La Hermandad de las Tres Caídas encara un Miércoles Santo diferente tras asumir definitivamente el cambio de templo para su salida procesional, que este año no partirá desde San Lucas, sino desde San Miguel. Una decisión que ha obligado a la corporación a desplegar una compleja organización logística en plena cuenta atrás para la Semana Santa.
El hermano mayor, Pedro Pérez, explica que en el seno de la hermandad el ambiente es de entusiasmo contenido. “Hay mucha ilusión por ser algo distinto, que te hace trabajar de otra forma diferente, pero a su vez supone muchísimo trabajo extraordinario”, señala en declaraciones a lavozdelsur.es.
Ese trabajo adicional tiene que ver con circunstancias que no se dan en un Miércoles Santo habitual. “Hay muchas circunstancias que hay que coordinar y que tener en cuenta que normalmente no suceden y eso te requiere más esfuerzo, más trabajo, más sacrificio”, añade el hermano mayor.
Traslados en fechas muy próximas a la Semana Santa
Uno de los asuntos que la hermandad tiene ya más avanzado es el traslado de las imágenes titulares a San Miguel, que se realizará previsiblemente en fechas muy cercanas a la Semana Santa. “Las tres imágenes irán en parihuela por el camino más corto y vamos a procurar llevarnos todos los enseres en la procesión”, explica Pérez.
Estos traslados cuentan con el visto bueno del Obispado, tanto para la ida como para la vuelta, aunque las fechas concretas aún están por determinar. “Tenemos que coordinarnos con la Hermandad del Santo Crucifijo, además del resto de circunstancias que deben tenerse en cuenta para esos traslados”, apunta.
La clave, según recalca el hermano mayor, está en no alterar una de las tradiciones más arraigadas de la corporación. La hermandad de San Lucas no quiere suspender la visita tradicional al Señor de los lunes, lo que obliga a retrasar al máximo la salida de las imágenes. “Es complicado que esa visita se haga allí en San Miguel”, reconoce.
Ante esta situación, la hermandad intenta ajustar al máximo los tiempos. “Tenemos que irnos lo más tarde posible y regresar lo más pronto posible, para tampoco estorbar y poner ningún tipo de problema en el templo donde estamos acogidos”, subraya Pérez.
Cambios en la salida del Miércoles Santo
En cuanto al horario e itinerario del Miércoles Santo, la intención es clara: no generar alteraciones al resto de la jornada. “No queremos trastornar nada que le pueda trascender a otras hermandades ni a alguien”, asegura el hermano mayor, quien adelanta que el orden del día será el mismo, con cambios únicamente en horario y recorrido.
En estos momentos se están valorando distintas opciones. Una de ellas pasa por atravesar el barrio de San Pedro, lo que implicaría interactuar con la Hermandad de la Amargura. Otra alternativa es discurrir por Tornería, siguiendo el recorrido que tradicionalmente realizaba el Santo Crucifijo.
Pedro Pérez confía en que en los próximos días quede todo ultimado, ya que las fechas “aprietan” y el plan general de la Semana Santa está prácticamente cerrado. En lo esencial, la cofradía saldrá como siempre, sin cambios en los pasos ni en el cortejo.
Uno de los aspectos positivos del cambio de templo será la facilidad en la salida. Desde San Miguel desaparecerán las dificultades técnicas de San Lucas, cuya estrechez obliga habitualmente a complejas maniobras. “Prácticamente hay que desmontar el paso de palio y bajar al crucificado hasta la cintura”, recuerda Pérez, algo que no será necesario este año.
La principal incógnita está ahora en la capacidad de público de la plaza León XIII, sensiblemente más pequeña que la de San Lucas. “Este año, por la novedad, habrá mucho más público y después están nuestros devotos, que son los que acompañan el paso”, explica.
El reto será encontrar el equilibrio. “Tenemos que conseguir un ajuste entre dejar sitio a los devotos para que se incorporen detrás del Señor y que el público también tenga espacio”, concluye el hermano mayor, sin concretar aún cómo se materializará esa solución.



