Cristóbal Serna presentó el sábado en la librería La Luna Nueva el nuevo libro de Francisco Reyero, Trump. El león del circo, publicado por la Editorial El paseo. El currículum del autor es extenso. Francisco Reyero es periodista y escritor. Licenciado en Económicas y Empresariales por la Universidad de Sevilla, cursó estudios de periodismo en la Universidad SEK de Segovia y tiene un máster de radio de la Universidad Pontificia de Salamanca. Su carrera literaria acumula ya unas cuantas obras, todas ellas con un inmenso y envidiable trabajo de documentación de fondo, como resaltó Cristóbal. Ha escrito sobre la historia de la radio en Andalucía. Ha dedicado libros a las figuras de Sinatra y Rafael de Paula. Nos ha contado cómo ven Andalucía las estrellas extranjeras. Está preparando uno sobre Clint Eastvood y otro sobre Almería como plató de cine. Y también tiene en mente una novela sobre el boxeo en Estados Unidos. Trabaja en el periódico La Razón. Y colabora en Onda Cero, Antena 3 y Canal Sur Radio y Televisión.

A través de las preguntas de Cristóbal, Reyero fue esbozando el argumento de su nueva obra. El libro nos describe cómo ha surgido el personaje de Donald Trump. Es un producto de la televisión, un ser falso. Alguien que miente sobre el origen de su familia, alemán. No ha pagado impuestos en 20 años. Y sin embargo sigue adelante en la carrera presidencial. Construyó los mayores casinos de la costa Este. Y acabaron en la ruina. Vendía bonos basura que financiaban esos desastres financieros. El libro se queda corto a la hora de describir la carrera de este candidato. Rasques donde rasques, dice Reyero, vas encontrando episodios de desfalcos. Se ha enfrentado a 3.500 juicios, suele recordar Hillary Clinton. Y sigue adelante. Así es el mundo de la televisión. Las cadenas cada vez poseen más poder y están en manos de unos pocos, capaces de interferir en nuestras democracias, digan lo que digan los votantes.

Donald Trump dice inspirarse en Ronald Reagan, aunque tiene muy poco que ver con él. Este personaje, Trump, ha generado un negocio de caretas para Halloween, Hay hasta un libro para colorear. Su figura produce beneficios económicos para mucha gente. Incluso pide dinero por sus intervenciones en televisión, aunque formen parte de la campaña. Todo lo ve como un negocio. Sus actitudes mafiosas, sin escrúpulos, no tienen límites. Si un periodista le critica o le investiga, como de hecho ha ocurrido, Trump intenta comprarlo, le ofrece algo… ¿Y si llega a ser presidente? Lo improbable ya ha pasado, dice el autor, porque Trump ha llegado hasta aquí. Pero Reyero nos tranquiliza, las cámaras de representantes también tienen poder y pueden limitar muchas de las iniciativas del próximo presidente, sea el que sea. Existen procedimientos correctores que pueden evitar despropósitos. Estados Unidos, dice, es un país muy variado y apasionante. En Europa hay gran desconocimiento. Los mendigos en Manhattan utilizan un cartel que dice: “Dame un dólar y no votaré a Donald Trump”. Francisco Reyero respondió amablemente a nuestras preguntas, unos minutos antes de comenzar la presentación:

Este es un ensayo sobre Donald Trump, el circo, la política…

El aparejamiento de Trump con el circo es porque la televisión, en concreto el presidente de la CBS americana, acuña una frase que a mí me sirve para encabezar el libro y que dice: “¿Quién pensaba que iba a llegar un circo de esta naturaleza a nuestra ciudad? Sabemos que Donald Trump es muy malo para América pero muy bueno para la televisión”. Es decir, que ese carácter circense o esa metáfora rápida sobre el circo y la política en que ha derivado todo el show de Trump está motivado por la relación que tiene con la televisión. Trump ha sido durante los últimos 15 años presentador de un programa de telerrealidad. Se ha dedicado a hacer una especie, para entendernos, de Gran Hermano, un programa que allí se llama El aprendiz, The apprentice, donde seleccionaba a distintos candidatos para trabajar en sus negocios, en las direcciones, en algún cargo de representación de sus empresas. Y ahí ganó gran notoriedad. Él es un personaje muy viejo, no es un personaje novedoso. Lo que es sorprendente es que después de 40 años de fama, haya alcanzado la candidatura a la presidencia del gobierno de los Estados Unidos y tenga, no digo unas posibilidades abrumadoras, pero sí ciertas posibilidades.

"Es sorprendente que Trump haya sido capaz de generar una candidatura sin anuncios de televisión, sin encargar encuestas de opinión"

¿Cómo ha estructurado el libro?

El libro es un trabajo de documentación sobre la realidad norteamericana, un trabajo que está hecho allí, en Estados Unidos, durante los dos meses en los que él alcanza la nominación, el mes de junio y el mes de julio fundamentalmente, cuando el 18 de julio es nominado definitivamente en Cleveland, en la convención del Partido Republicano. Es un libro periodístico, armado sobre datos, sobre lecturas, sobre cómo la información de los periódicos, de la radio, de la televisión o de las redes americanas ha ayudado a construir el personaje.

¿Cómo es que una democracia, la americana, con unos partidos tan sólidos, no consigue frenar ese efecto mediático?

No tengo una respuesta para eso, para explicar todas las contradicciones que están expuestas en el libro. Tendríamos que indagar en la mentalidad de la masa. Realmente es verdad que hay una gran cantidad de ciudadanos que no acude a votar, hay aproximadamente 100 millones de personas que no votaron por ningún candidato en las elecciones anteriores. Pero sí es sorprendente que Trump, ajeno al mundo, al negociado de los partidos, haya sido capaz de generar una candidatura sin anuncios de televisión, sin encargar encuestas de opinión, él se jacta de ello, y simplemente por la repercusión de ese info-timing, como dicen los americanos, esa mezcla de información y entretenimiento. Se ha confundido ese mundo de la información hasta hacerlo pasar por puro entretenimiento. Cuando la CNN habla de politics, el título genérico, realmente están haciendo un show permanente. Los debates que hemos visto de los candidatos, en Hofstra y en Misuri, si uno observa la televisión, se anuncian como la batalla de Hofstra y la batalla de Misuri. Y este que va a haber el 19 en Las Vegas, se anuncia como “el debate final”, como si realmente  estuviéramos hablando de cuestiones bélicas. No se habla de nada relevante, se habla de una especie de lucha libre, donde los golpes puedan estar más o menos escenificados, pero no hay un contenido real, ni siquiera hay una pasión del país. Simplemente hay golpes bajos y cuchilladas.¿Y qué están haciendo en el Partido Demócrata para intentar atajar este fenómeno?

El Partido Demócrata tiene una buena herencia de Obama, según mi opinión. Sin embargo fue este partido, parte del círculo íntimo de Hillary, el que ayudó a inventar eso de la partida de nacimiento de Obama, que no había nacido en Estados Unidos y que, de esa manera, resultaba inelegible. Esto lo abanderó luego Donald Trump y ha hecho una especie de gran campaña con respecto a que había unos investigadores que estaban en el supuesto lugar de nacimiento de Obama indagando un gran material y que iban a descubrir de un momento a otro que Obama había nacido en África y que no había nacido en Estados Unidos. Esto es una gran mentira, pero sin embargo cuando se obtienen los resultados de las encuestas demoscópicas solventes, muchos americanos todavía desconfían de que Obama, siendo presidente, haya nacido en Estados Unidos.

¿Ha llegado a hablar usted allí con ciudadanos de a pie, gente que no pertenezca a partidos o medios de comunicación? ¿Qué percepción tienen de lo que ocurre?

Hay un poco de todo. Nuestros vecinos de Queens, por ejemplo, una artista plástica española y un piloto, que trabaja para una línea comercial allí, cuando fue la convención de Cleveland nos llamaron y nos dijeron: “Venid a ver esto y vamos a tomar unas botellas de vino porque hay que estar borracho para ver este espectáculo”. Pero es sorprendente que haya mucha clase media o clase trabajadora, al menos con los que he podido hablar en el metro o en el autobús, o con los que te encuentras en la calle y surge la conversación sobre política como lugar común, es sorprendente que haya gente que diga que Trump dice la verdad. Recuerdo una conversación con un taxista de origen italiano, muy extrovertido, que me decía: “Este es el único que nos dice la verdad”. Realmente no sabéis lo que estáis diciendo…

"Muchos americanos todavía desconfían de que Obama, siendo presidente, haya nacido en Estados Unidos"

¿En qué nivel de circo estamos aquí? ¿El fenómeno es contagioso? ¿Vamos a llegar a algo similar?

Trabajo en un periódico. El periódico, con sus hipotecas y dependencias, me parece que es un producto mejor que lo que viene después. Hay un mayor control de calidad. Puede haber intenciones, puede haber numerosos intereses… Estoy de acuerdo, pero tiene una cierta organización. Lo que viene ahora es un caos absoluto donde mucha gente se esconde tras el anonimato, hay grupos de presión encubiertos, hay gente haciendo lobbismo en la red… La capacidad para que algo absolutamente falso se acabe imponiendo y que no haya una restricción está a la orden del día. Es como si estás permanentemente incorporando mercancía adulterada que simplemente porque tenga un matiz de verosimilitud entra en ese circuito. Entonces se ha roto el mercado periodístico. Aquí y en cualquier parte.

¿Son más objetivos y críticos aquí los periódicos que en Estados Unidos?

Nosotros estamos sufriendo la crisis de la prensa, igual que en el resto de España. Además, nuestro índice de lectura es menor que en determinados puntos de Estados Unidos, no en todos, porque Estados Unidos también tiene lacras culturales. Nuestro mercado, comparado con Estados Unidos, es mucho más pequeño, en función de la propia dimensión: 47 millones de habitantes en España frente a 320 millones en Estados Unidos, con canales de televisión que van de costa a costa. Estamos hablando de un poder mucho más apabullante.

Y que algunos editoriales de los periódicos entren en los organigramas de los partidos… ¿hacia dónde nos va a llevar?

La cadena Fox, por llevarlo al tema americano, es propiedad de Murdoch, quien ha dividido sus empresas en entretenimiento y edición. Dentro de entretenimiento está la cadena que hace política. Esa división empresarial implica que es más rentable para él incorporar la política al entretenimiento. Te das cuenta de que estás en otra división. El modelo americano, que ha ido ganando mucho espacio en lo que se supone que son las mezclas, al final carece del rigor que se le debe exigir al periodismo.

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