Julián Ochoa, el fotógrafo isleño que lleva recaudados más de 6.000 euros para la vacuna contra el Covid-19

Ha puesto a la venta una imagen tomada en la India en 2004 y todos los fondos irán destinados al CSIC: "La fotografía analógica es reflexión"

Julián Ochoa, con las obras vendidas.
Julián Ochoa, con las obras vendidas.

Era el año 2004. La primera vez que el fotógrafo de San Fernando Julián Ochoa acudía a la India. Un niño pequeño posó para su padre junto a una gran roca, para una instantánea. De aquella foto, difícil saber. De la que hizo Ochoa, sí. Porque ese niño, junto a esa piedra inquietante, es una imagen que puede ayudar a encontrar la vacuna del coronavirus. La ciencia y el arte pueden parecen contrarias, pero nada de eso. Porque ambas tienen en común el amor por un oficio y lo mal pagado que, a menudo, está. Y en tiempos de pandemia, cuando la salud manda, aquella foto de Ochoa se ha puesto al servicio del CSIC, de la salud de todos.

"Ya van unas 200 fotos, a punto de llegar a los 6.000 euros", contaba el fotógrafo días atrás. Porque cada instantánea se está vendiendo a 30 euros, muy por debajo del precio habitual, e íntegramente los fondos van dedicados al CSIC, explica. La realidad de esta foto, como mucha de la obra artística de Ochoa, es que se realiza con medios analógicos. Fotos de toda la vida, revelados. "En mi trabajo, en mi estudio, que es lo que me trae los garbanzos a casa, uso cámaras digitales. Esa fotografía no se entiende sin el retoque, que no es manipulación, sino dar suavidad... Pero para mi obra personal me gusta la realidad, salir a la calle, sacar la cámara y hacer la foto tal y como está".

Ese trabajo artístico "permite más reflexión". El revelado da esa esencia, esa diferencia. Y las imágenes de la roca son, aunque de forma poco apreciable, todos diferentes. "Intentas igualar en el revelado, pero es imposible. Las reservas no son exactamente iguales, si las pones juntas, ves las diferencias de un tonito u otro. Es tan diferente como esos bolsos hechos a mano, con las mismas costuras, pero diferentes. No es que estén mal, es que son diferentes".

Las obras a la venta por 30 euros de Julián Ochoa, y cuyo importe irá al CSIC.

Ese tipo de cuestiones, a nivel artístico, genera mucho valor, en tanto que no es una fotocopiadora creando en serie. Una razón más para apoyar la causa. "Es un acto solidario. Yo puse esa foto a 30 euros pero se vendió más cara por última vez, a unos 250 euros a un tamaño similar. Entrego un certificado de autenticidad. Lo importante es que la gente entienda que esto es para ayudar. Esa foto, una vez que pase esto, no la voy a vender más".

Lo que sí espera son más fotos, más vida, la de después del confinamiento. Para eso, tendrá que retomar los viajes. "Los fotógrafos tentamos a la suerte, como con los toros. No sabes si al salir vienen dos cornadas. Yo trabajo con proyectos, y quiero seguir disfrutando, no es salir a la calle y venga. Tengo que tener una idea para conformar un trabajo. Ya voy con la idea preconcebida de lo que hay que hacer. Esto lo hago por pasión, por una llamita que me llama". Pronto espera retomar uno de "coches de reclamo en desguaces. Voy viajando, localizándolos, y si tengo que ir a algún lugar, me puedo desviar unos kilómetros". Siempre en analógico. Y si su trabajo puede acelerar ese tiempo de espera hasta la vuelta al mundo de siempre, el que Ochoa retrataba, mejor

Quien desee adquirir una de estas fotografías, puede hacerlo en esta página web.

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