Lola Cabrillana, maestra, gitana y escritora: "El racismo está aumentando; noto más agresividad"

La autora publica la novela 'Voces color canela', en la que narra historias de personas que sufren racismo y son víctimas de los prejuicios por su color de piel. "Tristemente, está basada en hechos reales", dice

Lola Cabrillana, con su libro 'Voces color canela'.
Lola Cabrillana, con su libro 'Voces color canela'.

Lola Cabrillana no se llama así realmente, pero es el nombre que adoptó en redes sociales para expresarse "con libertad". "Escritora, maestra y gitana", se define en su bio de Twitter, donde habla de educación, de lo que supone ser calé y de todo lo que se le ocurre. Desde hace unos meses, también de su faceta como escritora. Voces color canela es el título de su primera obra, donde habla de que "el color de la piel puede condicionarte la vida". Una novela con historias de personajes que "luchan", que "gritan para que se les oiga" después de ser "humillados".

"El libro estaba pensado hace mucho tiempo. Está hecho con retazos de toda mi vida, sólo faltaba plasmarlo en papel", cuenta Lola Cabrillana cuando atiende a lavozdelsur.es. "Es biográfico", aclara, "está compuesto por trocitos de historias y de personas distintas, aunque todo mezclado". "Tristemente, está basado en hechos reales", aclara, porque muestra que, en pleno siglo XXI, siguen existiendo muchos prejuicios. Y mucho racismo. En este 8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano, reivindica su raza, visibiizando "cómo afectan los prejuicios a estas personas. Y cómo los superan". 

¿De dónde le viene la pasión por escribir?

Durante más de 15 años fui cuentacuentos. Escribía y contaba cuentos por todo el mundo. Muchos de los cuentos que contaba los escribía yo misma. El primero que hice fue con 7 años. Mi padre lo tiene guardado todavía, por cierto. Siempre tuve mucha imaginación desde pequeña, pero nunca me había atrevido a publicar. Lo veía como muy lejano, muy difícil. 

"Diariamente recibo correos y mensajes metiéndose con mi raza. Por privado no hay un día que no me haya insultado alguien"

¿No es un poco triste tener que escribir sobre el odio al diferente en pleno siglo XXI?

Claro que es triste, pero pasa mucho más de lo que te imaginas. Además, está aumentando ese racismo de unos años para acá, aunque parezca mentira. Yo tengo la piel clara y no se me nota tanto que soy gitana, pero con mi hermana lo percibo. También en redes sociales es muy fácil volcar tu odio. Diariamente recibo correos y mensajes de gente que se mete con mi raza. Por privado no hay un día que no me haya insultado alguien.

Todo amparado en el anonimato de las redes...

Normalmente son cuentas que se abren ese mismo día. Recibo muchos ataques hacia mi persona. Hace poco me dijeron que iban a ponerme pocas estrellas en la valoración de mi libro para hundirme. Eso me indignó. Por eso compartí el mensaje, para que lo votara quien lo hubiera comprado y aún no había votado. No entiendo por qué tienen que ir a machacar. 

¿Ha sentido que tiene un techo de cristal por el hecho ser mujer gitana?

La verdad es que no. Cuando estudiaba tuve la suerte de tener un curso muy agradable. Era un curso muy diverso y todo el mundo se respetó. Fue todo muy natural. Ahora que trabajo con población gitana, me preocupa que cada vez hay más abandono escolar. Los niños no llegan a terminar ni la Primaria en muchos casos. Algo está pasando para que se vayan antes. No sabes lo que nos entra como maestra cuando una niña con 15 años nos dice que no ha podido.

Lola Cabrillana.
Lola Cabrillana, con su novela. 

¿Por qué cree que pasa eso?

En mi segundo libro —en el que estoy trabajando— doy una posible explicación. Salir del círculo es muy difícil. Yo trabajo en barrios complicados, donde no tienes apenas recursos y se repiten muchos patrones porque no encuentras otra salida. Siempre pongo el ejemplo de una chica que fue a una entrevista para trabajar en un supermercado y cuando vieron que era gitana le dijeron que no la contrataban porque iba a ir su primo a llevarse cosas... Luchar contra eso es complicado. No hay recursos para que esos niños salgan del barrio y se encuentren con otro mundo diferente. Muchas veces falta que la familia le dé a la formación la importancia que tiene.

Y la lucha contra los prejuicios...

Es dificil romper eso. Es un hándicap para encontrar trabajo o vivienda. Cuando vas a alquilar un piso y ven que eres de familia gitana tienes el no asegurado. Yo he tenido que ir con mis primos o con alumnos para que les alquilen algo. La gente necesita a alguien a quien no se le note tanto.

¿Por eso no revela su verdadera identidad en redes sociales?

Yo tengo sangre gitana, no soy gitana pura, y manifiesto mi opinión sobre algunos temas que parecen tabúes. Cuando opino sobre el pañuelo no te quiero contar... Las mujeres gitanas tenemos mucho que evolucionar todavía y crecer. Admitir la crítica.

"Cuando estamos alejados del problema pensamos que no es para tanto, pero pasa mucho más de lo que parece"

¿Le ha perjudicado el hecho de ser gitana en algún aspecto de su vida?

A mí nunca. Me afecta porque lo vivo al lado mía. Un día iba con una amiga y mi prima, y dos chicos les escupieron en la cara sólo por el hecho de ser gitanas. Otro día iba por la playa con mi familia y mi hermano me abrió la mochila para coger una botella de agua, pues la gente se levantó a decirme que me estaban robando...

¿Cree que los medios de comunicación de este país son antigitanos?

A día de hoy sigue llamando la atención poner gitano en un titular. Muchos periodistas siguen repitiendo ese patrón. Es digno de analizar por qué pasa. También hay una sociedad detrás que te reclama ese titular. 

¿España es racista con los gitanos?

Sí, con los gitanos, con los negros... Con todo lo que sea migrante y pobre es muy racista. Cada vez va a peor. El odio es manifiesto. Ahora veo más agresividad, sobre todo en las redes. Te pongo un ejemplo. En la urbanización en la que vivimos alquilaron la casa de al lado una pareja gitana. Su familia fue a verlos, pues no quedó ningún vecino por llamar al administrador y decir que se habían metido gitanos. Cuando estamos alejados del problema pensamos que no es para tanto, pero pasa mucho más de lo que parece. Métete en un autobús y que se te ponga una gitana al lado, a ver si vas igual de cómodo que si se te pone una noruega... El objetivo de mi libro es mostrar cómo se sienten las personas que sufren estos prejuicios, ya que de eso no había nada escrito. 

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