El periodista que subió a la montaña "a plantar lechugas" y bajó como novelista

Germán Fonteseca, autor de 'Mariposas Negras'. Foto: Manu García.
Germán Fonteseca, autor de 'Mariposas Negras'. Foto: Manu García.

Hace unos años Germán Fonteseca (Burgos, 1960) decidió poner punto y final a la vida que hasta entonces llevaba. Este periodista burgalés, que se considera andaluz de acogida, ha residido en numerosos lugares de la Península, como Melilla, Canarias o el Sáhara Español. Desde 1972 reside en Andalucía y en 1987 se afincó en Jerez, donde formó su familia y crió a sus dos hijos. Eso hasta que un día se cansó. Parece ser que de vivir en la ficción constante que constituye la plena realidad.

"Tomé una decisión familiar de cambiar la vida que llevaba. Era principalmente yo, pero mi mujer también se contagió. Estábamos hartos, y un día dijimos que nos iríamos a plantar lechugas", confiesa. "Dejamos nuestros trabajos y lo llevamos a la práctica", recuerda entre risas. El periodista, que además también ha sido locutor de radio, se acogió al ERE de un medio de comunicación local de forma voluntaria y decidió hacer las maletas rumbo a Salamanca. A través de una página web llamada Abraza la tierra descubrió el municipio de Cepeda, en la Sierra de Francia de la provincia charra. Con objeto de repoblar la España interior (Castilla y Aragón fundamentalmente, aunque también cuenta con la colaboración de los gobiernos de Extremadura y Cantabria), este tipo de iniciativas buscan familias que quieran cambiar su estilo de vida urbanita por uno rural. Fue así como conoció a la concejala de este pequeño pueblo cercano a la frontera con Portugal, en una comarca con pocas comunicaciones y aislada del ajetreo del que Germán y su familia huía.

"Yo tengo esta idea, algún día daré el salto y tal", le comentó a la edil. "Pues aquí hay varios repobladores", le comentó, animándole a visitar la población. Fue hasta en tres ocasiones, como "turista" para conocer una comarca a la que finalmente emigró. "Este otro tipo de estilos de viviendas, de piedra, el paisaje absolutamente natural, y decidimos adentrarnos. Alquilamos una casita, y luego cogimos un local en la plaza principal de pueblo para montar un bazar". La historia no acabó ahí, porque Germán y su familia decidieron ir a más. De vender regalos, ropa, bolsos, cosas de papelería a poner chatos de vino. Afincados en Cepeda decidieron abrir una taberna en un pueblo en el que hace unos años prácticamente no había nada.

El periodista habla de su estancia en la Sierra de Francia como un viaje a una España desconocida, en la que "los abuelos y las abuelas se sientan a tomar el sol en una piedra" y la vida es pausada, como de otra época. "Jerez es una ciudad grande", y las diferencias son notables. "Me quedo con una experiencia muy buena... pero me equivoqué", afirma. "Algunos días al mes tenía que coger el coche y me plantaba en Salamanca, recorriendo 80 kilómetros de carretera de montaña para ver a gente, para ver colores, jaleo, y entrar en un centro comercial". La soledad, el no escuchar ningún coche "porque directamente no hay" y el que "no pase absolutamente nada" pudo con Germán y su familia. Sumado a la falta de comunicaciones y a los problemas derivados de esta, como el transporte escolar de su hijo a la única escuela secundaria en toda la comarca, tras tres años de aventura rural decidió volver a Jerez. Sin embargo, de su estancia en Cepeda ha aprendido mucho y toma el testigo en su faceta como escritor.

Presentación de la obra de Germán Fonteseca en 'Espacio Abierto' el pasado jueves 22 de noviembre. Foto: Manu García.

"Fue una experiencia fuerte, dura, pero estuvo muy bien y algo", hace una pausa y aclara "no mucho"  pero "algo hay Mariposas negras". La primera novela de Fonteseca retrata la ambición desmedida de una mujer que quiere acabar con su marido y que desconoce lo que este esconde detrás, todo un entramado de intereses que no puede imaginar y que están interrelacionados con episodios de la más extrema actualidad, como la corrupción política.

"Es una historia que se desarrolla en un ambiente de pérdida de valores, valores como el compromiso de la palabra y de valores humanos". Sobre el nombre de la novela desvela su origen precolombino. "En la novela hay un personaje muy simpático, una mujer de servicios en el sentido doméstico, sudamericana, concretamente peruana, con orígenes quechua e inca. Los incas entendían que las mariposas negras eran presagio de tragedia, tragedia de muerte o de conflicto... mal augurio, en definitiva", cuenta. Una creencia popular que va en paralelo precisamente a la leyenda un rey inca que "le regalaron una casa llena de mariposas negras". Germán Fonteseca no duda en relacionar lo además con nuestra tierra y con el resto del mundo. "Antiguamente cuando entraba una mariposa negra o una especie de polilla, se decía que venían noticias".

Noticias de otro tipo, diferentes a las que Germán estuvo acostumbrado a contar durante años en la prensa escrita y en la radio.  La experiencia de los años le hizo conocer muchísimas historias a través del periodismo que pueden ser plenamente adaptables a la ficción. Sobre su abandono del periodismo se sincera pero con cautela. "Llegó un momento en el que ves que el periodismo es echar un montón de horas y trabajar además de redactor, de fotógrafo y de otras cosas con unos sueldos congelados desde antes de la crisis". Y reconoce que cuando empezó en el periodismo "tenía mucha ilusión, pero cuando pasan años y años y ves que, por ejemplo, en las ruedas de prensa se dice lo mismo, se promete lo mismo y luego no se hace nada, te decepcionas". Una decepción que ha dejado a un lado para disfrutar como nunca escribiendo, con una inocencia y una ilusión que le recuerda a otro tiempo. El tiempo que está por venir para este nuevo novelista, joven y experto, al mismo tiempo aunque en diferentes grados.

Mariposas negras, que fue presentada el pasado 22 de noviembre en Espacio Abierto, ya está en la venta en este mismo lugar, La Luna Nueva, El Laberinto y Copycampus, entre otros puntos de la ciudad. Es el tercer libro publicado por Germán Fonteseca, tras haber publicado otras dos obras en 2001 y 2017, este último 'titulado Memorias en gris y azul.

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