En tiempos donde la anglosajona fiesta de Halloween ha engullido a nivel popular las tradiciones del día de los difuntos y Tosantos —en Cádiz aún se mantiene viva esta última celebración—, Jerez desempolva con el ciclo Memento mori —alocución latina que significa recuerda que morirás— su rico patrimonio en torno a la muerte. Esta visión del más allá en la historia y el arte de la ciudad es una iniciativa de la Delegación municipal de Cultura que incluye, entre este jueves 2 y el próximo 25 del mes de los difuntos por excelencia, dos conferencias, dos visitas histórico-artísticas a dos templos y dos actividades en el Museo Arqueológico. La primera de las conferencias correrá a cargo, este jueves a partir de los 20:00 horas en la antesala del Cabildo Viejo, de José Manuel Moreno Arana (Jerez, 1980), doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y miembro del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, y versará sobre los retablos barrocos de ánimas que se conservan en el municipio y acerca de aquellas obras de este tipo que, desgraciadamente, se perdieron con el tiempo.

Esta tipología de retablo barroco, muy típica en el siglo XVIII en el municipio —que incluso llegó a crear escuela en otras localidades de la zona—, parte de la tradición de las hermandades que rendían culto a las Ánimas del Purgatorio. Con la irrupción hace 500 años del protestantismo, desde la Iglesia se promovió todo un conjunto de devociones exclusivamente católicas, como la veneración a la eucaristía, el culto a Santa María y la devoción a las benditas Ánimas del Purgatorio, siendo muy contestada esta última por el luteranismo. "Esta corriente —explica el historiador— critica las indulgencias y lógicamente también censura que los fieles cristianos tengan que pedir por el alma de los muertos, pues consideran que Jesús salvó a toda la Humanidad y esto no era necesario". Por ello, añade, "rara era la parroquia, capilla o convento que no contaba con una hermandad de ánimas, pues la Iglesia católica incide en que las almas debían depurarse, aun siendo justas, para presentarse ante Dios en el Juicio Final". Así, surgen estas hermandades que hacían sufragios, misas por las almas de sus cofrades, "que lógicamente eran personas que se hacían hermanos para este fin, para recibir misas por la salvación de su alma".

A partir de la enorme pujanza de estas cofradías, encargaron retablos escultóricos y arquitectónicos que "realmente no se dan en otros sitios tal cual los vemos aquí y, si se dan, son por influencia jerezana". Con relieves muy característicos; divididos en varios niveles entre el purgatorio, los ángeles que sacan de allí a las almas y una parte superior dedicada a lo celestial; con inscripciones latinas —¡Quién me diera alas de paloma para volar y descansar!, reza sobre mármol negro en el altar de la iglesia de San Lucas—; con curiosas representaciones iconográficas de santos y arcángeles... Un curioso y rico patrimonio impulsado por estas hermandades ya extintas y poco estudiadas. "Como estudio global, no hay nada sobre estas cofradías de ánimas, pero estaban presentes en todas las parroquias y algunos conventos y ermitas y capillas de la ciudad", abunda el historiador, que señala, sobre la rareza de muchas de estas piezas, que "hay casos muy llamativos, como es el de los conventos femeninos, con altares de ánimas con subjetivaciones muy particulares: pinturas como en el de Santa María de Gracia o representaciones, en las Descalzas, de Cristo como fuente de vida, salvando y reviviendo a las ánimas a través de su sangre... una iconografía muy peculiar de los conventos de clausura de la ciudad". "Está muy de moda la cultura anglosajona relacionada con Halloween, pero es muy interesante acercarse a estos testimonios de nuestra cultura que son los retablos de ánimas, que están muy abandonados y olvidados porque las hermandades que los construyeron han desaparecido todas", expone Moreno Arana, que ha dedicado parte de su vida al análisis en forma de tesis de los retablos eclesiásticos.

Actualmente, Jerez cuenta con una docena de estos altares de ánimas —"San Mateo, San Lucas, San Marcos, San Miguel, dos en la Catedral, San Juan, los tres de los conventos femeninos, alguna capilla…"—, pero la gran mayoría se han perdido. Los que siguen en pie, algunos tan impresionantes como los de Francisco Camacho de Mendoza en San Miguel, San Lucas y la Catedral, forman parte del estudio de este historiador jerezano, muy combativo desde hace años con la pésima atención que los poderes públicos prestan a estas joyas del patrimonio. Aun así, no duda en aplaudir iniciativas como Memento mori, coordinada por el director de Patrimonio del Ayuntamiento de Jerez, el también historiador Manuel Romero Bejarano. "Este ciclo y esta difusión es lo primero que hay que hacer, es muy importante, porque, aunque suene tópico, lo que no se conoce, no se valora, y eso es verdad. Sin conocimiento de lo que tenemos, no lo valoramos, y aquí sí se están haciendo las cosas medianamente bien y eso hay que reconocerlo", expone Moreno Arana. E insiste: "Ahora hay que dar un paso más y mirarnos menos el ombligo o lamentarnos para que, bajo un proyecto global, conservemos el patrimonio ya que también es un medio de desarrollo económico, no es un lastre".

En el caso de los retablos de ánimas, la mayoría de los que siguen contabilizándose presentan evidentes signos de deterioro, como es el caso del retablo de ánimas en piedra de la Catedral, uno de los dos que conserva como puede el primer templo de la ciudad y el único de este tipo en la zona. "Ha perdido su iconografía actual, el lienzo se retiró y está en una situación bastante grave de conservación. Aquella era una época de esplendor en la que las hermandades de ánimas renovaron todos estos altares pero eso se perdió". Incluso en iglesias como las de San Dionisio, "en la restauración de la Iglesia en los años 60 y 70 del siglo pasado, se quitaron la mayoría de retablos barrocos para intentar buscar la pureza del estilo mudéjar del templo, por lo que se perdieron muchas de estas piezas, y ya solo nos queda una fotografía de ese retablo de ánimas que hizo Andrés Benítez, uno de los retablistas más importantes del Jerez de la época y que incluso goza de cierto reconocimiento con un instituto a su nombre en la ciudad".

La obra rococó de 1770 de Rodrigo de Alba que luce San Marcos es otro de los grandes retablos de ánimas (con dos relieves, en este caso) que se conserva. Y otros, como el de Camacho de Mendoza de San Lucas "se conserva en muy mal estado, muy mal de policromía por la humedad y la mala conservación", lamenta el historiador, quien, no obstante, excusa a la hermandad titular del templo. "Hermandades como la de Las Tres Caídas desde luego hacen una labor muy loable, pero es muy complicado poder conservar todo eso ya que recuperarlo es muy costoso, las instituciones públicas no suelen dar ayudas para la restauración de este tipo de obras desde la crisis, por lo que es muy complicado encontrar ese dinero para financiar este patrimonio inmenso de tanto valor. A veces pienso, además, que las prioridades tampoco están muy claras y estos retablos por desgracia no son una prioridad pese a que son unas piezas tan nuestras".

En defensa del patrimonio vernáculo

Jóvenes historiadores como Moreno Arana se han unido de un tiempo a esta parte a otros experimentadas voces en este terreno en la ciudad dentro una reivindicación constante en la defensa del patrimonio, así como en una pedagogía que vuelva sensible a la población sobre esta materia, aunque solo sea por verle la punta económica que encierra como tesoro capaz de atraer al turismo. "El tema de la conservación del patrimonio es un asunto muy complejo, empezamos con el blog de Jerez Patrimonio Destruido y ahora queremos hacer una asociación con muchos historiadores de la ciudad para defender el patrimonio de la ciudad porque, aunque se han dado algunos pasos, realmente sigue faltando una intención global, un proyecto global, definido y creíble, por parte incluso de los propios políticos en el Ayuntamiento, que es verdad que no puede hacerlo todo, pero sí liderarlo", asegura. A lo que añade: "Los medios son los que hay, pero muchos políticos de los diferentes gobiernos que hemos tenido no han dado una solución convincente. El anterior gobierno del PP, desde luego, intentó marearnos un poco, y yo formé parte de esa mesa del patrimonio, en la que al final nos marearon con diagnósticos que ya conocíamos, más para callarnos y sin soluciones reales". ¿Y ahora? Resume el momento actual en una actuación clave: "El proyecto de la plaza Belén no es la panacea, como tampoco lo era la Ciudad del Flamenco, que ha resultado todo lo contrario, pero puede ser un paso pequeño pero importante".

'Memento mori', visiones jerezanas del más allá

Como se ha dicho, el ciclo Memento mori arranca con la primera de las conferencias, que tendrá lugar este 2 de noviembre, bajo el título 'Retablos barrocos de ánimas en Jerez, a cargo del doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y miembro del Centro de Estudios Históricos jerezanos, José Manuel Moreno Arana. Tendrá lugar, a las 20:00 horas, en la antesala del Cabildo Viejo. La siguiente conferencia está programada para el 29 de noviembre, en la Capilla del Calvario, sede de la Hermandad del Santo Entierro, sobre El triunfo de la Cruz sobre la muerte: el paso alegórico de la Hermandad del Santo Entierro de Jerez, a cargo de Antonio de la Rosa Mateos, investigador y escritor, así como miembro de la Unidad de Difusión y Tutela del Patrimonio del Ayuntamiento de Jerez. La cita será también a las 20 horas.

También se realizarán dos visitas con descripción histórico- artística, a cargo de Manuel Romero Bejarano, a las Iglesias de San Marcos y San Lucas. La primera, este viernes día 3 de noviembre, a las 17:00 horas; y la segunda, el 10 de noviembre, a la misma hora. Por otro lado, el Museo Arqueológico acogerá dos actividades de este ciclo. Los días 14 y 18 de noviembre se ha organizado una visión de los antiguos rituales funerarios romanos, a las 12:00 horas, mientras que el día 25 de noviembre, dentro del ciclo del Museo denominado La Pieza del Mes, se hablará de los fragmentos de lecho funerario romano, a cargo del arqueólogo Germán Rodríguez Martín.

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