Chícharo de Jerez y Carlos Grilo imparten en el Tabanco El Pasaje dos cursos de compás y palmas durante el Festival de Jerez.

Llegan a Jerez con la pasión del flamenco en sus venas. Buscan el compás esencial para los bailes, las palmas o los cantes. Proceden de Holanda, Inglaterra o Japón y en pleno XX Festival de Jerez acuden al tabanco El Pasaje a los cursos de compás y palmas que se imparten en un establecimiento que respira flamenco por cada rincón. Desde hace cuatro años, este local de la calle Santa María organiza estos cursos durante el Festival de Jerez, destinado a los más curiosos o a aquellos que empiezan a dedicarse de manera profesional a esta cultura.

Chicharito de Jerez y Carlos Grilo son los protagonistas durante esta edición de los talleres. Antonio Ramírez, gerente de El Pasaje, vive con alegría cada tarde la ilusión que desprenden los participantes, mientras se esfuerzan y disfrutan del compás flamenco que están aprendiendo. “Llevamos cuatro ediciones con estos cursos y funcionan realmente bien. Ahora mismo hay doce alumnos participando con Chicharito y todos son formidables. Los participantes son extranjeros, aunque para el de la semana que viene con Grilo ya hay españoles apuntados. Hemos tenido que cerrar el cupo de personas porque todo el mundo quiere participar”, comenta Antonio.

Explicar la base de la bulería o variar el ritmo de las palmas para captar el redoble son algunas de las nociones que se imparten donde de vez en cuando Chicharito se arranca a bailar o a contar alguna de sus anécdotas con José Mercé. “Las clases con Chícharo son muy animadas. Hay hasta una japonesa que es cantaora. En estas lecciones suceden muchas anécdotas como cuando un alumno de Nueva Zelanda participó y Luis de la Tota le preguntó que a quién le iba a tocar las palmas allí”.

Manuel Pantoja Chícharo de Jerez, a sus 60 años, vive estos cursos como si fuera un chaval. Le apasiona el entusiasmo que están poniendo sus alumnos desde el primer momento que empiezan a tocar las palmas. “Hay un buen nivel. Les pongo un compás o un contratiempo y lo captan desde el inicio. Otras ediciones ha repetido gente que conocía, pero este año son todos nuevos alumnos. Se defienden muy bien y su educación es excelente”, destaca.

Esfuerzo, dedicación, y pasión por el flamenco, tres elementos esenciales que se respiran en estos cursos, pero sobre todo que alimentan el espíritu del profesor y el alumno. “Hay confianza en la clase, somos como una familia. No hay un secreto para el compás, se tiene que llevar en la sangre. Hay que aprender, esforzarse, todo el mundo lo puede hacer. Cuando los pongo a tocar las palmas se ponen locos de contentos”.

La bulería de Jerez o Lebrija, una alegría, no hay palo que se le resista a Chícharo de Jerez ni tampoco frontera. “Sabemos que el soniquete de Jerez es diferente al de cualquier lugar. Les enseño por bulería de Jerez, con un remate de tangos, incluso tocar con los nudillos en la mesa. Cada uno comparte su opinión además de aportar su granito de arena. El flamenco siempre ha sido universal desde los tiempos de Manuel Torre. Carmen Amaya la formó en Nueva York y empezó a asar sardinas en un hotel”. O eso al menos cuenta la leyenda. Tras Chicharito, será Carlos Grilo, gran guitarrista y palmero habitual con Miguel Poveda quien tome el testigo de esta didáctica de las palmas flamencas. El precio de cada curso, 100 euros. El secreto del compás, no tiene precio.

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