Alas contra los muros

María Pagés presenta 'Paraíso de los negros', una propuesta con un trasfondo de plena actualidad que la bailaora y coreógrafa sevillana ha subido al 25 Festival de Jerez

María Pagés, en un momento de 'Paraíso de los negros', en el Teatro Villamarta.
María Pagés, en un momento de 'Paraíso de los negros', en el Teatro Villamarta. ESTEBAN

Con más de treinta años con compañía propia y algunos montajes tan excepcionales y estimulantes como Autorretrato y, más recientemente, Una oda al tiempo el influjo de la bailaora y coreógrafa sevillana María Pagés sobre la danza flamenca contemporánea es indiscutible. Su forma de andar por el escenario, la mera presencia de sus manos iluminadas sobre fondo negro con unos palillos, y su figura espigada e infinita en su cimbreo son únicas e incontestables. Premio Nacional de Danza hace casi veinte años, sus producciones suelen contener una sugerente carga intelectual y descansan sobre una base estética muy personal, fundiendo en un acto la tradición de su escuela sevillana con la renovación de una danza que a veces se vuelve casi mística en su teatralidad.

A partir de un relato inspirado en aquella memoria de la negritud que retratara Lorca en su Poeta en Nueva York, en esa presencia negra y esclava que atraviesa la historia del flamenco en muchos puntos de Andalucía y en una cuestión, desgraciadamente de plena actualidad, como son los movimientos migratorios y las tragedias humanitarias en los intentos de alcanzar desde África ese edén que supuestamente es Europa, nace el concepto medular de Paraíso de los negros. Si ya en Una oda al tiempo, el anterior trabajo que le vimos en el Festival de Jerez, Pagés lanzaba un disparo al aire como señal de alerta y alegato contra el renacido auge de los totalitarismos en el mundo, aquí pareciera derramar una plegaria por una humanidad en devastación, donde el infierno son los demás, el otro, el diferente, el que cruza el Estrecho en la indigencia buscando un horizonte mejor, hasta la que coopera solidariamente para salvar una vida o dar un abrazo de aliento.

El inconveniente es que toda esa narrativa que promete el papel apenas se aguanta en escena con dos brochazos. En la misma soledad que exhibió Óyeme con los ojos, solo al principio y al final de la propuesta hay destellos, hay instantes que, aun con sus lugares comunes, dejan cierto poso. Al principio, con su habitual juego de mantón a la velocidad de la luz (me acuerdo de Blanca del Rey), la bailaora emula el fiero oleaje de la travesía de una forma lírica de gran belleza. Al final, con sus manos como concertinas, ese hipnótico batir de brazos crea alas para derribar las vallas, hacer caer los muros y expresar con su cuerpo un poético triunfo de la libertad. 

Entre medias, el espectáculo, preñado de letras propias alusivas que firma El Arbi El Harti, se ve algo mermado en cuanto a trabajo en el espacio escénico —con recursos escenográficos demasiado manidos—, y se nos ofrece reiterativo, plano, en ciertos números y cambios. María pide la palabra una y otra vez, pero acude a la llamada del baile lo preciso. En cambio, brinda interludios musicales que no ayudan a hacer crecer la propuesta escénica. Si acaso esos fandangos en el muro de lamentaciones o el solo de violín que apunta aquel mítico The Wall de Pink Floyd reflejan esos submundos de gente a la intemperie. Ese recuerdo a aquel himno, símbolo de la caída de las fronteras en Occidente, arranca justamente en una fecha en la que María Pagés comenzó a recorrer en solitario, como una revolucionaria de su tiempo, con un fuerte compromiso social, el desfiladero de la danza. Quizás, tanto tiempo después, eso sea justamente lo que más hemos echado en falta en este Paraíso de los negros: riesgo.

'Paraíso de los negros'

Dirección: María Pagés, El Arbi El Harti. Coreografía: María Pagés. Dirección musical: María Pagés. Diseño de vestuario: María Pagés. Dramaturgia: El Arbi El Harti. Música: Rubén Levaniegos, David Moñiz, Sergio Menem, María Pagés Diseño de iluminación: Pau Fullana. Diseño de escenografía: María Pagés, El Arbi El Harti. Diseño de sonido: Enrique Cabañas. Baile: María Pagés. Cante: Ana Ramón, Sara García. Guitarra: Rubén Levaniegos. Percusión: Chema Uriarte. Regiduría: Octavio Romero. Producción: Mamen Adeva, Centro Coreográfico María Pagés de Fuenlabrada. Lugar: Teatro Villamarta. Hora: 20.30 horas. Fecha. 20 de mayo de 2021.

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