Carmen Amores, filóloga francesa y profesora de español para extranjeros natural de Barbate, se ha consolidado en redes sociales como Instagram y TikTok como defensora del acento andaluz y activista de la lengua como identidad. A través de sus plataformas comparte poemas, fragmentos literarios y teorías lingüísticas de manera amena y accesible, lo que le permite conectar con decenas de miles de seguidores.
Su actividad digital combina divulgación literaria y cercanía con la audiencia. Amores considera que "ahora mismo sí que se lee bastante. La gente piensa que se lee menos, pero se lee distinto. Leemos fragmentos, leemos frases, poemas sueltos y la gente se ha acostumbrado a esa rapidez. Entonces, leerse un libro completo es resistencia".

Ha estado en Cádiz participante en la charla organizada por el Centro Andaluz de las Letras y la filóloga subraya que las redes sociales pueden ser un estímulo para la lectura y el conocimiento: "Las redes tienen que ser la chispa que te enseña a ti el fuego. Tú no puedes dejar que el fuego sea otro". Según Amores, sus contenidos buscan despertar curiosidad y motivar a los seguidores a profundizar por sí mismos en los textos: "Yo hago los vídeos para que sea como un tráiler. Que no se queden nada más con eso, sino que vayan buscando más información".
En su charla Leer en tiempos de scroll: redes sociales, Literatura y divulgación, Amores pone en valor la cercanía con su público. Explica que muchas personas se sienten intimidadas por la literatura: "A la gente le encanta que le hables de ello con naturalidad, se siente más cercana a mí y no siente que la literatura no sea para ellos. Ese es el problema, que hay gente que se siente inferior cuando le hablan de ciertos temas de algunas maneras". Para ella, hablar de manera directa y cotidiana contribuye a que cualquier lector se sienta incluido.
El acento andaluz ocupa un lugar central en su trabajo, a pesar de los prejuicios que pueda recibir. "Por el acento, muchísimo. Pero nosotros los andaluces, de siempre, nos hemos preocupado mucho en escribir muy bien, sin faltas de ortografía, de hablar correctamente, gramaticalmente correcto, para que la gente nos respete. Entonces, eso no se puede dejar de hacer", afirma.
Carmen Amores también aborda cuestiones propias del habla andaluza, como el ceceo, y defiende la riqueza lingüística de su región. Señala que "nos han enseñado a respetar la lengua y a hablar correctamente, aunque tengamos ceceo o seseo, y eso no nos hace menos válidos. El andaluz tiene sus matices, su musicalidad y su historia, y no voy a quitar mi acento para que la gente me vea más válida o más lista". Para Amores, mantener la autenticidad en la forma de hablar es una manera de reivindicar la identidad cultural y acercar la lengua a quienes la consideran inaccesible.

Amores considera que los contenidos breves fomentan el hábito lector, especialmente entre los jóvenes: "Leo fragmentos, hablo de cosas para que la gente diga: 'Uy, qué actual es esto'. Al final, la gente indaga ya por curiosidad. Creen que es algo actual y es algo de hace varios siglos". Además, reconoce que las redes democratizan el acceso a la cultura.
El espacio de las mujeres en la literatura es otro eje de su actividad. Amores defiende que "el espacio de las escritoras tiene que estar ahí, por fuerza, no podemos dejarlo de lado tampoco", y subraya la importancia de visibilizar voces históricamente infrarrepresentadas. Relaciona esta búsqueda de reconocimiento con la identidad andaluza: "Todo lo que sea un colectivo que hemos sufrido… siempre buscamos el espejo donde reflejarnos".
Sobre el futuro de la lectura, la filóloga observa que lo digital predomina, aunque no descarta el papel: "La gente echa de menos el alma en las cosas. Entonces lo mismo explota esta burbuja de nostalgia y la gente vuelve a leer en papel compulsivamente". Respecto a las instituciones culturales, opina que se adaptan, pero recomienda incorporar jóvenes que guíen a las nuevas audiencias.
Unas herramientas que se pueden usar
La barbateza lanza un mensaje inclusivo sobre la literatura: "Todo el mundo puede adentrarse en la literatura. No hace falta ser más inteligente, no hace falta tener estudios superiores, no. La lengua está hecha para crear puentes entre nosotros, para crear comunidades, para tener cierta inmortalidad en el autor, para conocer el pasado. Entonces, a eso, por supuesto, tiene derecho todo el mundo".
Amores también reflexiona sobre la relación entre rapidez digital y rigor intelectual. Explica que las redes permiten transmitir ideas complejas de manera condensada, pero que eso no sustituye la reflexión: "Las redes me encantan, pero eso no me quita a mí de pensar por mí misma, de investigar, de nunca dejar de estudiar, de nunca dejar mi conocimiento de lado por culpa de las redes o por culpa de la inteligencia artificial. Son herramientas que te pueden ayudar y tenemos que aprovecharlas. Es compatible leer con usar TikTok".
Además, destaca la importancia de generar comunidades a través del lenguaje y la literatura. Según Amores, los jóvenes buscan conexiones auténticas que muchas veces no encuentran en espacios culturales tradicionales: "Es que eso es la sociedad de ahora mismo, superficialidad. La gente está deseandito de quitarse esa superficialidad y conectar con la gente y tener una comunidad. Entonces la gente lo busca por todos lados. Y por eso mi perfil, de cierta manera, gusta".


