Antonia Jiménez: "Mis compañeros traen la actitud de fábrica, nosotras tenemos que hacer el esfuerzo"

La guitarrista portuense vuelve a Jerez, esta vez en solitario, para ofrecer un recital en el que mostrará las composiciones que ha creado a lo largo de casi 30 años para espectáculos de artistas como Manuel Liñán, Olga Pericet, Carmen Linares o Marco Flores. Sus seis cuerdas sonarán en La Compañía junto al cante de Inma La Carbonera

La guitarrista Antonia Jiménez, tras presentar su segundo recital en solitario en el marco del Festival de Jerez.
La guitarrista Antonia Jiménez, tras presentar su segundo recital en solitario en el marco del Festival de Jerez. ESTEBAN

Esta será su segunda vez con un recital propio en el Festival de Jerez, tras diez años de aquel primero, ¿qué se siente?

Estoy ilusionadísima. Yo considero al Festival de Jerez lo máximo, la cumbre de los festivales flamencos, le tengo muchísimo cariño y he venido muchos años. El primer recital de mi carrera fue programado aquí, tuve mucho miedo pero lo hice lo mejor que pude. Ahora lo hago con una ilusión doble, la de quitarme la espinita y la de mostrar la evolución de 11 años de carrera tras aquella primera actuación.

En este momento de su trayectoria, ¿Antonia compañera o Antonia concertista?

Las dos son amigas, se necesitan y se retroalimentan. Yo siempre he sido guitarrista de acompañamiento, pero es inevitable que llegue un momento en el que tengas que ponerte delante. La guitarrista acompañante le enseña muchas cosas a la solista, y viceversa.

¿Y se besan?

Se besan y se abrazan (risas).

Antonia Jiménez, la guitarrista predestinada

Antonia Jiménez (El Puerto de Santa María, 1972) es una de las guitarristas más reconocida de la escena flamenca actual. Afincada en Madrid, recorre los tablaos más relevantes de la capital donde toma contacto con primeras figuras del baile como entre otros, Manuel Liñán, Marco Flores y Olga Pericet, con quien trabaja de manera habitual en los grandes escenarios y festivales de todo el mundo. En su larga trayectoria ha acompañado a figuras del cante como Carmen Linares o Rocío Márquez.

Participa también en los documentales Tocaoras y Flamencas, fuerza y duende. Sus trabajos como solista se suceden desde 2009 de manera habitual en diversas ciudades del mundo, como el propio Festival de Jerez, Suma Flamenca Madrid, Cajón Flamenco Barcelona, Flamenco viene del Sur Sevilla, International Guitar Festival Sundsvall, CUNY Segal Theater Nueva York, Flamenco Festival Londres, Festival Flamenco Madrid, Guitar Summit London Guitar Festival, Festival di Danza Spagnola e Flamenco Roma, Festival de Toulouse o Festival de Nimes.

¿Qué ha encontrado en las profundidades del flamenco?

Las profundidades de mi ser. Quiero ser muy honesta con lo que propongo, sencilla y sin pretensiones. Quiero mostrar mi música como yo la siento, en el fondo de lo que yo he llegado a aprender. También me gusta coger toques antiguos, es ahí de donde aprendemos y desde donde podemos evolucionar. Es muy importante volver atrás y de alguna manera cambiarlo con mucho respeto, contar de alguna manera el presente.

¿A qué otras mujeres pioneras admira?

¡Hay tantas! Emilia Pardo Bazán me ha salido la primera. También Amelia Valcárcel. Hay muchas maestras que me han iluminado el camino. Mujeres que han pasado por épocas muy duras, son ellas las que merecen todos los respetos, han sido el motor que nos ha impulsado. En flamenco, Adela Cubas. Ella cuenta que no era considerada muy agraciada físicamente, otro lastre que hemos tenido que soportar las mujeres, el de los estereotipos sexistas y de género. Adela Cubas contaba que a ella la ponían a tocar de espaldas, es un personaje que me ha enseñado muchísimo. 

La guitarrista Antonia Jiménez, tras presentar su segundo recital en solitario en el marco del Festival de Jerez.
Antonia Jiménez posa para lavozdelsur.es antes de la entrevista.   ESTEBAN

¿Cuál ha sido la lucha más grande de su vida?

Tocar una guitarra. Cualquier persona que coja una guitarra sabe las dificultades que tiene el instrumento. Para mí eso ha sido lo más complicado, cogerlo, estudiarlo, hacerlo sonar. Es muy complicado y requiere toda la dedicación, requiere toda mi vida el instrumento.

¿Y alguna vez la guitarra le ha ganado?

La mayoría de las veces, no hay quien pueda con ella (risas).

¿Ha echado de menos las giras y los viajes durante la pandemia?

He echado muchísimo de menos las giras, tenía un año lleno de trabajo con el que estaba muy ilusionada. Al mismo tiempo soy madura y no me ha costado encerrarme en casa y dedicarme más a la reflexión, al descanso y la composición. Pienso más en la gente joven, le han robado un año de juventud y debe ser muy doloroso. Lo único que me ha hecho falta ha sido tener un sueldo todos los meses.

“Mamá, quiero ser tocaora”, ¿cómo es cuando Antonia le comunica esto a sus padres en los años 80?

Yo no sabía que quería ser guitarrista, yo ya lo era. No fue una decisión, naturalmente el camino me llevó a estar aquí. En mi casa no lo entendieron, porque tampoco se ha vivido el arte como oficio.

"El acompañamiento de guitarra tiene la tarea de elevar el arte de un artista lo máximo posible"

Recuerdo una frase que me dijo mi padre: “Si quieres tocar, tienes que hacerlo sola”. Se me quedó grabado y así ha sido y así lo hice. Hoy en día se lo agradezco porque he aprendido muchas cosas en el camino, me lo he abierto yo. Eso me ha hecho muy fuerte y aprender muchas cosas por mí misma.

¿Se podría decir que nació con una guitarra debajo del brazo?

Prácticamente (risas).

Ha acompañado el baile de Marco Flores, Olga Pericet o Manuel Liñán y el cante de Rocío Márquez, Miguel Poveda, Melchora Ortega o Carmen Linares, ¿qué le han enseñado?

El cante me ha enseñado el respeto máximo al flamenco, el acompañamiento al cante es lo que más respeto me da, ahí está toda la esencia. El acompañamiento de guitarra tiene la tarea de elevar el arte de un artista lo máximo posible. Es una responsabilidad que me asusta mucho, pero a la vez aprendo la pura esencia del flamenco.

Antonia Jiménez
Antonia Jiméneza desde la Casa del Vino.   ESTEBAN

¿Qué le da un tablao y qué le da un teatro?

El tablao para mí ha sido la universidad. El tablao es fundamental en la carrera de cualquier artista flamenco, te hace acompañar a personas que tú ni siquiera conoces, es muy rápido, muy fresco, orgánico e improvisado. Se ponen en evidencia tus carencias, a los tablaos vas a trabajar todos los días. El teatro es un trabajo puntual, aprendes otras cosas: la magia, la mentira y la verdad que está detrás de un escenario.

¿Fue difícil para usted empezar a dar órdenes a sus compañeros artistas?

Sí, eso de dar órdenes no me gusta, pero es inevitable que llegado el momento tienes que dirigir. Las mujeres de mi generación han tenido que romper esa barrera. Está muy marcado dentro de nuestra educación. La actitud hay que aprenderla y eso nadie te lo enseña. Mis compañeros traen la actitud de fábrica, nosotras tenemos que hacer el esfuerzo. Es un doble aprendizaje, la guitarra y la actitud.

¿Se echa más de menos El Puerto estando en Noruega o Noruega cuando vivía en El Puerto?

Yo he sido muy viajera desde pequeña. Salí de mi casa con 17 años y lo que quería era vivir, descubrir el mundo y la música. Como todo adolescente, tenía una fuerza interior inmensa, y en El Puerto no encontré mi sitio, me sentí encerrada. Yo quería vivir y aprender. Saqué la valentía y la locura para salir y relacionarme con músicos de otros lenguajes.

¿Sigue sin escuchar música comercial?

Cuando estoy tomando una copa es inevitable, pero vamos yo ponerme en mi casa a Shakira no ocurre, ni a Madonna, y mira que la admiro. Yo de pequeña escuché a Paco y se me quitaron todas las tonterías.

¿Tocaora o guitarrista?

Humildemente, soy tocaora. Guitarrista máximo son los maestros: Paco, Manolo, Vicente, Riqueni…

¿Está en el camino para ser guitarrista?

A mí me encantaría. 

Los versos del poeta Félix Grande en el baile de Fuensanta La Moneta

El baile de Fuensanta La Moneta se rebela contra la barbarie humana en su nuevo espectáculo Frente al silencio, que se estrena el lunes 17 de mayo en el Teatro Villamarta. En este montaje, la artista granadina toma como referencia un texto del poeta Félix Grande (La cabellera de la Shoá) sobre el holocausto judío para desplegar sus coreografías con un hilo conductor dramatizado.

“¿Oís la llamada? / ¿Oís el alarido?”, escribe Félix Grande en su obra La cabellera de la Shoá, poema que vio la luz tras visitar el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. De su perplejidad surgió esta obra. Fuensanta La Moneta recoge el testigo de las palabras del poeta y transforma su baile en una especie de acto de rebeldía contra el olvido de las barbaries de la humanidad.

En palabras de Fuensanta: “Félix nos sirve de inspiración, pero lo que realmente contamos es la reflexión que provocan sus poemas. Se llama Frente al silencio porque hacemos frente al silencio cómplice de lo atroz. Es una creación conjunta en la que todo el equipo ha participado”. Sus cómplices serán el cante de Jeromo Segura, la guitarra de Alfredo Lagos, el clarinete de Diego Villegas y la percusión de Agustín Diassera.

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