran puzzle que disfruto resolviendo.

¿Qué le conquistó del trabajo de Max Landis?

Es original, y la originalidad es algo difícil de encontrar. Las escenas de acción contadas como si fueran un número de baile me parecieron un gran reto y me asustó mucho cuando lo leí. Pensé en un principio: ¿Cómo puedo hacer que estoy funcione? Al principio no tenía ni idea pero luego, poco a poco, fui desgranando el problema y encontramos la mejor forma de rodarlo, me encanta ese proceso de superar tus miedos, si no hay reto, no hay miedo, y si no hay miedo no hay excitación, para mí es fundamental sentir esa energía cuando ruedas.

¿Tiene otro proyecto de Max Landis para el futuro?

Por el momento estamos deseando trabajar de nuevo juntos pero aún no sabemos en qué, esperamos repetir pronto.

¿Se siente identificado con esa nueva generación de directores que ha roto moldes en Hollywood pese a ser de fuera?

Supongo que sí, es cierto que Hollywood se siente atraído por los directores extranjeros y en concreto por los latinos. No hay tantos, pero hay un respeto hacia Iñárritu, Cuarón, Bayona, es como si Hollywood hubiera vendido su alma al diablo y necesitase de directores con más alma para devolvérsela a Hollywood. No me quiero comparar con esos grandes directores, por supuesto, pero lo que es cierto es que estoy tratando de hacer un cine comercial pero diferente al blockbuster convencional y eso es complicado, pero de nuevo, ahí está el reto.

Ahora que hay tanta afición llevando a la gran pantalla adaptaciones de cómics, ¿tiene especial afición por algún personaje?

Pues soy muy fan de un superhéroe que creó Alan Moore llamado Miracle man, te recomiendo esos cómics. Es una visión muy adulta del mito del superhéroe y muy violenta y oscura, me encantaría adaptarlo al cine.

La serie Penny Dreadful, ¿un sueño cumplido?

Ese es otro reto, los guiones son magníficos y son un reto brutal, no puedo contar mucho porque no me lo permiten pero tiene muchos puntos en común con mi carrera y estaban buscando un director que cuidase y conectase con los actores, además de que supiese sacarle partido al trabajo de cámara. Creo que si ves mis películas me gusta trabajar las dos vertientes, soy un director muy técnico, trabajo mucho mis storyboards y a la vez adoro trabajar con los actores.

Siendo fan de la serie, ¿qué le gustaría aportar?

Fui muy fan desde el primer capítulo, así que conozco cada detalle de la serie y de los personajes. Mi primer objetivo es respetar el tono y la elegancia del trabajo, pero luego llevar toda la potencia y la tensión visual posible, al fin y al cabo es un serie de terror y no hay que olvidar eso.

En Hollywood predomina el cine de industria, ¿crees que en España estamos saliendo del túnel y la cosa va a más?

Por supuesto, hay decenas de ejemplos de comedias, thrillers que están magníficamente producidos y dirigidos. El público está perdiendo el miedo al cine español sin duda, nos está costando sangre y sudor pero creo que la audiencia cada vez respeta más el cine hecho en este país y el viejo dicho de no parece española ya es parte del pasado.

Siempre se ha hablado de diferentes estilos cinematográficos como el spaguetti western, ¿se imagina implantando siendo andaluz el gipsy thriller con guitarras flamencas y la música de El Torta?

Mi padre siempre me ha dicho que una película con música de flamenco exclusivamente lo petaría en taquilla y yo siempre hago caso a mi familia, yo aún tengo que encontrar la película apropiada para ello, pero ¡te voy a robar lo de gipsy thriller, tiene toda la gracia!

¿Le gustaría llevar a cabo de nuevo un proyecto en España?

Me encantaría volver a rodar en Sevilla con todo lo que he aprendido estos años, es una ciudad mágica pero que por desgracia, en mi modesta opinión, no ha tenido esa peli que le saque todo lo que se le puede sacar. Alberto Rodríguez hizo un trabajo increíble en Grupo 7 pero era casi una película de época, muy restringida a ciertos barrios. Me encantaría rodar en el centro histórico de Sevilla y al igual que Álex de la Iglesia hizo inolvidable algunos rincones de Madrid con El día de la bestia, ojalá algún día yo pueda hacer lo mismo con Sevilla.

Sobre el autor:

Borja García Tejero

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