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Jack Mircala expone en la Pescadería Vieja 'Juguetes Góticos', un trabajo que recoge más de 80 obras artísticas. "Tengo un gran valor sentimental por las cosas de la infancia", afirma.

Desde niño siempre ha sentido predilección por hacer manualidades. Construía submarinos y casitas a través del papel o la cartulina, una afición que decidió llevar al terreno profesional al acabar sus estudios de Diseño de Interiores. Se llama Fernando, pero tras disfrutar con el personaje de Jack Skeleton en la película Pesadilla antes de Navidad cambió su nombre de pila por el artístico de Jack Mircala (Madrid, 1968). Hasta el próximo 10 de enero, la sala Pescadería Vieja alberga la exposición Juguetes Góticos, un amplio trabajo de este artista madrileño que sigue disfrutando como cualquier niño a la hora de trabajar. El proyecto recoge gran parte de las obras que ha ido realizando este autor a lo largo de los últimos años.

Ilustrador, fotógrafo, autor de cuentos y poemas para jóvenes, no hay nada que se le resista a la imaginación de este madrileño que decidió dedicarse un día a su vocación artística. Sus proyectos están ligados al dibujo, la escultura o la escenografía, casi siempre vinculado a la literatura gótica, esa de la que disfrutaba cuando era adolescente al leer al maestro Edgar Allan Poe. Apasionado del cine de terror y fantástico, muy especialmente de Tim Burton, Jack Mircala cuenta en su currículum con libros tan destacados como El acertijo de Valpul (Premio Lazarillo de Ilustración 2000), Ciudad Monstrualia o Gamusoides Mircalianos además de haber llevado a cabo numerosas exposiciones artísticas.

“He traído más de 80 obras a Jerez donde se pueden observar algunos cuadros de cartulinas en relieve”, asegura un artista que sigue considerándose un niño grande. “Una de las cosas que hago siempre que empiezo un proyecto es mantener viva la llama de la ilusión de cuando era niño. Te haces grande porque no queda más remedio, pero tengo un gran valor sentimental por las cosas de la infancia. Trato de no perderlo, poder contar cuentos de aspecto tenebroso, pero con un aire dulce y de nostalgia”.

Construye escenarios y personajes recortando y posteriormente pegándolos, todo muy parecido a los trabajos que todo niño hacía en el colegio. “Siempre fui el típico niño manitas que disfrutaba jugando con el papel o las cajas de cartón. La cartulina es un material barato y fácil de manipular”. De aquellas primeras lecturas con las que viajaba a otros lugares, recuerda a Julio Verne o Stevenson, sin olvidar por supuesto al maestro de lo gótico Edgar Allan Poe. “No sé si de pequeño soñaba con ser alguien, pero me fascinaba la literatura fantástica. A raíz de aquellos libros todo este mundo me fue cautivando. Mi cabeza es un pequeño baúl donde hay muchas cosas que tienen que ver con el cine de terror o el fantástico. Todo lo que tiene que ver con los colores me gusta conjugarlo”.

Esa poesía tan particular de la que bebe el género fantástico es uno de los aspectos más importantes del trabajo de Mircala, que llega a Jerez de la mano de Bruto Pomeroy (El Viajero Alado). “El trabajo artístico no se puede quedar solo en algo visual, hay que traspasar cada obra. A mí me encanta trabajar con personajes metafóricos, que te lleven a otros mundos, provoquen giros de realidad que no vemos a primera vista. El romanticismo unido a lo tenebroso, el tono poético y dulce…Poe siempre ha sido una referencia en esto”.

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