Fermín Lobatón: "El Festival de Jerez siempre ha sido vehículo para la evolución creativa, hospitalario y generoso"

El periodista y crítico jerezano ha publicado 'Bailando en plata', un homenaje al 25 aniversario de la muestra jerezana para el que ha contado con el testimonio de 25 compañías

Fermín Lobatón posa con el libro conmemorativo en la Casa del Vino.
Fermín Lobatón posa con el libro conmemorativo en la Casa del Vino. MANU GARCÍA

Dice la canción de Gardel que 20 años no es nada, ¿y 25...?

25 años mirando al Festival contradice tremendamente al famoso tango. 25 años no es mucho, es una barbaridad por todo lo que nos ha aportado a las compañías, a los artistas, a los espectadores, a los que hemos seguido el festival desde un punto de vista periodístico… Yo pienso que nos ha aportado tanto que 25 años es una barbaridad.

"Jerez está en el festival pero no solamente como ciudad anfitriona, los artistas de Jerez están en el festival"

También es cierto que pasan volando porque la vivencia de este tiempo ha sido tan satisfactoria, nos ha llenado tanto, que miras atrás y dices “son 25 años, ¡cuántos tenía yo cuando llegue por aquí!”

¿Qué significa para usted el abrazo entre Jerez y su festival?

Al principio del libro digo que el festival apareció de forma inesperada para la ciudad que lo acogía y para los aficionados en general. Esta es una tierra de cante eminentemente y el baile existe, y además se defiende que existe una escuela jerezana de baile, pero yo creo que en el momento que nace nadie podía pensar en un evento de estas características y en lo que se ha convertido.

"Este festival ha sido salvavidas del clásico español, una disciplina que desgraciadamente se ha quedado en manos de los ballet públicos"

El primer año no tuvo una gran repercusión, pero ya después ha sido imparable. Jerez lo ha acogido y recibido, Jerez está en el festival pero no solamente como ciudad anfitriona, los artistas de Jerez están en el festival. Doy cifras que demuestran que los artistas jerezanos están aquí, desde el Villamarta hasta los cursos de formación.

El libro tiene mucho de balance pero también de agradecimiento, ¿qué celebra Fermín Lobatón?

A modo de balance, el Festival de Jerez merecerá un mayor y más profundo estudio, este libro no deja de ser una crónica exprés, puesto que se ha hecho además en muy poco tiempo. En cuanto a los agradecimientos, yo personalmente tengo que estar agradecido porque he aprendido muchísimo. Este festival ha sido salvavidas del clásico español, una disciplina que desgraciadamente se ha quedado en manos de los ballet públicos.

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Un momento de la entrevista con lavozdelsur.es.   MANU GARCÍA

¿Y las compañías a las que ha entrevistado?

Este libro recoge el testimonio de 25 compañías que forman parte del festival, ha sido difícil la selección pero queríamos que fuera un número redondo. Todos los artistas coinciden en una cosa: el agradecimiento al festival por la forma en la que han sido tratados y recibidas sus propuestas y por la oportunidad que han tenido. Sienten mucho calor, ha sido unánime. Todos coinciden en la importancia del festival en sus carreras, en la evolución creativa del baile y en el papel que juega Jerez en considerar el flamenco como vanguardia. Estos artistas han generado un diálogo coral que he podido hilvanar.

Fermín Lobatón, testigo e intérprete del Festival de Jerez

Fermín Lobatón es crítico y escritor de temas flamencos con más de treinta años de colaboraciones en medios de comunicación. Desde 2005 escribe para el diario El País, para el que ha cubierto el Festival de Jerez desde su X edición. Con anterioridad, había colaborado con Diario de Cádiz con una página semanal de flamenco (1996-2010).

Ha publicado artículos en revistas especializadas, publicaciones colectivas y es coautor, junto con Gutiérrez&Tamayo del libro Retrato flamenco de un tiempo. Jerez en torno a los ochenta (Servicio de Extensión Universitaria Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Cádiz / Flamenco en Red. Proyecto Atalaya). En el plano audiovisual, fue ayudante de dirección de la serie documental Tierra Cantaora (2001), ha realizado programas de flamenco para TV y confeccionado guiones sobre diversos artistas flamencos para la serie documental de Canal Sur TV Hijos de Andalucía.

¿Cómo es el momento exacto en que visualiza este libro y se pone manos a la obra?

Este libro nace en el primer confinamiento. Hice un primer proyecto, que de haberlo materializado hubiera necesitado mucho más tiempo. En octubre entré en contacto con Peripecias Libros y a ellos les gustó mucha la idea. Hice un proyecto distinto, más reducido. Me hubiera gustado tener una revista de prensa con las opiniones de los compañeros que llevan tanto tiempo viniendo, habría más capítulos, como el papel de las salas alternativas, los ciclos de guitarra y de cante… están recogidos pero podría haber sido mucho más exhaustivo.

Usted es uno de los críticos y periodistas veteranos, ¿cómo vive el encuentro con otros periodistas durante el festival? ¿qué ha aprendido de sus compañeros de oficio?

El encuentro con los compañeros yo lo enclavo dentro del gran encuentro que es el festival. El festival ha conseguido convertir a Jerez en estos días en un punto de encuentro. Los artistas te dicen que se toman una copa con los alumnos de los cursos, que los compañeros se ven entre sí como no se ven en ningún otro sitio ni en otras fechas del año. Dentro de este gran lugar de encuentro, está el de los compañeros de oficio, hay muchos que solo nos vemos durante esta cita.

"En los terrenos de la creación, la evolución no solo es imparable sino imprescindible"

Es un lujo encontrarte con personas como José Manuel Gamboa, un sabio que es un lujo tener a mano. Además, hay tres extranjeras muy poco extranjeras que han ejercido durante el festival como una especie de consulado. Los visitantes norteamericanos se dirigen a Estela Zatania, los japoneses a Kyoko Shikaze y los centroeuropeos a Suzanne Zellinger. Las tres dan una visión muy positiva y son parte de la familia.

Se han convertido en embajadoras…

Sí, además yo creo que el festival tiene muchos más embajadores. Los cursillistas que vienen aquí, que por cierto tienen un alto nivel de reincidencia, vienen a los cursos y cuando vuelven a sus países expanden el festival y su mensaje. Javier Latorre me contaba que desde que imparte cursos en el festival, le sale mucho más trabajo en el extranjero.

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Cubierta del libro de Lobatón.   MANU GARCÍA

¿Alcanza a imaginarse el festival dentro de otros 25 años? ¿En qué sentido cree que puede seguir innovando la danza española?

En estos 25 años el baile y la danza han experimentado tal transformación que hace 15 ó 20 años hubiera resultado impensable ver algunas propuestas que hoy vienen al Villamarta. El festival siempre ha sido vehículo para la evolución creativa, y además ha sido hospitalario y generoso. ¿Adónde nos llevará el futuro? Es difícil de imaginar, pero en los terrenos de la creación la evolución no solo es imparable sino imprescindible.

Y Jerez, ¿en qué sentido cree que ha cambiado y cómo le gustaría que siguiera en un futuro?

Jerez es la ciudad del flamenco por múltiples razones. Hay que lograr que el flamenco sea modus vivendi para la mayoría de artistas. Ahora mismo se está en el buen camino, se están diversificando las actividades y se están creando programas.

No se pueden contabilizar las emociones que nos han ido produciendo los espectáculos a lo largo de estos años

Yo creo que la planificación oficial del flamenco ha mejorado mucho, y es que el flamenco no puede vivir en un estado de precariedad permanente. Para que la actividad flamenca en Jerez sea consonante con el título que le damos a la ciudad, hay que potenciarlo más.

¿Cuál ha sido el momento más emocionante de este proceso de recuerdo y construcción de memoria del Festival de Jerez?

Repasar las 24 programaciones ha supuesto un repaso y un recuento vital. Yo aquí llego a enumerar las representaciones y los espectáculos que se han producido a lo largo de estos años, pero lo que no se puede contabilizar son las emociones que nos han ido produciendo los espectáculos a lo largo de los años. Con el paso del tiempo, todo nos hacemos un poco más duros, y con la cantidad de espectáculos a los que asistimos cuesta cada vez más que alguien te arañe por dentro y te toque la fibra, pero a lo largo de estos años ha habido muchos. También están los maestros que se nos han ido, ¿qué recuerdo no puedo tener yo del maestro José Granero en las sobremesas? ¿o las charlas con Mario Maya? Una persona excelente y culta que le gustaba escucharnos, esos son recuerdos impagables.

El archivo personal de Fermín Lobatón

Su primer recuerdo del festival

Me acuerdo perfectamente. Fue un espectáculo de Manuel Morao. Me impresionó tanto la perfecta organización que pensé ¿esto se está haciendo aquí? Fue una impresión magnífica.

Una noche inolvidable en el Villamarta

La soleá de anoche de Rocío Molina por poner una reciente. La conocía ya, pero volví a verla y me supo a nueva. Hay otra soleá, la de Eva Yerbabuena en Lluvia, aquello fue un clamor. El final del espectáculo ¡Viva! de Manuel Liñán en 2019 fue emocionante.

Un espectáculo que le haya marcado

Las obras de María Pagés han marcado mucho, cada una de las que ha traído. Es un trabajo de una honestidad, de un dignificar el arte flamenco, con una presentación tan exquisita, tan elaborada, que también ha marcado la historia del festival. La excelencia formal de los ballet, como Ballet Flamenco de Andalucía, y por supuesto el trabajo de los jerezanos. Ha habido cinco artistas jerezanos que han crecido con el festival ¡y de qué manera! Antonio el Pipa, María del Mar Moreno, Joaquín Grilo, Andrés Peña y Pilar Ogalla y Mercedes Ruiz, que empezó como cursillista.

Una compañía a la que haya visto nacer y crecer desde el Festival

Hay seis compañías que llegan al festival recién nacidas y que crecen de manera paralela, que son la de Eva Yerbabuena, Sara Baras, Rafaela Carrasco, Belén Maya, Isabel Bayón e Israel Galván. Por delante de ellos hay un grupo de compañías que ya llegaron consolidadas, y después viene la siguiente generación, la que ha puesto todo patas arriba, como Manuel Liñán, Olga Pericet, Estévez y Paños, Marco Flores y Rocío Molina.

¿Un deseo para el Festival?

¡Larga vida! Larga vida y mejores años, hay que celebrar que el festival ha sucedido y ha podido celebrarse, y eso merece un brindis.

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