La banda folk, nacida en 2014 y compuesta por cinco jerezanos, aspira a actuar en el Festival de Ortigueira, el certamen de música celta más importante a nivel mundial que se celebra en Galicia, a través de una votación en internet.

Que un grupo de música celta florezca en Jerez no es algo insólito. "Es una música de bares. En Irlanda la gente se reúne en los pubs y toca espontáneamente", incide una de las integrantes de la banda celta Gwyddel. Sin duda, una escena similar a cuando los cantaores se arrancaban en los tabancos de Jerez a cualquier hora del día. "La música celta, al igual que el flamenco, está dividida por palos", otra característica que ambos géneros comparten. "Creo que nos gusta tanto Irlanda y su música porque cuando hablamos de ellos, hablamos de Jerez", argumenta otro miembro. A día de hoy Gwyddel está en plena efervescencia. Se consolidaron como banda en 2014, pero han crecido exponencialmente en el último año, desde que fueron teloneros de Gwendal, uno de los grupos instrumentales más importantes del panorama musical, en julio de 2016. Gwyddel significa "salvaje" en gaélico, y es que sus cinco componentes apuestan por la alegría, la libertad y sobre todo, por la tradición. 

La historia de cómo nació el grupo es una maraña repleta de causalidades, espectáculos y cervezas. Pepe Torres, músico especializado en todo instrumento de viento y que toca la tin whistle (flauta irlandesa) conoció a Ezequiel Márquez, el guitarrista, en un grupo flamenco. Ezequiel empezó a relacionarse, a su vez, con Belén Lucena, profesora en el Conservatorio de El Puerto y violinista en Gwyddel, en 1996, cuando formaron el grupo The glue faces. Por otro lado, Belén y Macue Narbona, que toca el bodhrán (pandero irlandés), son amigas desde hace siete años. "Nos conocemos del mundillo musical: de bares, bodas, el mundo clásico...", comenta Belén, quien también coincidió con Antonio Corrales, profesor de contrabajo en el Conservatorio de Jerez y el bajista de la banda. Ellos, amantes de la armonía, no emprendieron su trayectoria musical con el folk, sino que cada uno empezó con un género totalmente distinto. Ezequiel es rockero, Belén y Pepe se iniciaron con la música clásica, Macue con el flamenco y Antonio con el jazz. ¿Cómo surge entonces la idea de crear Gwyddel? Todo comenzó un día de Reyes. Hace seis años, Pepe Torres le regaló a Macue un bodhran, el pandero que hoy utiliza en sus conciertos. La inspiración, el gusanillo por montar una banda celta, vino después, cuando ambos visitan la tierra de los leprechaunHasta el momento la banda ha tocado en numerosas salas y plazas de Jerez: Damajuana, Canterbury, Asunción, Rivero, La Quemá, el Zoco de Artesanía... Pero también se han movido por la provincia y Andalucía, llegando a interpretar temas populares del folclore irlandés en Cádiz, Chipiona, Rota, Huelva, Marbella y varias veces en el Trebufestival de Trebujena. Pero recuerdan con muchísimo cariño sus actuaciones en Dublín y Moate, en Irlanda. "Lo de Moate fue una locura. Empezamos el repertorio con música celta y terminamos por bulerías", comparte Macue. "Los jóvenes se acercaban para agradecernos por recordarles la magia de la música tradicional, por tocar una música muy antigua", continúa otro miembro. "Y es que hay mucho trabajo, mucho estudio detrás, que no se ve". "Pero lo más cachondo del grupo es que nos suelen decir que somos irlandeses y a Pepe le hablan en inglés cuando él no tiene ni idea del idioma", ríe Ezequiel.

Si bien hasta hace unos años los cinco integrantes de Gwyddel no habían conocido las entrañas de la música celta, hoy están tan prendidos que puede que alcancen el podio del Festival de Ortigueira, el certamen de música celta más importante a nivel mundial que se celebra en esta localidad de La Coruña. "Es un festival donde se presentan bandas noveles de folk y para nosotros es una oportunidad única poder tocar allí en Galicia, el 13 de julio", señala Belén. La decisión la toma un jurado profesional, pero los grupos pueden escalar puntos a través de las votaciones que se realizan en internet, hasta el 11 de mayo. "Nos ayudaría muchísimo que nos votaran en la página. Ahora mismo estamos pendientes de la lista porque vamos segundos en la clasificación y hay un japonés gaitero que nos está pisando los talones", inciden. 

Para algunos, Gwyddel no es su único grupo musical. Belén forma parte también de La Banda Morisca y Las Castelas. "Y Pepe está en mil sitios", en el grupo Se dan clases de zambomba, Los Romeros de Wisconsin y ha hecho colaboraciones con Kiko Veneno y La Canalla, entre otros. "Ni yo mismo lo sé", confiesa Pepe. Tantos géneros, tanta música... ¿por qué decidirse por el folk? "Escogí finalmente la música celta porque es alegría y emoción, y creo que es algo que también le transmitimos al público", apunta Macue. Cuando tocan temas como First LightDrowsy Maggie, la gente baila, aplaude y no puede remediar seguir el compás. "A mí me parece que la música celta es muy divertida. Y que aparentemente es muy simple, pero para nada, es muy compleja", expone Belén. "Él —señala a Pepe—, que es el que tiene más experiencia, dice que es la más difícil de todas", indica Ezequiel. Tres años después, "entre pitos y flautas", ellos intentan sobresalir y disfrutar con lo que hacen. Qué difícil es, como ya se sabe, vivir de la música y del arte.

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