En su momento, no se pudo frenar aquella aberración. Ni el interés de declararlo a la ermita como Bien de Interés Cultural ni la incansable lucha de los colectivos patrimoniales de la ciudad pudo parar la obra de la inmobiliaria Osuna.

Aquellos eran malos tiempos para la lírica -como diría el bueno de Germán Coppini-, y buenos tiempos para las burbujas. ¿Cuántos hemos sido los jerezanos que preguntados por foráneos ante semejante aberración paisajística no hemos sido capaz de articular ni una sola sílaba? Hablar del entorno de la Ermita de Guía de Jerez es hablar de una de las mayores atrocidades urbanísticas de Jerez. La imagen de la ciudad quedó durante siglos ligada inexorablemente a esta ermita -también conocida como de San Isidro Labrador-construida en 1675 junto a la fuente de La Alcubilla. Hoy es innegable que también... pero por otros motivos.

Un artículo de Agustín García Lázaro lo hacía prever en 2002 en la revista local Pliegos de Opinión, tal y como expresó años más tarde también en su blog entornoajerez. El título de este último, No más ermitas de guía, es esclarecedor.

Decía García Lázaro hace década y media: "La imagen histórica de una ciudad y en especial aquella que se nos muestra en los viejos grabados, son una parte importante del patrimonio colectivo, -“paisajes de la memoria”- que, en la medida en que han llegado hasta nosotros, son dignos de proteger y conservar [...] ninguna vista de la ciudad ha sido tan recurrente en los grabados históricos como las que muestran como primer referente de Jerez el entorno de la Ermita de Guía [...] Con la luminosa remodelación de la Alameda Vieja, con la feliz apertura de los jardines de Domecq y G. Byass, con la mejora de la Puerta del Arroyo…, veíamos muy cerca la definitiva recuperación de este lugar tan nuestro [...] Y entonces, en un rapto de especulación intensiva del suelo, alguien decidió un día que los paisajes urbanos no son protegibles (o lo son a capricho), que los horizontes (pequeños horizontes en este caso) no están catalogados en ningún PGOU, que bastaba con que la Ermita asomara un poco por un lado o que un rótulo anunciara que detrás de unos bloques de pisos se esconde un monumento [...] Sin embargo, nos tememos lo peor. Por eso hacemos -modestamente, sin gritos ni pintadas- un llamamiento a enmendar un desatino anunciado."

El silencio hace acto de presencia. En su momento, no se pudo frenar aquella aberración. Ni el interés de declararlo a la ermita como Bien de Interés Cultural ni la incansable lucha de los colectivos patrimoniales de la ciudad pudo parar la obra de la inmobiliaria Osuna. Años más tarde, consumado el desastre pero curiosamente no el mamotreto, algún que otro despistado se mete por medio y hasta hace la gracia. Perdona, ¿qué has dicho de la Ermita de Guía?... ¡no te oigo!

Más de una centenar de pisos -la mayoría ni habitados ni construidos- siguen dando la bienvenida día tras día por la entrada sur de Jerez. Hoy nadie habla de la Ermita de Guía y su presencia se limita a las salidas procesionales de la Hermandad de El Perdón. ¿Debería sorprendernos?

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