cultura

Los ocho supervivientes de La Maternal: hallados nuevos libros del Patronato de Misiones Pedagógicas en una escuela de Jerez

En la Biblioteca Municipal de Jerez acompañarán, después de casi un siglo, a otros 31 compañeros también recientemente identificados y localizados procedentes de las bibliotecas enviadas a otras escuelas de la ciudad que fueron incautados y depositados en ella en 1937

En los próximos días está previsto en la sede de la delegación de Cultura del Ayuntamiento de Jerez un acto un tanto singular. En ese acto de fecha aún por determinar la directora del colegio de Educación Infantil y Primaria Miguel de Cervantes formalizará con el delegado del área y el Jefe de la Unidad de Red de Bibliotecas la donación a la Biblioteca Municipal de ocho libritos procedentes de la biblioteca escolar de dicho centro.

Pero, ¿qué libros son estos que han motivado esta donación y el interés de la Biblioteca Municipal de Jerez por recibirlos con esta formalidad? Para explicar el motivo de esta entrega y aclarar el valor de estos ejemplares lo más apropiado es empezar por situar, siquiera sea brevemente, el contexto histórico en el que estas ocho obras tan especiales que ahora se donan llegaron a las aulas del citado colegio, un día de finales de noviembre de hace ya 93 años, formando parte de una humilde biblioteca escolar de 100 volúmenes. En una fecha en la que ese colegio todavía no se llamaba “Miguel de Cervantes”, sino "Escuela Maternal y Graduada de Párvulos n° 1", cuando el lugar donde esta última se encontraba ubicada tampoco se llamaba, como ahora, "Plaza del Arenal", sino "Plaza Reyes Católicos" y cuando su directora no se llamaba, como ahora, Cristina Delgado sino Luisa Regife Silva. 

El contexto histórico: “socializar la lectura”, objetivo cultural de la II República

La llegada de la Segunda República en 1931 supuso la puesta marcha de un ambicioso plan para el fomento de la lectura que descansaba fundamentalmente en un proyecto de creación y organización de nuevas bibliotecas públicas y de mejora de las existentes. Dos fueron principalmente las instituciones a las que el primer gobierno republicano encargó el desarrollo de ese ambicioso plan, el Patronato de Misiones Pedagógicas y la Junta de Intercambio y Adquisición de Libros. La primera de ellas se encargó, sobre todo, de dotar de bibliotecas a las escuelas de educación primaria de los pequeños núcleos de población rural, mientras que el segundo de esos organismos lo hacía en los municipios de mayor población. 

  • El libro 'Historia de la tierra'.
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Apenas unos días después de la publicación del Decreto de 29-5-1931 que creaba el Patronato de Misiones Pedagógicas, un nuevo Decreto de 7-8-1931 ordenaba el establecimiento de bibliotecas en todas las escuelas nacionales. Porque como declaraba el ministro de Instrucción Pública Marcelino Domingo, “no basta construir escuelas para que se cumpla plenamente el desenvolvimiento cultural que España necesita (…) urge difundir el libro de lo que carece casi en absoluto es de bibliotecas, de pequeñas bibliotecas rurales que despierten, viéndolas, el amor y el afán del libro…” Al Patronato de Misiones Pedagógicas se le encomendó la tarea de desarrollar este mandato, encargándose tanto de la selección de los libros que luego se enviarían a las escuelas como de su distribución entre los maestros y maestras que los pidieran y dispusieran en sus escuelas de unas mínimas condiciones para albergar estas pequeñas bibliotecas escolares. 

Aunque estos lotes eran enviados por el Patronato a las escuelas, estos no tenían la consideración de bibliotecas exclusivamente escolares sino que funcionaban como una biblioteca pública abierta además al aprovechamiento  de todos los vecinos de los barrios donde estas se ubicaban, incluyendo para ello un servicio de préstamos. Los maestros y maestras eran los encargados del catálogo y del control de entradas y salidas de los libros prestados. A la escuela que la pidiera se mandaba una biblioteca compuesta por unos 100 volúmenes que venían acompañados de papel para forrarlos, señaladores de páginas, instrucciones para su cuidado y talonarios de préstamos. No todas las escuelas recibían el mismo lote de libros, aunque todos ellos contenían títulos comunes. Así, hemos podido comprobar que en las bibliotecas que el Patronato entregó a 11 de las escuelas nacionales de Jerez entre 1933 y 1934 algunos de los títulos se repetían hasta en 6 de los colegios que las recibieron.

Estos lotes de libros se organizaban en dos grandes grupos: por un lado, libros de lectura para los niños y niñas, entre ellos cuentos, libros de aventuras o adaptaciones de obras literarias, tanto nacional como extranjera, y por otro, un grupo de obras destinadas a adultos que incluían obras literarias nacionales y de la literatura universal, biografías y obras prácticas sobre agricultura y otros oficios, diccionarios, etc. Entre los libros para adultos siempre se incluían algunos ejemplares sobre pedagogía y educación pensados para la formación de los maestros y maestras. Estas modestas bibliotecas podían llegar a las escuelas por dos vías: solicitándose una a través de Consejo Escolar de la localidad, previo informe de la inspección educativa o, como en otros casos, los menos, a través de “los misioneros” del Patronato que la dejaban en los pueblos que visitaban. 

Una vez contextualizado históricamente el origen y el sentido de la llegada, en 1933, a dicha escuela “Maternal” de esos ocho ejemplares que serán objeto de donación a la Biblioteca Municipal, a continuación pasamos a recordar, muy brevemente, su historia y vicisitudes al lado del resto de sus hermanos de colección.

  • Portada de 'Antología de prosistas castellanos'.
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La escuela Maternal recibe una de las bibliotecas enviadas a colegios de Jerez por el Patronato de Misiones Pedagógicas

Entre finales de noviembre de 1933  y principios de 1934 once de las escuelas nacionales de Jerez empezaron a recibir esos lotes de 100 libros que componían estas pequeñas bibliotecas escolares del Patronato. Este hecho resulta un tanto anómalo y requiere de una explicación porque Jerez no era un pequeño núcleo rural y por tanto, a priori, sus escuelas no eran candidatas a recibir esas colecciones de libros. En esa época Jerez era ya una ciudad de casi 80.000 habitantes con una oferta cultural y bibliotecaria similar a la de otros núcleos urbanos con sus mismas características. En 1933, por ejemplo, la ciudad gozaba de una importante biblioteca pública municipal desde hacía ya 60 años.

Por eso es necesario y de justicia reconocer que si esto fue posible, se debió al decisivo empeño puesto en ello por el maestro-inspector socialista Teófilo Azabal Molina, un maestro trabajador e innovador comprometido con los cambios que la II República venía introduciendo en el campo de la educación y de la cultura, un buen maestro que fue fusilado en agosto 1936 a instancia de los numerosos enemigos que la escuela pública tenía en Jerez. Este maestro-inspector había animado vehementemente a los maestros y maestras de su zona de inspección a que solicitaran al Patronato de Misiones Pedagógicas una de estas bibliotecas. De esta manera estas once escuelas de Jerez agraciadas con las citadas bibliotecas se convirtieron en las únicas de la ciudad, incluidos los numerosos colegios privados y de carácter religiosos que entonces había en Jerez, que  hablando con propiedad contaron en sus  aulas con una biblioteca escolar que mereciera tal nombre, 

Una de esas 11 escuelas dotadas con uno de esos lotes de 100 libros fue la entonces conocida como “Escuela Maternal y Graduada de Párvulos nº 1” ubicada en 1933, como se ha dicho ya, en la Plaza Reyes Católicos, hoy Plaza del Arenal. Desde 1920 esta escuela  había ocupado la planta alta de un edificio compartido también con el Gobierno Militar de la ciudad y que en la actualidad acoge al “CEIP Miguel de Cervantes”. La citada escuela “Maternal” y Graduada de Párvulos” estuvo dirigida por la maestra Luisa Regife Silva hasta la fecha de su jubilación, en 1943, al cumplir los 70 años de edad, aunque en la práctica siguió dirigiéndola como directora honoraria hasta el año 1952 en que renunció a la dirección definitivamente.  

La breve y azarosa vida de estas bibliotecas escolares del Patronato de Misiones Pedagógicas

Poco tiempo, apenas dos años y medio, fue el tiempo que los niños y niñas de esas escuelas jerezanas y los vecinos de los barrios donde estaban enclavadas pudieron disfrutar de los beneficios y el placer de la lectura de los libros que integraban estas sencillas bibliotecas. Recién comenzada la guerra civil, la proximidad del inicio del nuevo curso escolar 1936-37 movió a la Junta de Defensa Nacional a legislar con rapidez para evitar que esas pequeñas bibliotecas mandadas a la escuelas de Jerez y de toda España por el Patronato aún permaneciesen en sus aulas cuando se produjese la vuelta de los alumnos sin haber sido sometidas antes a un riguroso expurgo y depuración de sus fondos. 

Para evitar tal eventualidad el boletín oficial de la Junta de Defensa de 8-9-1936 publicaba la Orden de 4-9-1936 con el objetivo de apartar del sistema educativo toda huella o rastro que recordara la obra bibliotecaria de la Segunda República, es decir, con el objetivo de desterrar del mismo todo aquello que hubiera tenido que ver con aspectos tales como el laicismo, la escuela única, la Institución Libre de Enseñanza, una pedagogía innovadora o cualquier rastro de pensamiento republicano. 

Esta orden supuso en todo el territorio bajo dominio de los militares sublevados el comienzo de una campaña metódica y sistemática de depuración, incautación o destrucción de los libros existentes en las bibliotecas escolares y ambulantes enviadas años atrás por el Patronato de Misiones Pedagógicas. La citada disposición consideraba un caso de “salud pública” hacerlas desaparecer  “para que no queden ni vestigios de las mismas”. Se ordenaba en ella que sin pérdida de tiempo se procediera a “la incautación y destrucción de cuantas obras de matiz socialista se hallen en la bibliotecas ambulantes y escuelas” y de todas aquellas tachadas de “pornográficas”, “disolventes” o de “moralidad dudosa”. En definitiva, de cualquier material escolar impreso que fuera contra los principios ideológicos o religiosos del nuevo régimen y de los sectores sociales que lo habían respaldado y apoyado.

En Jerez los ecos de la citada orden se notaron pronto. A finales de octubre de 1936 el alcalde Bernabé Rico Cortés nombraba a uno de los maestros de la ciudad, Zacarías Sanz Jadraque, para que como delegado suyo visitara todas las escuelas de la ciudad con la misión de revisar todas aquellas obras existentes en sus bibliotecas que hubieran tenido entrada durante los cinco últimos años e “incautarse de todas aquellas que no sean perfectamente morales o no reúnan las condiciones adecuadas para el fin a que están destinadas…”.

  • 'Comedias', libro de José Rojas Zorrilla.
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En realidad, los únicos libros que durante los últimos cinco últimos años, es decir, desde 1931, habían tenido entrada en los colegios de Jerez no eran otros que los enviados por el Patronato de Misiones Pedagógicas republicano y ello muestra que el objetivo último de esta disposición legislativa no era otro que el control y la depuración de los enviados por este a las escuelas. Esta primera depuración llevada a cabo entre finales de octubre y mediados de diciembre de 1936 concluyó con la retirada e incautación provisional de 239 ejemplares correspondientes a 8 de las 11 escuelas de las que tenemos información. 

Después de ser retirados de ellas, estos libros fueron entregados al bibliotecario municipal, Manuel Esteve Guerrero, sin indicación alguna por parte de nadie acerca de qué había que hacer con ellos. Hasta que a principios de enero de 1937 al preguntar este último al presidente de la Comisión Municipal de Instrucción Pública, Ángel Rodríguez Pascual, si esas obras retiradas de las escuelas y depositadas en la Biblioteca Municipal pasaban a ser de la propiedad de ella, como ya antes se había hecho con otros libros incautados, se decide realizar una nueva depuración de las 239 obras retiradas. Como consecuencia de este nuevo cribado, se devolvieron a esas 8 escuelas unos 70-71 volúmenes cuya lectura, a juicio de Manuel Esteve, no ofrecían “peligro para la moral y reservándose las restantes en calidad de depósito, al igual que se ha hecho con aquellas otras procedentes de librerías, etc.”

Al mismo tiempo, el bibliotecario municipal procedía a incautarse definitivamente de 167 de esos 239 ejemplares que, también a juicio del bibliotecario municipal, resultaban “peligrosos” para las ideas defendidas por el nuevo régimen. Estos libros incautados quedaron en la Biblioteca Municipal como propios, fuera del alcance de los lectores, constituyendo una especie de sección de libros prohibidos o de acceso restringido para los lectores.

¿Qué ocurrió con los libros del Patronato enviados a la escuela Maternal en 1933?

En esa primera depuración de los últimos meses de 1936 fueron retirados de la escuela “Maternal” e incautados provisionalmente 21 títulos y 23 volumenes, los cuales, como ocurrió con las obras retiradas en las demás escuelas, también quedaron depositadas en la Biblioteca Municipal. Estos eran sus títulos:

1. La cabaña del tío Tom (Harriet Beecher Stower);  2. Vida de Livingstone (A. Ruiz y Pablo);  3. Platero y yo (Juan Ramón Jiménez); 4. Obras completas (W. Shakespeare, Colección Cásicos Ingleses, prólogo de V. Hugo, ignorándose el tomo); 5. La pata de la raposa (R. Pérez de Ayala); 6. Yack, (Alphonse Daudet); 7. Ideario de Costa (Recopilación de J. García Mercadal); 8. Lecturas históricas. Historia anecdótica del trabajo (Albert Thomas. Adaptación de Rodolfo LLopis); 9. Comedias (F. de Rojas Zorrilla); 10. Sófocles (Colección Clásicos Griegos, 2 tomos); 11. La defensa de los trabajadores y la jornada de ocho horas (K. Kautsky); 12. Las escuelas nuevas inglesas (Margarita Comas); 13. Las escuelas nuevas francesas y belgas (Antonio Ballesteros); 14. Papá Goriot (H. Balzac); 15. Las cuitas de Werther (J.W. Goethe); 16. Espectros (Henrik Ibsen); 17. Carmen (Prosper Merimée); 18. El diablo mundo (José de Espronceda); 19. Zumalacárregui (B. Pérez Galdós, Episodios Nacionales); 20. La Odisea (Homero, 2 tomos); 21. Sachka Yegulev (Leónidas Andreiev)

Este primer cribado fue tan riguroso que incluso llegaron a retirarse obras como “Platero y yo” (Juan R. Jiménez),  la biografía “Vida de Livingstone” (A. Ruiz y Pablo), “La cabaña del tío Tom” (Harriet Beecher Stower), “Comedias” (F. de Rojas Zorilla) o “La Odisea” (Homero). Aunque como ocurrió en muchos lugares, hechos como este se debieron más al desconocimiento de la bibliografía y del mundo del libro de los encargados de dichas incautaciones que a un exceso de celo de los mismos. 

De esos 23 volúmenes retirados, seis de ellos fueron devueltos de nuevo a la “Maternal” y los 17 restantes fueron incautados por el director de la Biblioteca Municipal Manuel Esteve Guerrero y pasaron a engrosar sus fondos. Estos números indican que una vez finalizado todo ese proceso de depuración de la biblioteca escolar de este centro educativo a principios de 1937, en sus estanterías quedaron aún 83 volúmenes de los 100 que componían la colección recibida.

  • 'La vida de los insectos', de Jean Henri Fabre.
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Los ocho “resistentes” de la Maternal

En junio de 2024 un amigo, Paco Cuevas, me comunicaba que había estado en el colegio “Miguel de Cervantes” y había visitado su biblioteca, comprobando que entre sus libros se encontraba uno de los mandados a la “Maternal” por el Patronato de Misiones Pedagógicas. Paco había podido identificarlo como tal porque esta institución siempre estampaba su sello en una de las primeras páginas de cada ejemplar. Efectivamente, se trataba del libro “La historia de la tierra", del  profesor de instituto Juan Dantín Cereceda, editado por Espasa Calpe en 1931. El paso siguiente, claro está, debía ser comprobar si después de casi 90 años, además del citado volumen, habría podido “sobrevivir” algún título más de aquellos 83 que como hemos dicho habían quedado en “La Maternal” tras su depuración final en 1937. 

Gracias también a la ayuda y al interés en el asunto del compañero y amigo Juan Manuel López Jesús que había sido profesor en el CEIP “Miguel de Cervantes” pudimos contactar con su directora para explicarle la importancia de ese hallazgo y solicitarle que nos permitiera visitar la biblioteca del centro a fin de asegurarnos de la posible existencia de otros libros. Los dos nos llevamos una sorpresa bastante grata pues descubrimos que después de tanto tiempo se habían conservado otros 7 ejemplares más de aquella biblioteca que un lejano día de noviembre de 1933 fueron entregados a la antigua “Maternal”.  Los títulos de esos 8 “resistentes”  encontrados son los siguientes:

1. Tragedias: Sófocles (Serie Cásicos Griegos. Solo el tomo 2º, versión española de José Velasco García. Incluye las obras Filoctetes, Ayax, Electra), Editorial Prometeo, Valencia.

2. Historia de la Tierra: Dantín Cereceda, Juan (Profesor del Instituto de San Isidro de Madrid y Consejero de Instrucción Pública, Serie Libros de la Naturaleza),  Editorial Espasa-Calpe, S.A., Bilbao, 1931.

3. El método Dadant en Apicultura:  Dadant, Carlos (Traducido del inglés por Martínez Amador, Emilio M.), Editor Gustavo Gili, Barcelona, 1928.

4. Antología de prosistas castellanos: Menéndez Pidal, Ramón. (Colección Segunda Enseñanza), Imprenta de la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, Madrid, 1899.

5. Teatro: Benavente, Jacinto (Tomo 17º. (Incluye las obras Señora ama, El marido de su viuda y La fuerza bruta), Librería y Casa Editorial Hernando S. A., Madrid, 1926.

6. Comedias: Rojas Zorrilla, José  (Colección Clásicos Españoles. Incluye las obras Entre bobos anda el juego, Lo que son mujeres y Don Diego de noche), Editorial Prometeo, Valencia.

7. La vida de los insectos: Fabre, Jean Henri (Tozos escogidos de los “souvenirs entomologiques.” Traducido del francés por Felipe Villaverde), Editorial Calpe, Madrid, 1920.

8. Espectros: Ibsen, Henrik. Editorial C.I.A.P. (Colección Las cien mejores obras de la Literatura Universal), Madrid, s.a.

El hallazgo e identificación de estos 8 ejemplares significa que desde enero de 1937 hasta 2024, por causas que desconocemos, pero que podemos imaginar, habían “desaparecido” 75 libros de los 83 que habían quedado en la “Maternal” después los dos procesos de depuración e incautación sufridos por dicha biblioteca escolar. Había que evitar a toda costa que estos 8 “resistentes” siguieran el mismo camino que el resto de sus desgraciados hermanos. Puesto en contacto con el Jefe de la Unidad de la Red de Bibliotecas, Natalio Benítez Ragel, este mostró su disposición a recibir esos 8 libros si desde el centro “Miguel de Cervantes” se aceptaba donarlos a la Biblioteca Municipal. Finalmente, hace unos meses mantuvimos una reunión el citado jefe de unidad, el compañero Juan Manuel López Jesús y quien esto escribe con la directora del “Cervantes”, Cristina Delgado. De este encuentro salió el compromiso y la disposición de esta para donar esos 8 libros a la Biblioteca Municipal. Como se dijo ya al principio, la celebración del acto formal de su donación está prevista para los próximos días. 

Estamos convencidos y sabemos que estos ocho “resistentes” de la Maternal no se habrán de sentir solos en su nuevo destino. Aquí, en la Biblioteca Municipal de nuestra ciudad acompañarán, después de casi un siglo, a otros 31 compañeros también recientemente identificados y localizados procedentes de las bibliotecas enviadas a otras escuelas de la ciudad que fueron incautados y depositados en ella en 1937.

Mereció la pena.

En los próximos días está previsto en la sede de la delegación de Cultura del Ayuntamiento de Jerez un acto un tanto singular. En ese acto de fecha aún por determinar la directora del colegio de Educación Infantil y Primaria Miguel de Cervantes formalizará con el delegado del área y el Jefe de la Unidad de Red de Bibliotecas la donación a la Biblioteca Municipal de ocho libritos procedentes de la biblioteca escolar de dicho centro.

Pero, ¿qué libros son estos que han motivado esta donación y el interés de la Biblioteca Municipal de Jerez por recibirlos con esta formalidad? Para explicar el motivo de esta entrega y aclarar el valor de estos ejemplares lo más apropiado es empezar por situar, siquiera sea brevemente, el contexto histórico en el que estas ocho obras tan especiales que ahora se donan llegaron a las aulas del citado colegio, un día de finales de noviembre de hace ya 93 años, formando parte de una humilde biblioteca escolar de 100 volúmenes. En una fecha en la que ese colegio todavía no se llamaba “Miguel de Cervantes”, sino "Escuela Maternal y Graduada de Párvulos n° 1", cuando el lugar donde esta última se encontraba ubicada tampoco se llamaba, como ahora, "Plaza del Arenal", sino "Plaza Reyes Católicos" y cuando su directora no se llamaba, como ahora, Cristina Delgado sino Luisa Regife Silva. 

El contexto histórico: “socializar la lectura”, objetivo cultural de la II República

La llegada de la Segunda República en 1931 supuso la puesta marcha de un ambicioso plan para el fomento de la lectura que descansaba fundamentalmente en un proyecto de creación y organización de nuevas bibliotecas públicas y de mejora de las existentes. Dos fueron principalmente las instituciones a las que el primer gobierno republicano encargó el desarrollo de ese ambicioso plan, el Patronato de Misiones Pedagógicas y la Junta de Intercambio y Adquisición de Libros. La primera de ellas se encargó, sobre todo, de dotar de bibliotecas a las escuelas de educación primaria de los pequeños núcleos de población rural, mientras que el segundo de esos organismos lo hacía en los municipios de mayor población. 

  • El libro 'Historia de la tierra'.
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Apenas unos días después de la publicación del Decreto de 29-5-1931 que creaba el Patronato de Misiones Pedagógicas, un nuevo Decreto de 7-8-1931 ordenaba el establecimiento de bibliotecas en todas las escuelas nacionales. Porque como declaraba el ministro de Instrucción Pública Marcelino Domingo, “no basta construir escuelas para que se cumpla plenamente el desenvolvimiento cultural que España necesita (…) urge difundir el libro de lo que carece casi en absoluto es de bibliotecas, de pequeñas bibliotecas rurales que despierten, viéndolas, el amor y el afán del libro…” Al Patronato de Misiones Pedagógicas se le encomendó la tarea de desarrollar este mandato, encargándose tanto de la selección de los libros que luego se enviarían a las escuelas como de su distribución entre los maestros y maestras que los pidieran y dispusieran en sus escuelas de unas mínimas condiciones para albergar estas pequeñas bibliotecas escolares. 

Aunque estos lotes eran enviados por el Patronato a las escuelas, estos no tenían la consideración de bibliotecas exclusivamente escolares sino que funcionaban como una biblioteca pública abierta además al aprovechamiento  de todos los vecinos de los barrios donde estas se ubicaban, incluyendo para ello un servicio de préstamos. Los maestros y maestras eran los encargados del catálogo y del control de entradas y salidas de los libros prestados. A la escuela que la pidiera se mandaba una biblioteca compuesta por unos 100 volúmenes que venían acompañados de papel para forrarlos, señaladores de páginas, instrucciones para su cuidado y talonarios de préstamos. No todas las escuelas recibían el mismo lote de libros, aunque todos ellos contenían títulos comunes. Así, hemos podido comprobar que en las bibliotecas que el Patronato entregó a 11 de las escuelas nacionales de Jerez entre 1933 y 1934 algunos de los títulos se repetían hasta en 6 de los colegios que las recibieron.

Estos lotes de libros se organizaban en dos grandes grupos: por un lado, libros de lectura para los niños y niñas, entre ellos cuentos, libros de aventuras o adaptaciones de obras literarias, tanto nacional como extranjera, y por otro, un grupo de obras destinadas a adultos que incluían obras literarias nacionales y de la literatura universal, biografías y obras prácticas sobre agricultura y otros oficios, diccionarios, etc. Entre los libros para adultos siempre se incluían algunos ejemplares sobre pedagogía y educación pensados para la formación de los maestros y maestras. Estas modestas bibliotecas podían llegar a las escuelas por dos vías: solicitándose una a través de Consejo Escolar de la localidad, previo informe de la inspección educativa o, como en otros casos, los menos, a través de “los misioneros” del Patronato que la dejaban en los pueblos que visitaban. 

Una vez contextualizado históricamente el origen y el sentido de la llegada, en 1933, a dicha escuela “Maternal” de esos ocho ejemplares que serán objeto de donación a la Biblioteca Municipal, a continuación pasamos a recordar, muy brevemente, su historia y vicisitudes al lado del resto de sus hermanos de colección.

  • Portada de 'Antología de prosistas castellanos'.
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La escuela Maternal recibe una de las bibliotecas enviadas a colegios de Jerez por el Patronato de Misiones Pedagógicas

Entre finales de noviembre de 1933  y principios de 1934 once de las escuelas nacionales de Jerez empezaron a recibir esos lotes de 100 libros que componían estas pequeñas bibliotecas escolares del Patronato. Este hecho resulta un tanto anómalo y requiere de una explicación porque Jerez no era un pequeño núcleo rural y por tanto, a priori, sus escuelas no eran candidatas a recibir esas colecciones de libros. En esa época Jerez era ya una ciudad de casi 80.000 habitantes con una oferta cultural y bibliotecaria similar a la de otros núcleos urbanos con sus mismas características. En 1933, por ejemplo, la ciudad gozaba de una importante biblioteca pública municipal desde hacía ya 60 años.

Por eso es necesario y de justicia reconocer que si esto fue posible, se debió al decisivo empeño puesto en ello por el maestro-inspector socialista Teófilo Azabal Molina, un maestro trabajador e innovador comprometido con los cambios que la II República venía introduciendo en el campo de la educación y de la cultura, un buen maestro que fue fusilado en agosto 1936 a instancia de los numerosos enemigos que la escuela pública tenía en Jerez. Este maestro-inspector había animado vehementemente a los maestros y maestras de su zona de inspección a que solicitaran al Patronato de Misiones Pedagógicas una de estas bibliotecas. De esta manera estas once escuelas de Jerez agraciadas con las citadas bibliotecas se convirtieron en las únicas de la ciudad, incluidos los numerosos colegios privados y de carácter religiosos que entonces había en Jerez, que  hablando con propiedad contaron en sus  aulas con una biblioteca escolar que mereciera tal nombre, 

Una de esas 11 escuelas dotadas con uno de esos lotes de 100 libros fue la entonces conocida como “Escuela Maternal y Graduada de Párvulos nº 1” ubicada en 1933, como se ha dicho ya, en la Plaza Reyes Católicos, hoy Plaza del Arenal. Desde 1920 esta escuela  había ocupado la planta alta de un edificio compartido también con el Gobierno Militar de la ciudad y que en la actualidad acoge al “CEIP Miguel de Cervantes”. La citada escuela “Maternal” y Graduada de Párvulos” estuvo dirigida por la maestra Luisa Regife Silva hasta la fecha de su jubilación, en 1943, al cumplir los 70 años de edad, aunque en la práctica siguió dirigiéndola como directora honoraria hasta el año 1952 en que renunció a la dirección definitivamente.  

La breve y azarosa vida de estas bibliotecas escolares del Patronato de Misiones Pedagógicas

Poco tiempo, apenas dos años y medio, fue el tiempo que los niños y niñas de esas escuelas jerezanas y los vecinos de los barrios donde estaban enclavadas pudieron disfrutar de los beneficios y el placer de la lectura de los libros que integraban estas sencillas bibliotecas. Recién comenzada la guerra civil, la proximidad del inicio del nuevo curso escolar 1936-37 movió a la Junta de Defensa Nacional a legislar con rapidez para evitar que esas pequeñas bibliotecas mandadas a la escuelas de Jerez y de toda España por el Patronato aún permaneciesen en sus aulas cuando se produjese la vuelta de los alumnos sin haber sido sometidas antes a un riguroso expurgo y depuración de sus fondos. 

Para evitar tal eventualidad el boletín oficial de la Junta de Defensa de 8-9-1936 publicaba la Orden de 4-9-1936 con el objetivo de apartar del sistema educativo toda huella o rastro que recordara la obra bibliotecaria de la Segunda República, es decir, con el objetivo de desterrar del mismo todo aquello que hubiera tenido que ver con aspectos tales como el laicismo, la escuela única, la Institución Libre de Enseñanza, una pedagogía innovadora o cualquier rastro de pensamiento republicano. 

Esta orden supuso en todo el territorio bajo dominio de los militares sublevados el comienzo de una campaña metódica y sistemática de depuración, incautación o destrucción de los libros existentes en las bibliotecas escolares y ambulantes enviadas años atrás por el Patronato de Misiones Pedagógicas. La citada disposición consideraba un caso de “salud pública” hacerlas desaparecer  “para que no queden ni vestigios de las mismas”. Se ordenaba en ella que sin pérdida de tiempo se procediera a “la incautación y destrucción de cuantas obras de matiz socialista se hallen en la bibliotecas ambulantes y escuelas” y de todas aquellas tachadas de “pornográficas”, “disolventes” o de “moralidad dudosa”. En definitiva, de cualquier material escolar impreso que fuera contra los principios ideológicos o religiosos del nuevo régimen y de los sectores sociales que lo habían respaldado y apoyado.

En Jerez los ecos de la citada orden se notaron pronto. A finales de octubre de 1936 el alcalde Bernabé Rico Cortés nombraba a uno de los maestros de la ciudad, Zacarías Sanz Jadraque, para que como delegado suyo visitara todas las escuelas de la ciudad con la misión de revisar todas aquellas obras existentes en sus bibliotecas que hubieran tenido entrada durante los cinco últimos años e “incautarse de todas aquellas que no sean perfectamente morales o no reúnan las condiciones adecuadas para el fin a que están destinadas…”.

  • 'Comedias', libro de José Rojas Zorrilla.
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En realidad, los únicos libros que durante los últimos cinco últimos años, es decir, desde 1931, habían tenido entrada en los colegios de Jerez no eran otros que los enviados por el Patronato de Misiones Pedagógicas republicano y ello muestra que el objetivo último de esta disposición legislativa no era otro que el control y la depuración de los enviados por este a las escuelas. Esta primera depuración llevada a cabo entre finales de octubre y mediados de diciembre de 1936 concluyó con la retirada e incautación provisional de 239 ejemplares correspondientes a 8 de las 11 escuelas de las que tenemos información. 

Después de ser retirados de ellas, estos libros fueron entregados al bibliotecario municipal, Manuel Esteve Guerrero, sin indicación alguna por parte de nadie acerca de qué había que hacer con ellos. Hasta que a principios de enero de 1937 al preguntar este último al presidente de la Comisión Municipal de Instrucción Pública, Ángel Rodríguez Pascual, si esas obras retiradas de las escuelas y depositadas en la Biblioteca Municipal pasaban a ser de la propiedad de ella, como ya antes se había hecho con otros libros incautados, se decide realizar una nueva depuración de las 239 obras retiradas. Como consecuencia de este nuevo cribado, se devolvieron a esas 8 escuelas unos 70-71 volúmenes cuya lectura, a juicio de Manuel Esteve, no ofrecían “peligro para la moral y reservándose las restantes en calidad de depósito, al igual que se ha hecho con aquellas otras procedentes de librerías, etc.”

Al mismo tiempo, el bibliotecario municipal procedía a incautarse definitivamente de 167 de esos 239 ejemplares que, también a juicio del bibliotecario municipal, resultaban “peligrosos” para las ideas defendidas por el nuevo régimen. Estos libros incautados quedaron en la Biblioteca Municipal como propios, fuera del alcance de los lectores, constituyendo una especie de sección de libros prohibidos o de acceso restringido para los lectores.

¿Qué ocurrió con los libros del Patronato enviados a la escuela Maternal en 1933?

En esa primera depuración de los últimos meses de 1936 fueron retirados de la escuela “Maternal” e incautados provisionalmente 21 títulos y 23 volumenes, los cuales, como ocurrió con las obras retiradas en las demás escuelas, también quedaron depositadas en la Biblioteca Municipal. Estos eran sus títulos:

1. La cabaña del tío Tom (Harriet Beecher Stower);  2. Vida de Livingstone (A. Ruiz y Pablo);  3. Platero y yo (Juan Ramón Jiménez); 4. Obras completas (W. Shakespeare, Colección Cásicos Ingleses, prólogo de V. Hugo, ignorándose el tomo); 5. La pata de la raposa (R. Pérez de Ayala); 6. Yack, (Alphonse Daudet); 7. Ideario de Costa (Recopilación de J. García Mercadal); 8. Lecturas históricas. Historia anecdótica del trabajo (Albert Thomas. Adaptación de Rodolfo LLopis); 9. Comedias (F. de Rojas Zorrilla); 10. Sófocles (Colección Clásicos Griegos, 2 tomos); 11. La defensa de los trabajadores y la jornada de ocho horas (K. Kautsky); 12. Las escuelas nuevas inglesas (Margarita Comas); 13. Las escuelas nuevas francesas y belgas (Antonio Ballesteros); 14. Papá Goriot (H. Balzac); 15. Las cuitas de Werther (J.W. Goethe); 16. Espectros (Henrik Ibsen); 17. Carmen (Prosper Merimée); 18. El diablo mundo (José de Espronceda); 19. Zumalacárregui (B. Pérez Galdós, Episodios Nacionales); 20. La Odisea (Homero, 2 tomos); 21. Sachka Yegulev (Leónidas Andreiev)

Este primer cribado fue tan riguroso que incluso llegaron a retirarse obras como “Platero y yo” (Juan R. Jiménez),  la biografía “Vida de Livingstone” (A. Ruiz y Pablo), “La cabaña del tío Tom” (Harriet Beecher Stower), “Comedias” (F. de Rojas Zorilla) o “La Odisea” (Homero). Aunque como ocurrió en muchos lugares, hechos como este se debieron más al desconocimiento de la bibliografía y del mundo del libro de los encargados de dichas incautaciones que a un exceso de celo de los mismos. 

De esos 23 volúmenes retirados, seis de ellos fueron devueltos de nuevo a la “Maternal” y los 17 restantes fueron incautados por el director de la Biblioteca Municipal Manuel Esteve Guerrero y pasaron a engrosar sus fondos. Estos números indican que una vez finalizado todo ese proceso de depuración de la biblioteca escolar de este centro educativo a principios de 1937, en sus estanterías quedaron aún 83 volúmenes de los 100 que componían la colección recibida.

  • 'La vida de los insectos', de Jean Henri Fabre.
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Los ocho “resistentes” de la Maternal

En junio de 2024 un amigo, Paco Cuevas, me comunicaba que había estado en el colegio “Miguel de Cervantes” y había visitado su biblioteca, comprobando que entre sus libros se encontraba uno de los mandados a la “Maternal” por el Patronato de Misiones Pedagógicas. Paco había podido identificarlo como tal porque esta institución siempre estampaba su sello en una de las primeras páginas de cada ejemplar. Efectivamente, se trataba del libro “La historia de la tierra", del  profesor de instituto Juan Dantín Cereceda, editado por Espasa Calpe en 1931. El paso siguiente, claro está, debía ser comprobar si después de casi 90 años, además del citado volumen, habría podido “sobrevivir” algún título más de aquellos 83 que como hemos dicho habían quedado en “La Maternal” tras su depuración final en 1937. 

Gracias también a la ayuda y al interés en el asunto del compañero y amigo Juan Manuel López Jesús que había sido profesor en el CEIP “Miguel de Cervantes” pudimos contactar con su directora para explicarle la importancia de ese hallazgo y solicitarle que nos permitiera visitar la biblioteca del centro a fin de asegurarnos de la posible existencia de otros libros. Los dos nos llevamos una sorpresa bastante grata pues descubrimos que después de tanto tiempo se habían conservado otros 7 ejemplares más de aquella biblioteca que un lejano día de noviembre de 1933 fueron entregados a la antigua “Maternal”.  Los títulos de esos 8 “resistentes”  encontrados son los siguientes:

1. Tragedias: Sófocles (Serie Cásicos Griegos. Solo el tomo 2º, versión española de José Velasco García. Incluye las obras Filoctetes, Ayax, Electra), Editorial Prometeo, Valencia.

2. Historia de la Tierra: Dantín Cereceda, Juan (Profesor del Instituto de San Isidro de Madrid y Consejero de Instrucción Pública, Serie Libros de la Naturaleza),  Editorial Espasa-Calpe, S.A., Bilbao, 1931.

3. El método Dadant en Apicultura:  Dadant, Carlos (Traducido del inglés por Martínez Amador, Emilio M.), Editor Gustavo Gili, Barcelona, 1928.

4. Antología de prosistas castellanos: Menéndez Pidal, Ramón. (Colección Segunda Enseñanza), Imprenta de la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, Madrid, 1899.

5. Teatro: Benavente, Jacinto (Tomo 17º. (Incluye las obras Señora ama, El marido de su viuda y La fuerza bruta), Librería y Casa Editorial Hernando S. A., Madrid, 1926.

6. Comedias: Rojas Zorrilla, José  (Colección Clásicos Españoles. Incluye las obras Entre bobos anda el juego, Lo que son mujeres y Don Diego de noche), Editorial Prometeo, Valencia.

7. La vida de los insectos: Fabre, Jean Henri (Tozos escogidos de los “souvenirs entomologiques.” Traducido del francés por Felipe Villaverde), Editorial Calpe, Madrid, 1920.

8. Espectros: Ibsen, Henrik. Editorial C.I.A.P. (Colección Las cien mejores obras de la Literatura Universal), Madrid, s.a.

El hallazgo e identificación de estos 8 ejemplares significa que desde enero de 1937 hasta 2024, por causas que desconocemos, pero que podemos imaginar, habían “desaparecido” 75 libros de los 83 que habían quedado en la “Maternal” después los dos procesos de depuración e incautación sufridos por dicha biblioteca escolar. Había que evitar a toda costa que estos 8 “resistentes” siguieran el mismo camino que el resto de sus desgraciados hermanos. Puesto en contacto con el Jefe de la Unidad de la Red de Bibliotecas, Natalio Benítez Ragel, este mostró su disposición a recibir esos 8 libros si desde el centro “Miguel de Cervantes” se aceptaba donarlos a la Biblioteca Municipal. Finalmente, hace unos meses mantuvimos una reunión el citado jefe de unidad, el compañero Juan Manuel López Jesús y quien esto escribe con la directora del “Cervantes”, Cristina Delgado. De este encuentro salió el compromiso y la disposición de esta para donar esos 8 libros a la Biblioteca Municipal. Como se dijo ya al principio, la celebración del acto formal de su donación está prevista para los próximos días. 

Estamos convencidos y sabemos que estos ocho “resistentes” de la Maternal no se habrán de sentir solos en su nuevo destino. Aquí, en la Biblioteca Municipal de nuestra ciudad acompañarán, después de casi un siglo, a otros 31 compañeros también recientemente identificados y localizados procedentes de las bibliotecas enviadas a otras escuelas de la ciudad que fueron incautados y depositados en ella en 1937.

Mereció la pena.

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