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La ciudad de Tombuctú, en Malí, ha sido por históricas casualidades naturales el exótico lugar que da nombre a uno de los proyectos culturales más originales e innovadores de Jerez, Flamencos de Tombuctú. La empresa, ideada hace unos años por los libreros jerezanos Rosa María Tinoco y José Gil, alberga el germen de la primera librería especializada en flamenco de la ciudad, cuna del arte jondo por cierto. El proyecto, que surgió con muchas y variadas propuestas, necesitaba un medio material para poder subsistir. “El más viable fue la librería. Rosa es la que me ha asesorado a la hora de montarla y cuando fui al registro, me llevé la sorpresa de que era la primera especializada en este tema”, confiesa Pepe. Según el librero, “en Jerez hay buenas librerías, lo que no hay es mercado para las generalistas".

Familiar de flamencos de  Santiago y con gran tradición en el toque y cultura musical jerezana, Pepe Gil decidió en el 2009 que no había mejor sitio para montar la librería que el Zoco de Artesanos, en la plaza Peones. “El motor del Zoco iba a ser la Ciudad del Flamenco, pero yo imaginaba que no la iba a ver, quizás por las trabas que pueda tener el espacio como son la falta de tejido empresarial o el desinterés del público hacia este tipo de comercio”. Sin embargo, para Gil, el mágico espacio fue ideal para su planteamiento. “Yo vendo más que nada por internet y para personas extranjeras que vienen aquí dos o tres veces al año para disfrutar del flamenco en el Festival de Jerez, en la Bulería o en las zambombas, así que para mí el escenario es magnífico”, asegura el jerezano. “Cuando la gente viene y ve esta arquitectura tan típica de Jerez, que se asemeja a un corral de comedias se sorprende. Además necesitábamos un espacio escénico para fomentar la literatura”.

Fue durante la adolescencia cuando Pepe comenzó a acercarse al flamenco de una forma antropológica. “El flamenco no ha sobrevivido gracias a los flamencos, si no al arte en sí. Jerez tiene un lugar mágico e importante que se llama Centro Andaluz de Documentación del Flamenco y que posee la mejor colección documental de este arte en el mundo. Hay gente que viene de todo el mundo a este sitio. Precisamente el centro no vende y hay mucha demanda de ese material”.

Rodeado de libros, estructuradamente desordenados en cada una de las pulcras mesas y estanterías, el empresario confiesa que para que el proyecto funcionara necesitaba gente especializada en la materia. Y quien mejor que él mismo. Pepe partíó de cero y con la mente en blanco, se dedicó durante cinco años a observar el flamenco en los tablaos, acudiendo como simple oyente a las peñas y preguntando como cualquier alumno aplicado.

Una vez que el primer motor cultural del proyecto ha echado a rodar, Pepe ha ideado los esbozos de su segunda meta, la creación del primer tabanco-librería. Un siguiente paso en el que lleva colaborando durante once meses con el tabanco Cruz Vieja y el Ateneo Cultural Andaluz. “Quería potenciar la idiosincrasia de esta zona. Al igual que librería de flamenco, este proyecto requiere mucha responsabilidad. Lo tenía claro desde el proyecto. Mi idea final es que una persona que entre por el establecimiento, tenga la posibilidad de activar sus cinco sentidos hacia nuestra cultura”. “Los tabancos están haciendo una labor didáctica muy buena, algunos han cogido el relevo de los tablaos flamencos porque la gente reclama algo más, un espacio mestizo que reúna la profesionalidad del tablao, el ambiente del tabanco y la didáctica de la peña”.

La gastronomía es la seña de identidad que complementa a la vista o al oído en el flamenco. “En el tabanco queremos formar la primera librería gastronómica y hemos estudiando mucho el proyecto, que se llevará a cabo a finales de este año o a principios del que viene. Vamos a cuidar y a decorar el escenario con muebles antiguos y acordes a la estética. Por ejemplo también le pondremos a las botas de vino, libros encima”, subraya encantado el jerezano. “Lo que hay que hacer de la industria cultual, que ya es el motor de la ciudad, es tratarla bien y saber venderla honradamente. Y en eso intenta colaborar Flamenco de Tombuctú”.

El Tabanco Cruz Vieja, en el que el librero ha hecho muchas presentaciones literarias, lleva ofreciendo un ciclo de Cine y Flamenco, organizado por Francisco Benavet y en el que colabora Pepe Gil. “Traemos gente que ha tenido que ver algo con la película. Lo que se va a hacer este jueves -esta misma noche-, es analizar dos episodios del documental Rito y geografía del cante. Será a las 21 horas en Cruz Vieja”, comenta el emprendedor jerezano.

¿ Y por qué Tombuctú? “Por tres acepciones, la primera obviamente por el arte del flamenco. La segunda es porque estas aves hacen una ruta que comienza en el centro de Europa y cuyo epicentro es el estrecho de Gibraltar, la zona donde vivimos. Esa migración acaba en la curva del Níger, al sur del Sáhara que curiosamente es donde está Malí. Y una de sus principales ciudades es Tombuctú, que ha sufrido el azote del fanatismo y de una guerra no declarada. Tiene bastantes bibliotecas importantes que contienen manuscritos andalusíes. Es un tesoro sobre la historia común, entre Andalucía, África y Europa. La tercera acepción es que precisamente esta migración de las aves era las rutas de las caravanas donde se comerciaba con libros". Una mezcla de naturaleza, cultura y flamenco que en algún momento de la historia pasaron por Jerez  para llegar a Tombuctú.

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