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Últimamente somos víctimas de una palabra que se ha puesto de moda: intensidad. Ahora todo en la vida es intenso o poco intenso. Parece que no existe otro término para medir la existencia. ¡Vaya adjetivo para definir esta estación de paso! Leyendo Rayuela o no, al día hay que saber ponerle pausa. Es utilísimo enfriar sus menesteres. Todos estamos hechos de freno e intensidad. Cierto pragmatismo es indispensable para pasar los días con sus noches. Para sobrevivir a tanto vértigo es esencial pausar las cosas. Hemos glorificado tanto la intensidad que estamos perdiendo de vista el valor del reposo.  Dicho esto, a continuación, paso a invitaros a leer.

Recientemente se le ha concedido el egregio galardón de las letras, el Premio Nacional de Poesía al poeta, ensayista y traductor Luis Alberto de Cuenca por su poemario Cuaderno de vacaciones (Visor, colección Palabra de honor). Salvo al Premio Cervantes no se puede aspirar a más.

El jurado ha considerado que la obra "constituye una de las aportaciones poéticas de mayor motivación existencial y simbólica en la historia de la lírica reciente en España. La excelencia de su estilo, unida a la voz de la autenticidad en el espacio literario, convierten los poemas de este libro en una progresión cuya fuerza emocional roza lo sublime, logrando una poética que vincula mitos y orígenes, conocimiento y escritura, devenir vital e imaginario, junto a las fuentes creativas que dan cauce a la modernidad". A tal caballero, tal honor. Luis Alberto de Cuenca no es únicamente el poeta español más vendido, junto a Luis García Montero, si no el más respetado y talentoso de cuantos hoy publican.

En una reciente entrevista con el también poeta y periodista Antonio Lucas relataba así la génesis, y posterior compilación, del poemario Cuaderno de vacaciones: "Reuní en el volumen los poemas escritos entre 2009 y hasta 2012. Con esa conciencia lúdica que mueve buena parte de mi poesía, sin olvidar el arañazo dramático de toda vida. Este libro nace del disfrute de escribir, del afán de comunicar. Hace referencia a esos cuadernos de vacaciones que nos torturaban cuando estudiantes, pero también desde el desengaño del adulto. Y todo bajo el marco de un título feliz".

No obstante, el poeta admite que, sin perder el humor y la ironía, su célebre línea clara se está volviendo oscura.  Y, tal vez, sea ésta la principal novedad en su poética. En Cuadernos de vacaciones asistimos al mismo ritual de siempre pero con luz crepuscular. No es que thánatos gane al eros, es que el invierno se acerca y el poeta no es ajeno.

Para el recién novicio en la obra luisalbertiana recomiendo Los mundos y los días (Visor), su antología poética, y Su nombre era el de todas las mujeres, disco de Loquillo que musicaliza sus poemas.

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