'Salmonete': "Yo he ido a mi entierro"

El cantaor jerezano Joaquín Jiménez relanza su carrera tras años de ostracismo con 'Soltaron los cabos', un disco esencial como reivindicación de que, a sus 56 años, lo mejor para está por llegar. "Quiero trabajar con amor y transmitir", sostiene

Joaquín Jiménez 'Salmonete'
Joaquín Jiménez 'Salmonete'

¿Y si fuera esta vez? ¿Y si siempre hubiera una nueva oportunidad? ¿Y si a través del arte, a la manera proustiana, nos enfrentáramos a nosotros mismos para acabar saliendo de nuestra cáscara y ver lo que otros ven desde fuera? Viene acelerado, se ha retrasado por tener que esperar un relevo en el cuidado de su madre, ya octogenaria, y se disculpa: “Yo soy el más puntual y formal, yo quedo y estoy media hora antes”. El que habla, aturullado, secándose el sudor de la frente, es Joaquín Jiménez Domínguez, conocido en el cante como Salmonete, por sus pecas y el color rojizo de su pelo.

Al jerezano, de La Plazuela, que tuvo una bisabuela "muy negra" pero que "no tengo nada de gitano", lo dieron por muerto varias veces y busca, una vez más, redención. Resurrección. ¿Y si fuera ahora? Un joven comunicador audiovisual jerezano, Julián Azcutia, lo rescató del olvido ruin y cruel con un documental el año pasado, y su compañera fotógrafa de flamencos Claudia Ruiz ha hecho el resto con la imagen del trabajo discográfico que ahora ve la luz. Entre ellos, Josema Pelayo y su estudio La Bodega, clave para el resultado de esta operación de rescate a un baluarte del cante auténtico y más esencial. Los tres se empeñaron en relanzar a un cantaor llamado a abrir la puerta grande del cante y el resultado es Soltaron los cabos, un trabajo con diez cortes de combustión lenta, ásperos y tan clásicos que no pasan de moda.

Nos encontramos con Salmonete en La Moderna. Lleva tres discos en uno de los bolsillos de su chaqueta. Ha hecho propósito de enmienda y ya no canta en la calle, pese a la insistencia de Camilo, un tocaor ambulante de origen marsellés, pero jerezano de adopción, que se cuela en la entrevista. Sin haber hecho motivo, canta por toná y martinete en el cierre de su nuevo trabajo discográfico, el primero después de décadas fuera de juego. Una manera de decir sigo vivo. Una manera de enfrentarse a sí mismo y a sus fantasmas.

¿Cómo se encuentra?

Me encuentro con mucha salud, con muchas ganas de comerme el mundo en mi arte, y tirar para adelante, porque ya soy muy viejo. No es ya el cante, es la edad. Hay que apartarse de los vicios, del tabaquito, de que si me tengo que tomar ocho o diez copas, tomarme dos nada más… equis. ¿Entiendes? Apartarse un poquito de las cosas, que eso es lo que me dice la edad. Tengo 56 años y me siento joven, con fuerzas, pero ya la edad que tengo es para cuidarme. Quiero llegar donde me he merecido llegar y no he podido llegar por mi culpa, por mi gran culpa o por el destino, o por lo que sea.

¿Ha hecho una profunda reflexión interna después de tanto tiempo apartado?

He estado apartado desde hace muchos años, pero tengo un don que lo veo venir, que veo las cosas perfectas, como un sexto sentido, y hay gente en el pasado que intentaron llevarme y que trabajara, pero para ellos, no pensando en mí. Hace treinta años, Pulpón me puso un caché de 375.000 pesetas, como el de Camarón, que era un dineral en aquellos tiempos, pero no trabajaba y eso que había ganado premios. ¿Qué pasaba que no trabajaba? Había algo y eran esas personas, que no dejaban que saliera adelante, que no querían que trabajara.

Hace unos treinta años recibió tres premios en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba…

Me acuerdo que me salieron muchas cosas hasta en el extranjero, en Holanda. Y aquello fue como un boom, pero hubo a quien le interesó que no trabajara.

¿Conoció a Mairena?

Hombre, claro, no lo voy a conocer… En la presentación del disco que hice en Sevilla con Paco Cepero, me llamó al hotel y me dijo cantas como un viejo y eso que eres un hombrecito. Coincidimos porque fuimos a una emisora de radio en Sevilla y le gustaba yo, le encanté porque yo iba haciendo cantes que él iba a aprender al Volapié, con Agujetas el Viejo, el otro y el otro.

¿Cómo le llegó el cante?

Esto empezó natural. Iba por los bares y había unos discos que echabas un duro y sonaban fandangos, de Juan de la Vara, Bambino… Y a mí me gusta, lo llevaba en la sangre. Escuchaba todo y lo mismo hacía. Escucha esta soleá, me decían, y la hacía igual. Había cualidades y, era como un buen futbolista, que tenía buenos entrenadores que me decían lo que tenía que escuchar y por la banda que tenía que coger. Yo cantaba con mi padre por los tabancos, me explotaba, le daba igual, era analfabeto y para él eso era un orgullo. Pero los borrachos no me daban nada, y ahí empecé a beber un poquito de vino. Tendría 8 o 9 años, me montaba en la moto y me llevaba borracho por los tabancos.

Joaquín Jiménez 'Salmonete', en un momento de la entrevista. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

Una vida dura.

Pues fíjate. Yo he pagado de karma en mi casa…

¿Cree en el karma?

Eso son acciones de otras vidas, como un tubo sucio de cieno y a mí me están quitando el cieno y me lo están limpiando, y otros se están echando más cieno en el tubo.

¿Quiénes?

Los que me están haciendo daño, la vida imposible, lo que sea… me están quitando cieno y se lo echan ellos encima.

Y usted cree en eso…

¿Cómo? Como que lo estamos viendo aquí los dos, ahora mismo. Perfectamente. El karma, el karma, que las acciones tienen reacciones. Que el sol sale por allí y se esconde por aquí. Las causas hacen efecto y lo que siembras, recoges. Soy una persona muy espiritual y creo mucho en el ser superior. Es que lo veo…

"Yo soy un currante. He trabajado en el campo, en la construcción… Mi madre es de Bornos y mi padre de Jerez. Y salgo a ellos, que son trabajadores"

¿Cree en Dios?

El 100%. Como te estoy viendo a ti. Igual. Es que lo veo…. Lo veo. No se puede explicar con palabras.

¿Qué ha hecho más en estos años, aparte de cantar?

Yo soy un currante. He trabajado en el campo, en la construcción… Mi madre es de Bornos y mi padre de Jerez. Y salgo a ellos, que son trabajadores. Trabajamos donde sea.

¿Ha llegado a tener familia?

Tengo dos hijos, un nieto y una nieta. Mayorcitos, no tengo roce, no los veo. Vienen poco a verme. Cada casa es un mundo… ¿entiendes?

¿Se arrepiente de algo en este tiempo?

Hombre, claro. Me arrepiento de muchas cosas. Es normal. Lo que pasa que ya no se pueden arreglar, aunque te arrepientas. Si eres una persona que analizas qué has hecho en todo el día cuando te acuestas, y ves que hay cosas que no te han gustado, lo estudias e intentas aprender a no hacer cosas feas. Nosotros no robamos.

'Salmonete' posa, ante La Moderna, tras la entrevista. FOTO: JUAN CARLOS TORO

¿Duerme con la conciencia tranquila?

Tranquilísima, tranquilísima. El 100%. Hago mis oraciones por la noche, hablo con Dios con la mente…

Como dice la letra Hablo con Dios y le pido, ¿no? ¿Qué le pide?

Exactamente, exactamente. Le pido siempre para el tercer mundo, que no haya guerras, ni catástrofes, que no nos matemos por ná… el otro día se pelearon por el último disco que me quedaban, no veas la que se formó, tuve que hacer un fandango por medio de la calle para que no se pegaran… Ya hay botellas y de tó, no solo puñetazos… no puedo ver a dos personas pegarse.

¿Cuál es el principal mal del flamenco hoy en día?

¿Te lo digo fuerte y bien? ¿Te lo digo? La envidia que es muy mala. La envidia no sabe cómo matarte. Eso es lo más malo del mundo entero. Eso es horroroso. Lo más malo que hay. Y después de la envidia ya viene todo.

Como por ejemplo la falta de compañerismo, ¿no? ¿Se ha sentido solo en estos años?

A mí me dejó todo el mundo de lado. Alfredo (Benítez) fue el que me ayudó un poco, pero ya está. Estoy con mi conciencia tranquila y juez solo hay uno. Entro en cualquier lado y la gente puede estar tranquila dejando los bolsos al lado mía.

'Soltaron los cabos': "Llevo diez temas y de verdad lo digo, que no engaño, que el que sepa de cante, no sabe ni qué escuchar. Está perfecto"

Soltaron los cabos…

Le pusimos eso de nombre al disco por la cabal que hacía Antonio Mairena. Lo hago bien, bien, bien. Y la seguiriya de Manuel Torre, que la hace muy poca gente. Llevo diez temas y de verdad lo digo, que no engaño, que el que sepa de cante, no sabe ni qué escuchar. Está perfecto. La voz, el toque… Todo. No sabes ni qué escuchar. Y por derecho. He vendido ya más de 250 discos en dos semanas. Imagínate… como siga así va a tener que hacer Pelayo otras 3.000 copias….

¿Qué le inspira?

Emocionarme. Estudiar. Dejar los cuatro vicios que me quedan, que voy cada día mejor, y que lo que haga lo haga con amor. No trabajar, coger el sobre e irme. No, no, quiero trabajar con amor y transmitir, hacer a la gente y al público felices. Que todo el mundo se vaya contento después de oírme. Y una semana antes de eso, cuidándome al máximo. Y que la gente diga: pues está cuidándose. Yo creo que me merezco otra copa, ¿no? Ah, bueno no, espérate que tengo…

¿Ha escuchado a Rosalía?

No sé, Rosalía… pero cómo, ¿una mujer que es cantaora o algo? No la he escuchado a Rosalía. A mí me hablas, por ejemplo, de esos con los que yo he actuado cuando era un chaval. Me hablas de Camarón, Lebrijano, Fosforito, Menese, Chiquetete, Turronero, Juanito Villar… Todos, todos…. Ahora sale gente que canta muy bien, nueva, pero no la conozco, yo conozco a los que yo he trabajado con ellos.

¿Cuándo ha sido la última vez que ha llorado cantando?

¿Llorar cantando? He llorado, he llorado. Estaba Borrico en vida. Lo vi a él llorar. Le canté una soleá, que la hacía él a otra forma, que empezó a llorar en la peña Buena Gente y yo, viéndolo, terminándola, y me puse a llorar.

¿Ese es el duende?

Ves que le estás cantando a un monstruo de monstruos, y ves a ese hombre llorando, pues lloré yo. Te lo juro. Tío Gregorio El Borrico. Pero llorar….

"La gente cuando valora es cuando se mueren. Le ponen monumentos, cosas… ¿Has escuchado a ese hombre cantar por soleá, que te hace llorar y te pone los vellos de punta? Cada cantaor es un mundo"

Poca gente se acuerda en Jerez de Tío Gregorio, ¿no?

¿Pocas? Pero pocas… se tenían que acordar más. La gente cuando valora es cuando se mueren. Le ponen monumentos, cosas… ¿Has escuchado a ese hombre cantar por soleá, que te hace llorar y te pone los vellos de punta? Cada cantaor es un mundo. Te estoy hablando de los buenos, ¿eh?

Me dijo Agujetas que el flamenco es mentira.

Hace ocho o nueve años, y por eso he grabado el disco con letras populares, me encontré con Agujetas en un merca, en Chipiona, y de un grito dice: mira, y decían que te habías muerto. Mire a la mujer, la japonesa, y me dice con la cabeza: que sí, que te habías muerto. Y me lo ha dicho más gente…

O sea, usted ha ido a su entierro...

Yo he ido a mi entierro, pues claro. Pues voy a hacer este disco para que la gente vea que estoy vivo. Es fortísimo. No me ha dado tiempo de hacer letras nuevas y quería letras populares, que vean cómo estoy y ya está. Agujetas se llevó una alegría, pero manda cojones, ¿eh? Antes de morir, ya estando malo, me dijo que su hijo y el rubio de ahí abajo, por mí, eran los que iban a quedar.

¿Le veremos pronto en los escenarios?

Lo estoy viendo ya muy pronto. No sé si escenario o cómo va, pero aquí en Jerez canto. Ahora voy a Valladolid… pero he estado montándome en escenarios. Muy poco. En Zamora hace tres años estuve en un teatro, lo que es escenario. Me da alegría y me encantaría que estuviesen todas las cámaras del mundo viéndome. ¿Hay que hablar más?

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído