Antonio Márquez: "Hay políticas que no funcionan, los bailarines se están muriendo de hambre"

El bailarín y coreógrafo sevillano, una institución en la danza española, presenta en el 25 Festival de Jerez su revisión de 'Medea', una de las cimas del repertorio clásico que le ha devuelto al escenario a sus 58 años

El bailarín y coreógrafo sevillano Antonio Márquez, antes de la entrevista con lavozdelsur.es, en días pasados en la Casa del Vino de Jerez.
El bailarín y coreógrafo sevillano Antonio Márquez, antes de la entrevista con lavozdelsur.es, en días pasados en la Casa del Vino de Jerez. ESTEBAN

¿Cómo lleva ser un clásico?

Pues tratando de tener las ideas muy claras, no desviándome del camino, y sobre todo, en esta profesión, para llegar a ser un clásico, se requiere de muchísimo trabajo y muchísima disciplina. Soy una persona a la que le ha gustado bailar siempre y me da igual bailar en el Teatro Real, que aquí, que encima de un camión… Pero claro, para hacer las piezas y coreografías que siempre me ha gustado interpretar se requiere de estilos muy diferentes, estar todos los días al día de todo, trabajar con diferentes maestros y creadores…

¿Un maestro no para de aprender de otros?

Sin maestros, al final uno lo que hace es limitarse a desvirtuar o cometer errores que desde fuera no eres capaz de ver. Me gusta tener maestros, personas que me puedan seguir aportando para estar vivo.

¿Por qué vuelve a ‘Medea’?

Me gusta hacer obras como Medea porque creo que se están abandonado totalmente este tipo de espectáculos y géneros, y cuando se reponen, no se tiene en cuenta realmente que reponer una coreografía de 37, 50 o 80 años no es solamente coger un vídeo y copiar los pasos. Los pasos son nuestro instrumento para hablar, pero luego cada palabra, cada movimiento, va acompañado de algo que tienes que aportar y decir al espectador, ya puedas estar bailando por soleá, una Medea, un Sombrero de tres picos o un Don Quijote.

"Hoy en día se apoya al que da más palique, al que más tiempo libre tiene" 

Todos, cuando subimos a un escenario, tenemos cosas que decir, porque tenemos sentimientos y cada día nos levantamos diferentes al día anterior. Por tanto, las obras nunca son iguales como no lo son los sentimientos, y eso es lo que yo creo que no se termina de encajar. Creo que hay quien piensa que cuando termina el conservatorio ahí ha terminado la carrera, que ya lo sabe todo, y es todo lo contrario: ahí empieza la carrera y ahí empieza la profesión y el oficio. Ahí te enseñan a sacar muchos pasos, pero uno se tiene que formar y mientras más compañías pise, mejor. La desgracia también en este país es que no tenemos grandes compañías, no se apoya a las grandes compañías.

Una institución en la danza española

Antonio Márquez (Sevilla, 1963) es una institución en sí mismo. Uno de esos maestros que preserva a ultranza el legado del gran tesoro de la danza española. Medea, coreografía cumbre de José Granero con otra de las cimas salidas de la guitarra de Manolo Sanlúcar, basada en la tragedia de Eurípides y adaptada a la escena en 1984 por Miguel Narros, le ha devuelto a los escenarios el pasado año, con un estreno en Murcia justo antes de que todo saltara por los aires con la peor pandemia en un siglo.

Con más de una veintena de bailarines en escena, esta nueva revisión de una de las grandes obras del repertorio del ballet clásico español, que presenta este viernes 14 de mayo (20.30 horas, Teatro Villamarta) en el 25 Festival de Jerez, incorpora una grabación orquestal revisada por el maestro de Sanlúcar y la dirección artística del depositario del patrimonio coreográfico del maestro Granero, Javier Palacios, así como una nueva escenografía y vestuario.

“Si fuera una producción de Broadway, llevaría casi 40 años en cartel”, defiende Márquez, con más de medio siglo con compañía propia y una figura indiscutible de las últimas décadas de danza española. Tras más de 35 años de carrera, la mitad de ellos en el Ballet Nacional de España (BNE), donde fue primer bailarín y artista invitado, el maestro sevillano también colaboró antes con la compañía de Víctor Ullate y con la privada que formó hace más de 25 años con el propio maestro Granero. El pelo negro, la figura esbelta y el verbo nítido e indomable. Solo los surcos de su cara demuestran que ya no tiene edad para cortarse un pelo en decir las cosas claras sobre el estado de una disciplina que agoniza en el país desde antes del covid, excusa ahora para justificar lo injustificable.

¿Dónde va un joven que empieza?

Los chicos salen y no tienen compañías donde seguir creciendo y aprendiendo. Montan sus grupos, a algunos les sale bien un tiempo, a otros les sale mal y se arruinan, y estamos faltos de buenos bailarines que puedan hacer buenos repertorios. A lo mejor una de las ideas sería que ayudasen un poco más, en vez de tirar tanto dinero en tantas producciones, a grandes compañías que puedan mantener a tantos bailarines como salen de los conservatorios. Eso sería un poco cambiar el sistema, jodería a alguno, porque jode mucho cambiar los sistemas, pero si algo no funciona es fundamental que las personas que están ahí cambien las cosas. Hay políticas que no funcionan, los bailarines se están muriendo de hambre.

Es la gran tragedia de la danza española…

Claro. Si comparas con los bailarines que estudian danza clásica, los mejores bailarines de clásica del mundo los tienes fuera de nuestro país, en todas las compañías del mundo: Joaquín de Luz, Igor Yebra, Tamara Rojo, Lucía Lacarra… te puedo seguir nombrando, y están por todo el mundo… ¿Y nosotros aquí con un ballet para cientos de conservatorios? ¿No sería más lógico que hiciéramos esas políticas de Alemania o Francia de las que hablan siempre? Pues en Alemania, cada provincia tiene un ballet y un teatro estatal con sus temporadas, y no paran.

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Márquez retratado junto a Manolo Sanlúcar y Angelita Gómez, el pasado miércoles en Jerez.   ESTEBAN

¿Solo copiamos lo malo?

Solo copiamos lo malo, las subidas de impuestos… ¿pero cómo es posible que nuestra danza española solo tenga una compañía nacional, con el dineral que se gastan en producciones y venga producciones…? No es momento de producciones, es momento de sacar las que ya hay y sacarlas el tiempo que se merecen. Se invierte en una producción nueva, al estreno, y al baúl de los recuerdos. Te puedo dar cientos de ellas. Creo que es momento de pensar en los bailarines porque se están quedando en el camino. Por eso la valentía de acometer esta obra, que es una obra de una envergadura tremenda. Y no hablo a nivel dancístico y artístico, sino me refiero a todo lo que mueve esta obra. Tienes que pensar en cómo vas actualizando las cosas sin perder esa finalidad que es que la gente sienta, que sienta exactamente lo que sintió la primera vez, pero con una estética diferente porque los bailarines de ahora no tienen nada que ver con los de antes. Ni yo tengo nada que ver con Alonso, ni Alonso con Antonio Gades, ni Gades con Antonio Ruiz… Esa es la gran evolución, todo evoluciona, pero no nos podemos olvidar de los orígenes porque es lo que nos ha llevado a lo que somos hoy en día. Y no podemos ser matemáticos sin saber sumar.

"Bailar es mucho más que hacer acrobacias o circo"

Ahora es más importante vender que se descubre la pólvora antes que conocer realmente la raíz de todo.

Imagino que cualquier químico sabe las fórmulas matemáticas, pero aquí hay bailarines que ya empiezan con los inventos. Y luego les dices: ¿pero sabes que esto de la a con la b y la c ya lo hizo Antonio? No, porque no hay ni idea, ni tampoco nadie se lo cuenta. Y realmente ya está todo innovado, pero piensan que tienen una llave maestra de no sé qué. Detrás de diez piruetas me tienes que decir algo de lo que me quieres decir.

Siempre ha defendido en su carrera que el corazón no podía quedarse en el camerino y que solo saliera la técnica a escena.

Pero es que muchas veces el corazón no entra ni siquiera en el estudio, que es donde más te tienes que matar para que luego cuando salgas al escenario soportes ese corazón que bombea a 170. Todo tiene una preparación y cuando entras en el escenario tienes que tener los deberes hechos, se te tiene que olvidar la teoría y la técnica. Tienes que salir ahí a hacer lo que sabes que tienes que hacer y dar lo que no sabes que tienes. Y eso es lo que le llamo magia, ese está que se sale… tu cuerpo te responde, no tienes que preocuparte de si te vas a caer, estás bailando realmente, no estás ejecutando, que es lo que se hace mucho hoy en día…

Suena a sentencia de muerte.

Claro, ejecutar es como lo de los militares. Es un ejército que ejercita movimientos, no está bailando. Bailar es mucho más que hacer acrobacias o circo.

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Antonio Márquez posa para lavozdelsur.es antes de la entrevista.   ESTEBAN

Camino a los 60 años, ¿tiene usted un pacto con el diablo para mantener esa forma envidiable y volver bailar?

(Ríe) La ilusión es fundamental, pero el trabajo y la disciplina… yo no salgo del estudio. Estoy aquí por el maestro (le ha acompañado en la rueda de prensa el compositor de la música de la icónica Medea, Manolo Sanlúcar), pero si no estuviese aquí él no habría venido, estaría con la compañía. La mejor medicina es estar con tu gente, apoyando a los chavales… y mira que no quería bailar, estaba muy a gusto dirigiendo, explicando a la gente por qué, cómo se sale, cómo se entra, cómo se mira, cómo debe ir uno vestido… cosas que no se enseñan en los conservatorios.

¿El tiempo pone a todo el mundo en su sitio o en España hace falta que éste se agote para que te entierren bien?

Hay muchas veces que has visto el foso muy cerca. Parece ser que en este país no nos gusta verdaderamente las personas que trabajan y aman su profesión. No se les apoya. Hoy en día se apoya al que más se cuela en las oficinas, al que más tiempo libre tiene, el que da más palique… no les veo nunca en los estudios, estudiando con nadie… vuelvo a repetir: ya es hora de decir, joder, cómo es posible que fulanito o menganito, que llegan al teatro cinco minutos antes, cómo lo hacen. Pero como todavía no me han dado la fórmula y la fórmula que me funciona es la de estar todos los días a las diez de la mañana en mi estudio, dando mis clases, con mi gente, y cuando termine, termino, pues sigo igual. No he cambiado. Mi carretera pocas curvas ha tenido en mi vida.

¿Y qué quiere ser de mayor?

Me gustaría poder disfrutar de volver a ver a grandes compañías. Sentarme en un teatro y sentirme orgulloso de todo lo que me ha dado la danza española. Que volvieran a resurgir esas grandes compañías y viera a esos jóvenes entendiendo realmente y bailando como están bailando ahora.

¿De qué no tiene edad ya?

De bailar (risas). Tengo edad de sentarme a disfrutar y ayudar.

¿Ante quién no bailaría?

Ante el Ministerio de Cultura. De verdad, además no van a ver nada…

¿Qué lección le ha dado esta pandemia?

Que cada día tengo más claro que todos somos importantes en la vida. La humildad y el respeto ante personas a las que no se les hacía caso, como un barrendero, un fontanero o un médico, que se han ido despreciando a lo largo de estos años, y merecen todo el cariño. Todos somos iguales, no hay nadie más que otro. Cada uno hace lo que Dios le ha dado para que sepa hacer. Habría que reflexionar qué estábamos haciendo mal y una de esas cosas es recuperar la educación.

José Maldonado, puesta en escena en 360 grados

El proceso creativo de un artista llevado a la escena fue una de las claves de Bodegón, el montaje que el barcelonés José Maldonado presentó en el Festival de Jerez de 2019 y que le permitió obtener el Premio Artista Revelación del certamen. En esta ocasión, con Galería (viernes 14 de mayo, 18.30 horas, en Museos de la Atalaya) amplia el espectro multidisciplinar por el que transita su baile. La pintura y la creación en directo de una obra nueva forma parte de este montaje.

Sin embargo, añade la riqueza del lenguaje audiovisual. Todo ello para “introducir al espectador en una acogedora atmósfera visual y sonora”, exenta de convencionalismos. Galería está estructurado en cuatro escenas y, toma como referencia la figura de Falla, Lorca, Dalí y Carmen Amaya, para crear un espacio escénico dinámico donde se desarrolle el baile de José Maldonado. Su particular Galería consta de 4 murales realizados durante el confinamiento, con los que incluso llegó a realizar una exposición. En los Museos de la Atalaya, el artista guiará al espectador en este paseo, en una puesta en escena en 360 grados.

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