La periodista María Serrano, acompañada de las acuarelas de Candelario G. Flores, traza en 'Lugares de la Memoria en Andalucía' un itinerario plagado de datos y testimonios por 50 espacios y lugares significativos de la represión franquista en la región.

Solo en el cortijo de El Marrufo, entre los municipios de Jerez, Jimena, y la aldea de La Sauceda, en la provincia de Málaga, los testimonios orales de víctimas y los investigadores sostienen que pudieron ser fusiladas sin formación de causa unas 600 personas entre noviembre de 1936 y finales de febrero de 1937. Solo en la provincia de Cádiz se concentran 100 de las 600 fosas comunes que se cuentan en los censos oficiales de Andalucía. Ya se han exhumado más de un centenar de ellas en toda la región, recuperando e identificando restos de 3.800 personas. Los cálculos y recuentos hablan de que en la comunidad andaluza hay unos 60.000 desaparecidos, la mitad de los que se contabilizan en todo el territorio nacional, al menos 120.000. La cifra, fría y ajena, da vergüenza no solo por lo que representa en sí misma, sino porque convierte al país en el segundo con más personas desaparecidas del mundo tras Camboya. Pero no solo hay fosas comunes en Lugares de la Memoria en Andalucía, una obra de la periodista María Serrano con acuarelas de Candelario G. Flores. En sus páginas también aparecen otros espacios que reviven la barbarie cometida durante la Guerra Civil Española y la posterior dictadura de Franco. El monumento a Blas Infante en Sevilla, las tapias del cementerio de Granada, el antiguo penal de El Puerto, los muros de Puerta Tierra en Cádiz... Así, hasta 50 espacios o puntos significativos de una cartografía escarpada, a medio desenterrar en muchos casos o a la que se le echan paletadas de tierra en otros. 

Serrano, redactora en el diario digital Público, ha recopilado lugares emblemáticos para luchar contra el silencio y reivindicar la memoria de la represión. Natural de Barcelona, aunque ha vivido prácticamente toda su vida en Sevilla, inició el proyecto hace unos tres años de la mano de la anterior cabecera informativa en la que trabajaba, Andaluces Diario. Por diferentes circunstancias, la iniciativa no se retomó hasta el verano pasado, "cuando recopilé testimonios e invertí en publicar el libro con todo el material reunido. Son píldoras informativas, recorridos por esos espacios que la gente merece conocer, aunque haya en realidad muchísimos más lugares muy importantes que no están declarados oficialmente". A sus 30 años, muchos se pueden preguntar qué pinta una chica tan joven en un sitio como éste, pero María responde rauda: "Es un tema apasionante para un periodista, es información que está oculta y es bonito que afloren a la actualidad estas historias del pasado personal de muchos andaluces y españoles. Es algo con lo que siempre estuve vinculada por un tema personal, me tocaba muy de cerca, pero ahora muchas personas me dicen que es bueno que gente joven reivindique reconstruir el pasado más reciente de este país".

"Hay cinco fosas en Andalucía que son solo de mujeres, eso es fuerte, son niñas de 18 años a las que violaron, tiraron a pozos…"

La aprobación del Decreto 264/2011 de 2 de agosto por parte del gobierno andaluz fue el punto de partida de este libro, tras la regulación de la figura de Lugar de Memoria Histórica de Andalucía y el Catálogo de Lugares de Memoria Histórica de Andalucía como “espacios vinculados a hechos o acontecimientos singulares ocurridos entre la sublevación militar contra el Gobierno legítimo de la II República, hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978”. Esta declaración conlleva el recordatorio y reconocimiento de las personas que sufrieron violencia, vejación, persecución o privación de libertad por ejercer sus derechos fundamentales, por defender las libertades y la democracia.  A su vez estos Lugares de Memoria Histórica de Andalucía han sido inscritos en un catálogo como instrumento para el conocimiento, consulta y divulgación de los mismos. "Es historia, es real, aunque sí que hay un punto de la sociedad que piensa en eso de reabrir heridas. Sin embargo, la gente al final te escucha o te lee porque son historias interesantes… Hay cinco fosas en Andalucía que son solo de mujeres, eso es fuerte, son niñas de 18 años a las que violaron, tiraron a pozos… Esto no tiene debate, esto no es hablar de política, eso debe salir a la luz", sostiene determinada al otro lado del móvil.

En esta lucha contra el silencio y el olvido, al igual que ya sucediera con su documental Campos sin memoria, Serrano se acompaña de las ilustraciones de Candelario G. Flores para recrear el medio centenar de espacios de la Memoria a través de acuarelas. "Cuando vas a Grazalema de visita hay que ir a ver estos puntos, esa memoria está viva y esos espacios son reales, no son historias de abuelos, eso está ahí. La gente va a Polonia y ve Auschwitz, y aquí una persona con un mínimo de interés debería ir a visitar la fosa de las mujeres en Grazalema, yo reivindico que la gente visite esos lugares, sería mi mayor logro". En cambio, muchos de esos espacios se deterioran sin remisión. Es algo que ha impactado a la periodista durante el proyecto. "Una de las cosas que más me pena me da es ver cómo algunos de esos lugares se están cayendo, se están deteriorando, las fotos lo demuestran. La cárcel provincial de Huelva fue el mayor centro de represión homosexual en España, junto con Badajoz, es el símbolo de una represión brutal por rescatar, allí se hacían hasta lobotomías, pero por la dejadez de Huelva e Instituciones Penitenciarias es un vertedero, hay incendios... Es una barbaridad. Eso en Austria o Alemania se habría tratado de otra manera, con otra sensibilidad".
Una de las dos Españas ha de helarte el corazón, escribía Machado. Y María Serrano se resiste. "Hay un grupo de biznietos, gente de mi edad, que está revindicando dónde están sus bisabuelos. A lo mejor a través de esa gente sin heridas, sin haber vivido el final de la dictadura, a lo mejor con menos dolor es posible esa reconciliación. En los colegios es fundamental que no se pase esta página con rapidez, debe haber esclarecimiento, qué pasó, quiénes fueron cada uno… He ido a algún taller de memoria con niños y ellos ven que no aparece nada de eso en sus libros, esas fotos, por qué no están, me preguntan; por qué hay esa ocultación…" La politización de ese asunto es recurrente. Rescatar la Memoria suele identificarse con los rojos. El director de Andaluces Diario, Antonio Avendaño —cuyo medio ha colaborado en la publicación junto a la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía—, apunta en su presentación del libro que este "no es tanto, o no en primer lugar, una contribución a la memoria como una contribución a la verdad. Ciertamente, ambas cosas van juntas, pero es que el problema principal que tenemos como país no tiene que ver con la memoria, sino lisa y llanamente con la verdad”. 

Un sindicato noruego está financiando en España la apertura de fosas y las exhumaciones de represaliados, mientras que el Gobierno de Rajoy ha destinado en el Presupuesto General del Estado de 2017 cero euros a este fin. ¿Es un termómetro de cómo se está abordando este tema? Responde la autora del libro: "Hombre, desde que empezó a gobernar el PP en España se ha reducido la financiación, pero es que Rajoy ha llegado a decir que no había fosas; no solo no da financiación, sino que niega la existencia". Pero no todo el PP piensa lo mismo. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre —cita Serrano—, hizo la mayor exhumación de una fosa común en Europa Occidental y se recuperaron más de 2.800 esqueletos de los 4.471 fusilados entre 1937 y 1957. "No hay partido ahí, hay personas. Se puede pero se tiene que querer. Pese a que tenía mayoría absoluta, De la Torre lo hizo, es una persona que pensaba que eso había que hacerlo".

Ya en relación con la retirada de simbología franquista de la vía pública, la periodista añade: "Fue una dictadura muy larga y los ayuntamientos van haciendo cambios poco a poco, aunque es verdad que hay mucha gente reacia. Si miramos lo que queda, los ayuntamientos de izquierda son los que más lo intentan, pero queda muchísimo por hacer porque borrar esos 40 años...". ¿Queda un franquismo colateral en la sociedad, muchos de esos que piensan que con Franco se vivía mejor? "Como estamos en una sociedad con muchas dificultades, la gente es presa del miedo, pero no creo que realmente muchos piensen eso porque principalmente no vivieron esa dictadura o la vivieron de muy pequeños. Hay gente que no sabe de lo que habla y habla sin saber".

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