seran_ceniza_pedro_sevilla_08
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La trayectoria poética y humana de Pedro Sevilla no deja lugar a dudas: es uno de los escritores más apreciados de nuestro entorno. Gracias a la labor editorial de José Mateos, con su colección de poesía DKV, Libros Canto y Cuento, podemos disfrutar de las nuevas creaciones de nuestro gran poeta arcense. La sencillez y profundidad de sus versos seducen al lector. Josefa Parra reconoció públicamente algo que todos compartimos: su “envidia insana y horrorosa…” por los poemas dedicados a Josefa Sánchez, su mujer, y por la escritura, por su buen hacer con las palabras: “¿Para qué escribir? Como lo ha dicho Pedro no lo puede decir nadie ya… Escribe en el límite de la emoción...”

Antonio Apresa, también poeta, acompañó a Pedro en la presentación de su último poemario, Serán ceniza, como merece, con sensibilidad e inteligencia. El acto tuvo lugar en la sede de la Fundación Caballero Bonald. Pedro, nos dijo el presentador, regresa de la mano del otoño con una ofrenda de versos desprendida, luminosa y nostálgica. Fiel a sus raíces… Poemas que se nutren de acogedoras y radiantes azoteas, de burritos y personajes literarios inmortales, del niño pródigo que siempre llama en el aldabón de la memoria, de versos que salvan a los muertos de la muerte. Poemas en los que cobijarnos cuando avance el otoño, para huir de la intemperie y la indiferencia cotidiana… Manos que mullen, reaniman y perfuman la tierra que lo nutre, en la que a cada instante florece el nombre de una mujer, Josefa.

Serán ceniza habla de nuestra condición fungible, pero también del sentido que al final tiene todo, un sentido que proviene del amor. El amor es lo único que nos salva de esa muerte ineludible. Somos seres finitos. Ante el horizonte de la muerte, de la nada, o de la incertidumbre, los versos de Pedro Sevilla nos recuerdan que no todo fue en vano, que tras el fluir del tiempo hay un poso de sentido que nos libera. Son poemas que siembran palabras, poemas que describen ese inestable equilibrio que afecta a todo lo humano. Pensar poéticamente el tiempo implica cargar con la angustia de la duda y con la alegría de haber vivido, de haber amado.

HONDO MISTERIO

ASÓMATE, Josefa, esto es la muerte:

un recinto de cal y geometría,

un nombre entre dos fechas,

y dentro, tras la piedra sellada y unas flores,

un misterio tan hondo

que ni este amor siquiera

puede desentrañar.

Pedro Sevilla ha escrito ya varios libros de poemas, novelas y memorias. En la Editorial Renacimiento publicó la antología poética Todo es para siempre, llevada a cabo por Enrique García-Márquez, donde es posible leer poemas de sus anteriores libros Septiembre negro, La luz con el tiempo dentro y Tierra leve. Su libro de memorias La fuente y la muerte reconstruye su vida, sus emociones, ideas y experiencias sin abandonar ese tono poético tan entrañable y bello de todos sus escritos. Y en las novelas, si hace falta, se adentra en el núcleo más oscuro y terrible del ser humano, siempre desde lo vivido en primera persona.

Mientras la sala de la Fundación se llenaba de gente, Pedro Sevilla nos respondió amablemente a varias preguntas:

¿De qué habla este libro?

Serán ceniza habla del paso del tiempo, de la fugacidad de la vida, de que nuestro destino es un destino evidentemente de ceniza, pero si seguimos con el verso quevediano, podremos darnos cuenta de que serán ceniza, mas tendrán sentido./Polvo serán, mas polvo enamorado. El libro, a pesar de su título, es un canto a la vida, un canto al amor, un canto a ese fondo de sentido que tiene la vida a pesar del dolor y a pesar de todo.

¿Cómo surgió el libro? ¿Cómo brota la primera idea?

No tengo una idea preconcebida del libro, sino que los poemas van saliendo y llega un momento en que se los doy al poeta José Mateos, que es mi maestro, y él me dice “aquí hay un libro si quitamos un montón de hojarasca, un libro bueno” y ése es el libro que ofrecemos hoy a los lectores.

"Soy muy machadiano, de Antonio, también de Manuel, Gil de Biedma, pero de los nuevos me quedo con José Mateos"

¿Y cómo logra esa sencillez tan profunda en su poesía?

Mi maestro Julio Mariscal decía que la poesía tenía que ser sencilla y emocionante, sin grandes alharacas. Todo lo que no le da al poema le quita, no hay nada que sea gratuito. Un poema es como un árbol, si lo desbrozamos y le quitamos las hojas viejas o las hojas que no nos dejan ver el bosque, nos encontraremos con el poema, que tiene que ser siempre la sencillez y el presupuesto mínimo para decir las grandes cosas.

Además de Julio Mariscal, ¿qué otros autores reconoce como importantes en su obra?

Soy muy machadiano, de Antonio, también de Manuel, Gil de Biedma, pero de los nuevos me quedo con José Mateos, que es un poeta que está escribiendo una obra inmensa, en silencio, desde su pueblo, Jerez. Me parece uno de los grandes poetas actuales en nuestra lengua.

¿Se considera usted un pensador utópico, en el sentido de querer transformar a la sociedad o las personas?

Cuando era adolescente yo fui un adolescente arrebatado y quería verso a verso cambiar la sociedad. Me veía recitando a grandes multitudes, pero luego, afortunadamente, me di cuenta de que la poesía es un diálogo a media voz, donde el autor se dirige a un lector desconocido, incluso a un lector futuro, como decía Luis Cernuda, pero le habla a media voz porque las grandes verdades se dicen a media voz. En los grandes discursos las palabras se prostituyen y no dicen lo que dicen sino lo que se quiere que digan, mientras que en la media voz, en la confidencia, las palabras se cargan de su sentido primigenio y hablan directamente al corazón.

Por eso ha dado tanta importancia a la divulgación de la poesía en la enseñanza…

El trato frecuente con la poesía produce primero seres sensibles y luego ciudadanos avisados, ciudadanos que tienen una militancia contra la maldad, contra la injusticia y contra todos los vicios sociales.

Hay tres ciudades en su trayectoria, Arcos y el grupo Calima, Jerez y José Mateos, Sevilla y la Editorial Renacimiento…

A la Editorial Renacimiento le tengo un agradecimiento inmenso porque ellos siempre han acogido mi obra y la han publicado. En esta ocasión, el poeta José Mateos vio estos versos y se los di para la colección que está editando. Jerez, evidentemente, por José Mateos y otros poetas de aquí. Y Arcos porque es mi pueblo y es donde nací a la vida y a la poesía, al amor…

¿Sigue teniendo Arcos esa vitalidad poética?

Sí, Arcos cuenta con una serie de poetas muy importantes y creo que esa vitalidad se mantiene en el tiempo y ojalá tenga un futuro.

¿Cómo ve la industria editorial, de la poesía?

Ahora mismo, con esta crisis, que además de un montón de cosas es también una crisis económica, se ha resentido el mercado editorial. Las subvenciones de los estamentos públicos han bajado y eso repercute lógicamente en una falta de publicaciones y en una falta de divulgación y en una falta de diversificación de la poesía y de la literatura en general.

¿Y la política cultural de nuestras ciudades ha empeorado?

También se ha dejado notar. Cuando las cosas vienen mal dadas, la cultura es la que se resiente más. Parece que se atiende a otros factores de la sociedad. En Arcos la cultura subsiste en buena medida gracias a la buena voluntad de pintores, poetas, escritores que de forma altruista colaboran con el Ayuntamiento, con las administraciones, para que la cosa funcione.

¿Qué proyectos literarios tiene ahora?

No lo sé. Ahora estoy leyendo mucho. Aunque en este libro aparezcan veintitantos poemas, es un trabajo de muchos años, donde he escrito mucho y he guardado mucho. Los poemas a veces salen y a veces no salen y no sabemos por qué, pero implica un trabajo fuerte y largo.

 

AÚN HAY SOL EN LAS BARDAS

TRAS un cruel verano de agujas y de fiebre,

preso en la estrecha cárcel del dolor,

huyendo de la muerte entre sábanas blancas,

y ángeles blancos, y anestesias blancas,

 

qué bello es regresar

cuando inicia septiembre su colección de oros,

y emocionarse con las cosas que juntas son la vida:

 

el grávido planeta de un tomate que huele

a huerta fresca y tiempo;

el fulgor de este sol que aún nos hiere

o la cebolla que alguien

está friendo ahora en la cocina

y cruje perfumando de honradez nuestra casa.

 

Y bello, sobre todo, emocionarse con tus manos,

únicos pájaros

que he podido mirar este verano

y que ahora me enjugan

estas felices lágrimas del rostro. 

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