Luis Pastor: "La música es necesaria, de eso nos hemos dado cuenta durante el confinamiento"

El cantautor extremeño, criado en Vallecas, actúa en la Feria del Libro de Trebujena para rendir homenaje a Saramago, a quien dedicó un disco-libro

El cantautor Luis Pastor, poco antes de su actuación en Trebujena.
El cantautor Luis Pastor, poco antes de su actuación en Trebujena. Autor: Manu García

Un extremeño criado en la lucha obrera de Vallecas

Luis Pastor, extremeño de nacimiento, pero criado en el barrio obrero madrileño de Vallecas, donde se educó ligado a la Juventud Obrera Cristiana (JOC), durante una adolescencia al final del franquismo, ligado al marxismo cristiano desplegado en barrios obreros como el madrileño, cuando ponía música a grandes poetas, en sus primeras actuaciones en la iglesia del barrio, en centros juveniles o en casas particulares. En su biografía en verso, ¿Qué fue de los cantautores? (Capitán Swing & Nórdica Libros, 2018) repasó sus vivencias y la de toda una generación durante el final de la dictadura y la Transición, una etapa en la que su voz estuvo muy presente. Y lo sigue estando. “Para mí estar en el escenario es la felicidad y la vida. Seguiré cantando hasta que tenga voz, ánimo, energía y corazón”, asegura.

“Me veo jubilado pero cantando”, dice Luis Pastor (Berzocana, Cáceres, 1952), quien ha dedicado la mayor parte de sus 68 años de vida a componer y cantar sus propias canciones, siempre comprometidas. “Si hay que jubilarse, pues me jubilo, pero no me retiro, a lo mejor canto menos, eso sí”, expresa durante la entrevista que concede a lavozdelsur.es, poco antes de su concierto en Trebujena, dentro de la programación de la Feria del Libro de la localidad, que homenajea a José Saramago, al que el cantautor dedicó un libro-disco en el que musicalizó sus poemas (El viaje del elefante, El Ángel Caído, 2017).

¿Qué le queda de aquel joven que se educó en la Juventud Obrera Cristiana?

Todo. Lo que soy se lo debo a esos años, adquirí una manera de ser, de pensar, de sentir. Todo tiene que ver con la realidad de ese joven que está predestinado a trabajar, desde los catorce años, y que de pronto a través de la lectura, de charlas, de reuniones y de movimientos vecinales, va tejiendo un mundo, como un tapiz bordado por muchas manos. Todo eso lo cuento en mis memorias. Fui un adolescente transformado desde la generosidad, el altruismo y el sentimiento colectivo de pertenecer a la clase trabajadora. Me queda mucho de aquello.

"Para mí estar en el escenario es la felicidad y la vida. Seguiré cantando hasta que tenga voz, ánimo, energía y corazón”

¿Sigue creyendo en algo?

No, ¿en qué voy a creer? No jodas. Conocí las dos iglesias, la de mi pueblo, donde había sido monaguillo y mi abuelo era sacristán, esa iglesia del pecado, del miedo, de lo tenebroso, lo sucio, y de pronto en Vallecas conocí a la iglesia humana, de los pobres, del compromiso, del Cristo hombre. Me eduqué en la Juventud Obrera Cristiana, que no tenía nada que ver con la Iglesia tradicional. No soy creyente, no creo en el Dios que nos ha vendido la Iglesia toda la vida. Yo creo en la espiritualidad del alma del ser humano, en la energía, en los chakras, en el osmos, pero no lo llamo Dios. 

Viene a Trebujena a recordar y homenajear a Saramago, ¿en qué han cambiado sus actuaciones tras el confinamiento?

En lo que recibes del público a nivel visual. Ya no hay sonrisas, solo lo que traslucen los ojos, en los que también se leen sonrisas. Ha cambiado la distancia, la forma de estar, la naturalidad con la que nos abrazamos, nos queremos, nos arrimamos. Cantar sigue siendo lo mismo, pero ha cambiado la emoción.

¿Cómo sobrevive un cantautor a una pandemia?

(Risas). Habrá de todo, están los que tenían la hucha más o menos llena y estamos los que toda la vida hemos vivido al día, como cualquier trabajador. El mes que no trabajas te resientes y hemos estado medio año sin trabajar... aunque yo soy mayor y gasto poco. No es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita. Teniendo la casita, algo para comer, tampoco uno le va a pedir más a la vida... Quiénes somos nos hace sentir que podemos sobrevivir a estas situaciones sabiendo que hay mucha gente en peores condiciones. A los cantantes se nos aparece virgen en forma de concierto y ganas para vivir mes y medio. Vamos tirando.

Luis Pastor, en un momento de la prueba de sonido de su concierto en Trebujena.
Luis Pastor, en un momento de la prueba de sonido de su concierto en Trebujena. Autor: Manu García

¿El confinamiento le sirvió para crear o se bloqueó?

Me sirvió para vaguear con conciencia. Estuvo bien parar parar, pensar, reflexionar y leer. Tenía recién terminado La paloma de Picasso —su último disco—, que salió en pandemia. Para gente como yo el confinamiento no supone ningún problema, estamos confinados voluntariamente. La casa es tu refugio, donde estás a gusto. Vivimos constantemente en la casa. Siempre digo que soy un cantautor ama de casa y a veces una ONG sin subvención. De toda la vida he sentido que el espacio donde uno toca la guitarra, donde lee, es el nido, donde uno quiere estar. 

¿Ha cambiado en algo tras el confinamiento? Era recurrente escuchar eso de que íbamos a salir mejores…

A mí no me ha cambiado nada. A muchos les ha cambiado para peor, como a la clase política. Ahora hay más crispación en la calle.

El 2020 ha tenido de todo, una pandemia, el virus del Nilo, un rey huido… ¿qué le falta a este año?

Hemos tenido el coronavirus y el virus de la corona (risas). No le falta de nada a este año. Es un año horrible y el que viene va a ir por el mismo camino, hasta que no encontremos una solución al bichito. Para lo único que nos ha servido es para que nos demos cuenta de que no somos el ombligo del mundo y que un simple bicho es mas fuerte que toda la fanfarronería del ser humano. Pero ni eso creo que hayamos aprendido.

"Para lo único que nos ha servido este año es para darnos cuenta de que no somos el ombligo del mundo y que un simple bicho es mas fuerte que toda la fanfarronería del ser humano"

Empezó su carrera durante el franquismo y el año pasado le cancelaron un concierto en Aravaca (Madrid), ¿le recordó tiempos pasados?

Hemos vuelto a esos tiempos. La extrema derecha está en los gobiernos y la derecha del PP está jugando a ser más extrema. No fui el primero, ya había pasado con raperos y más músicos. Tuvimos ese incidente, pero para mí no supone nada porque vengo de eso. Durante los años 70 viví situaciones mas difíciles. Al final, le dimos la vuelta y se la tuvieron que tragar doblada, porque se organizó concierto en Rosa de Luxemburgo —una urbanización de Aravaca— con 3.000 personas. No nos rendimos. Fue una fiesta muy bonita, que hubiéramos celebrado este año si no hubiera sido por la pandemia. La cultura y la libertad de expresión siguen estando por encima de los gobiernos.

¿Se sintió utilizado políticamente por las invitaciones que recibió tras este incidente?

No. El único reproche que tengo que hacer es que los míos se acuerdan de mí solo cuando pasa esto. Gracias a aquello guardé un dinerillo y pude grabar La paloma de Picasso, lo invertí ahí. Soy un alma libre, de izquierdas, lo he sido toda la vida y lo voy a ser siempre. No me he rendido nunca. Donde otros han renunciado, yo he seguido erre que erre, mande quien mande. Nunca me han tratado bien los míos, siempre he dicho: al suelo que vienen los míos, cuando ganan las izquierdas. 

¿Qué salud tiene la libertad de expresión en España?

Para las burradas y las mentiras que sueltan los voceros de la clase política y la oposición, toda la libertad; para aquel que se expresa dese su propia libertad y con su propio criterio, está en tela de juicio. Estamos en un punto delicado, retrocedemos a situaciones que habíamos superado de la vida social y política de este país. 

Luis Pastor, en un momento del ensayo.
Luis Pastor, en un momento del ensayo. Autor: Manu García

¿Le molestó que lo entrevistaran más tras esta censura que cuando publicó su biografía?

La censura tiene muchos filos, no solo el filo político, el económico también. Si no tengo que salir, sale otro que tiene detrás una multinacional. Se difunde lo que interesa estratégica y económicamente. Yo no tengo filtro, soy mas peligroso que otros. En mi biografía retraté la memoria colectiva de millones de españoles durante el franquismo, quise hacer un retrato generacional de aquellos que tomamos leche en polvo y queso amarillo. Mucha gente por tener posesiones se olvidó de quién era, pero la crisis nos pone ante el espejo de quiénes somos.

Responda a la pregunta que titula su biografía: ¿Qué queda de los cantautores?

La energía de una generacion nueva, de este siglo, y una realidad social que impulsa a jóvenes como mi hijo Pedro. Él es el espejo en el que veo reflejada mi juventud, se mueve bajo los mismos resortes, para que la canción sea una herramienta lúdica, poética, que nos ayude a querernos y sentirnos. Hay generaciones de jóvenes que siguen creando. La música es necesaria, eso es de lo poco de lo que nos hemos dado cuenta durante este confinamiento.

Los cantaores flamencos dicen que cantan mejor si pasan fatigas, ¿a usted le pasa?

Es verdad que la realidad influye en la estructura cerebral de cada individuo y genera reacciones diferentes. La penuria, la calle, la realidad cotidiana ha generado artistas gloriosos, pero también hay otras manera de ser artista. Yo cuando estoy bien no me apetece sentarme delante de un papel en blanco. Cuando estoy peor, más bajo, mi salvación es la poesía, o el espejo donde reflejar cómo me encuentro es refugiarme en ese papel en blanco, pero se canta mejor bien duchaíto y comidito.

         

Comentarios (1)

Josito Hace 8 días
La música es necesaria... son pequeñas alegrías, amistosas compañías, el Pastor y la canaria. Loca revolucionaria o amansando a cierta fiera para quien o lo que quiera en cualquier lugar y tiempo incluso en el contratiempo es la mejor compañera...
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